Vistas de página en total

miércoles, 9 de diciembre de 2009

En Colinas del Campo


El puente de la Constitución dio mucho de sí. El sábado nos reunimos algunos amigos en Colinas del Campo, y el lunes me fui a Galicia, en busca, una vez más, de las huellas literarias de Valle Inclán: Pontevedra y Cambados, de lo que daré cuenta en otro momento.

Colinas acabará convirtiéndose, a este paso, en un lugar de encuentros mágicos. Si en tiempos fue sitio de reunión, donde nos dimos cita algunos representantes del Colectivo cultural La Iguiada, que como algunos sabéis edita la revista La Curuja y cuenta con la web http://www.nocedadelbierzo.com/, el pasado "finde" (qué finolis) volvimos a la carga, en este caso, algunos amigos y colaboradores de la revista, a saber, Fermín, Ester y Francisco. Si en aquella ocasión nos reunimos en La Cantina, ahora el lugar elegido fue El Aguzo, un bar-restaurante regentado por la amable y hospitalaria Lorena. Por cierto, el Aguzo es asimismo una revista que editaba el Ayuntamiento de Igüeña por los 80, incluso 90, donde escribían, entre otros, el hoy director del Teatro Bergidum, nuestro estimado Miguel Ángel Varela, o Benigno Suárez Ramos (que escribió el Tío Perruca), entre otros colaboradores de Quintana de Fuseros, etc. Incluso el Colectivo La Iguiada editó su primer número bajo el nombre de El Aguzo, que se retiró por la antigua existencia de esta revista de Igüeña.

Bajo la lluvia, algunos provistos de paraguas, nos dimos una vuelta por el pueblo de la mano de Ovidio, el pedáneo, que ejerció como buen cicerone. Se nota que este muchacho ha hecho una gran labor en el pueblo, desde que se ocupa del mismo. Ovidio nos mostró varias casas, incluida la suya, algún molino y la antigua fábrica hidroeléctrica, además del taller de artesanía de su hermana Marisol. Curiosamente, las personas más dinámicas del pueblo, o eso parece, son los tres hermanos: Ovidio, Lorena y Marisol.

Colinas del Campo de Martín Moro, que así se llama en verdad este pueblo singular y de nombre tan largo, es un espacio mítico, un sitio en el que, llegado el caso, uno podría practicar la meditación trascendental, y aun otras espiritualidades. Aunque ya sabemos que la espiritualidad, en estos tiempos obscenos en que vivimos, no está bien vista ni tiene cabida en nuestra sociedad.

Colinas, además de un pueblo coqueto, resulta inspirador, esto es, entrañable. Tanto es así que sirve como escenario de una historia que aparece en Trasmundo. Por tanto, uno se siente ligado afectivamente a este pueblo de la alta montaña berciana, bajo la mirada imponente del Catoute. Conversamos, reímos, leímos algunos textos de El Aguzo (que nos procuró el amigo Francisco: http://poesiamovimientoperpetuo.blogspot.com/2009/06/blog-post_30.html), y disfrutamos de la compañía, la amistad y unas tapas excelentes, regadas con cerveza Mahou. Hasta la próxima. Nos vemos en Colinas.

Exposición fotográfica de Manuel Uría

Exposición de fotos de Manuel Uría en la Casa de las Culturas de Bembibre hasta el 11 de enero.

