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martes, 29 de noviembre de 2011

Mi matria

Después de leer al maestro Lêdo Ivo, me permito la licencia de tomar su poema, Mi patria, y darle algunos giros. A modo de "plagio" acaso creativo o reconstructivo, he llegado a esta Mi matria:


Mi matria no es la lengua castellana 
sino la lengua de mis ancestros, que hablaban la danza de las estrellas
Ninguna lengua es una matria
Mi matria es la tierra carnal donde nací
y el agua que me arrulla en las llamas del valle.
Son las ranas que se columpian en los regueros y las anguilas sumergidas 

en los pozos
y el útero de Gistredo cuyas nieves colorean el mundo, mi mundo.
Mi matria son los nidos de golondrinas bajo los tejados de los corrales,

que supuran hielo y ternura
las mujeres labrando el porvenir de sus retoños en el crepúsculo primaveral
y los cielos sólidos despertando al tiempo.
Mi matria son los aullidos de los lobos
y la silueta de la belleza dibujando el presente.
Mi matria es la mano del minero posada en mi hombro

y el negro escozor de la incertidumbre.
Son los chamizos 
y las praderas y los campos donde mis antepasados, luchadores y silicóticos, tiemblan aún en las madrugadas invernales 
y el aroma a heno seco en los pajares
y el calor del ganado 
y las ristras de pimientos rojos colgados del corredor
y la mirada inocente de un niño que atravesó el horizonte

en busca de aventuras
La lengua que hablo puede que sea mi matria.
Ninguna lengua artificial puede ser la matria.
Sólo las huellas que deja la vida

en el nómada deambular
mi matria corre 

por el mundo "alante"
mi matria hecha con la carne y con el alma.

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