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martes, 8 de mayo de 2012

Hollande, Sade y los poetas de Esto no rima

SE alegra uno de que Hollande, cuyo apellido huele a mar bajo, haya desbancado al Sarko de la jeta crispada y modales temerarios. Aunque la verdad sea dicha uno dejó de creer en las musarañas y en los gamusinos hace tiempo, y tanto la derecha como la izquierda, aquí y acullá, han mamado la misma leche (algo así nos recordaba el bueno de Pla en su memorable y certero Cuaderno gris), porque la izquierda es un mito, según el maestro Bueno, y la derecha es un monstruo insoportable. Bueno, tampoco conviene generalizar, que para eso está la puta globalización uniformando nuestros gustos y disgustos, dejándonos más tiesos que nunca. Vestidos de borreguitos hacia el corredor de las angustias.Todos en manos de un asqueroso capitalismo que nos enchufa la Gran Pantalla por la aorta de la impotencia. Porque el mundo lo mueve el dinero, clarín clarete... que se te ve el ojete. En este país de paisitos, y en el resto del orbe, todo lo manda la guita, el significante que pudre cualquier significado. Bien lo sabía el visionario Valle de Luces de bohemia. 

Hollande ha ganado, y eso puede dar un giro a la política social francesa. Espero no pecar (vaya palabro judeo-cristiano más absurdo) de ingenuo, naïf, que dirían los gabachines. 

Un esfuerzo más, queridos paisanos y paisanas de allende los Pirineos, si aún queréis ser de izquierdas. Français, encore un effort si vous voulez être républicains. Esto es lo que escribió el divino marqués de Sade a propósito de la República en aquel libro imprescindible que es y sigue siendo La filosofía en el tocador, obra que continúa por lo demás escandalizando a unos y a otras con sus diálogos (acaso al más puro estilo platónico para jovencitas en edad de merecer) de libertinaje y desenfreno del espíritu (y la carne): entregarnos a las pasiones sin cortapisas, transgredir las leyes...Dios es una quimera, una farsa, la religión un engañatolos... 

Veremos, pues, lo que da de sí o de no el socialismo de Hollande. Mientras, nosotros, desde el balcón de esta república de almendros mortal y blanca, seguiremos sufriendo a esta derecha torcida del rey mago Melchor y su séquito. A ver qué nos toca. Si la pedrea o una pedrada en todo el llombo (permítaseme el término). 

Seguiremos creyendo, no obstante, en la poesía y esos ideales que nos convierten acaso en románticos dispuestos a re-conquistar los reinos de algunos cielos (vaya chorrada acabo de largar, ¿o no?). Esto no rima, como la antología coordinada por el cuate Abel Aparicio que tuviera a bien presentarnos en la Sala Dosmilvacas de Ponferrada el pasado "finde". El 15-M recogido en un libro firmado por poetas que aún creen en un mundo mejor, entre ellos el propio Abel, Aínda, Petisme, Zapico o Gancedo... Volveré en otro momento sobre esta antología, que merece la pena ser leída y reseñada en esta época convulsa, falta de valores, corrupta, desmemoriada, caníbal... bueno, nada sorprendente porque el ser humano, se crea o no, es perverso, sobre todo cuando tiene poder. Cuidado, Monsieur Hollande, que el poder pervierte y trastoca. Y si no que se lo pregunten a Sarko... 

Acabo de darme cuenta que el marquis de Sade era un buen conocedor de la naturaleza humana. Y que no nos queda más remedio que seguir amando (o follando) en un mundo cuasi imposible para los débiles. 
Follar es  la última palabra pronunciada por la Kidman en Eyes Wide Shut, la peli de Kubrick.


 Somos simios enfermos de soledad cósmica. Aunque nuestra cadena de ADN nos emparienta más bien con los gusanos. Quizás clínicamente nos estamos volviendo locos muy lentamente o estamos regresando a nuestro origen de gusanos reptantes (Petisme)
ESTADO DEL BIENESTAR (Ángel Petisme)
Hay que follar más y joder menos,
subirse a un tango azul,
morder con fiebre a los que hablan
de libertad como un asunto público.
Hoy no hay café para los muertos.
Papararapapá.
Joder, hay que follar
sobre las carretillas de limones
bajo cielos salvajes del nuevo desafío.
Hay que follar con tristeza y respeto,
y joder menos,
apearse de labios e hipotecas.
Y arrancarle de una hostia la cabeza
al moco (verde) del Estado del Bienestar.
Necesito mucho sexo, cariño.
El gobierno ya me jode a diario.

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