La verdad, estimado tocayo Manuel, tus fotos no sólo han puesto ojos a la gastronomía y paisajes de la comarca berciana, sino que han embellecido los textos, del tal modo que resultan imprescindibles tus imágenes. Aunque no siempre, a veces una imagen sí vale más que mil palabras.
Tus fotos expuestas aún resultan más atractivas que en el libro, claro está. Me entusiasman sobre todo esas que dedicas a los platos y productos de la tierra, aunque también me quedo con la foto de la Catarata de La Gualta, no sólo por proximidad entrañable, sino por ese recorrido que hicimos por las estribciones de Gistredo, en compañía también de tu hermano, en busca del agua como elixir de vida. Hacer una foto no sólo requiere de talento a la hora de iluminar o buscar la luz adecuada, como bien sabes, además de la composición, sino entregarse en cuerpo y alma, encontrar algo sorprendente, a veces en los lugares más recónditos y en ocasiones a la puerta de casa, como suele decirse. Aparte de las fotos sobre la gastronomía, que dan ganas de comérselas -porque la belleza será comestible o no será-, como son la de la manzana reineta, las peras en almíbar, las tapas de pulpo, las cestitas, tan bembibrenses, o la del chorizo acompañado de pan y pimientos (auténtico bodegón pictórico), me resulta extraordinaria esa del tambor en la lumbre (el llumbre, decimos en el Alto), lo que nos devuelve a nuestros ancestros más fraternos. Enhorabuena, querido Manuel, por tu excelente trabajo, y larga vida.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Pilar Ordóñez, actriz

Pilar Ordóñez será la próxima invitada a Tardes de Cine (9 de diciembre de 2009), y esto debemos celebrarlo por todo lo alto, viendo/escuchando a esta atractiva actriz que un buen día tuve la suerte de coincidir con ella en un país ciertamente exótico, milenario, como es Egipto. 
Viajar procura este tipo de encuentros, con gente en ocasiones que comparte gustos y aficiones. 

Hace ya algún tiempo me dio por viajar a este país de las pirámides y los nubios, donde el río fluye como un dios, y me quedé hipnotizado por la belleza de sus templos y la vida en su estado puro, sobre todo, en la megalópolis de El Cairo. 
Ya en Asuán, dispuestos a navegar por el Nilo en barco, hacia Luxor, nos sentamos en una mesa redonda, y comenzamos a entablar conversación. 
Hubo un momento, quizá fuera ya el segundo día de viaje, de nuevo sentados para comer o cenar, cuando entramos en algunos temas, y ahí se nos mostró Pilar. “Soy actriz”, me dijo. Pues qué bien. No recuerdo si le respondí que también yo me dedicaba a asuntos de la cinematografía, pues en ese momento la Escuela de Cine de Ponferrada aún seguía en activo. 
Lo que sí hablamos es sobre mis pinitos con el mundo periodístico, a lo que su amigo, Fernando, respondió: “Yo soy periodista”. 


Pensé en invitarla a la Escuela, pero no encontré el momento o el pretexto. 
Pilar también me contó que ella estaba en la organización del Festival del Sáhara, algo que me entusiasmó, incluso le pregunté acerca de la posibilidad de que yo pudiera ir a ese festival. El asunto quedó en el aire. 
Transcurrió el tiempo, después de nuestro viaje por Egipto, y de nuestro regreso a Madrid, sentados al lado, qué curiosa coincidencia, una vez más, hasta que otro buen día me dio por contactar con ella, porque se me ocurrió que podría venir a Tardes de Cine en Bembibre. Le escribí un correo y rápido obtuve respuesta. 

Hace unas semanas estuve con una editora berciana en Madrid, y salieron a relucir las Tardes de Cine, y aun otras actividades culturales emprendidas en nuestra tierra, y nuestra amiga y editora, al ver el cartel de Tardes de Cine, me dijo: “Anda, Pilar Ordóñez, la conozco”. Si es que el mundo es un pañuelo, como suele decirse, y al final, no hay más que conectar algunos hilos, a veces invisibles, para conocernos.
Pilar Ordóñez, como ella me había dicho en aquel viaje, ha hecho muchas películas y obras de teatro, aunque no sea una estrella mediática. No hace falta serlo, para trabajar en cine, me recordó. Pues claro que no. Sin embargo, Pilar ha trabajado con algunos de los mejores directores del cine español, como Fernando Trueba, Berlanga, Saura, Garci o Armendáriz, entre otros, y en Televisión ha hecho series como La que se avecina, Ana y los 7, Hospital Central o Viaje al Sur
También es actriz de teatro, presentadora y bailarina. He aquí su web: www.pilarordonez.com