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sábado, 17 de marzo de 2012

Corazón de León

Agradezco mucho que Ricardo Chao haya tenido la amabilidad de darme cancha en su blog, aparte de una entrevista en radio.


EL VÍNCULO LEONÉS (XCI): MANUEL CUENYA, BIERZO ALDEA UNIVERSAL

14 de febrero de 2012


Manuel Cuenya es un escritor y profesor berciano de Noceda del Bierzo. Ha vivido mucho tiempo en Francia y Méjico, por lo que ha adquirido una visión muy cosmopolita de la vida y del mundo, sin abandonar por ello su amor por el terruño. En la actualidad es profesor de Artes Escénicas y Teatro para personas mayores de 55 años, colabora en el Diario de León, y también coordina el Colectivo Cultural "La Iguiada" .

Manuel abrió su blog  en junio de 2009, y ya ha escrito más de 470 entradas de todo tipo. Uno de los temas más presentes es El Bierzo, su comarca natal y por la que siente un gran cariño. Así, hay un repaso del vino berciano, de los paisajes otoñales de esta comarca, noticias y personajes, etc. También hay países que aparecen de forma recurrente en el blog , como Cuba, Marruecos...

Otra de las grandes aficiones del autor es la música, por lo que ha dedicado entradas a Sidonie, Kroke, la música gnaoua... 

Como no podía ser de otra manera, también hay posts centrados en escritores como Sara Gallardo, pero brillan con luz propia varios de León: Julio Llamazares, Luis Artigue, etc. Por el blog  también desfilan artistas como Blanca Porro y sus curiosas fotografías de "Muñecas Rotas". Como podéis comprender, 470 artículos escritos por un personaje tan polifacético dan para todo tipo de temas, incluido el de la toponimia de la zona de Noceda, que está en asturleonés.

No puedo terminar esta entrada sin dejar de mencionar que la semana que viene verá la luz en los kioskos leoneses la última obra de Manuel, titulada "La Fragua de Furil". Que sea enhorabuena.

Os podéis descargar la entrevista en formato mp3 en este enlace . 


http://corazonleon.blogspot.com/2012/02/el-vinculo-leones-xci-manuel-cuenya.html

jueves, 15 de marzo de 2012

Con el maestro Pereira

Con el maestro Pereira

Cuenta José Luis Moreno-Ruiz en su Contradiarios (http://moreno-ruiz.blogspot.com/?zx=e1862a25ba09348fque en un relato del imprescindible Antonio Pereira (1923-2009), el narrador berciano, uno de los más grandes del cuento español moderno (el antiguo apenas cuenta, esa es la triste verdad), en un relato a medias policíaco y a medias humorístico, titulado "El síndrome de Estocolmo", y que transcurre en Puerto Rico, se contiene un homenaje a Nilita Vientós, lo que sin duda hizo Pereira para agradecerle la gran ayuda y proyección de su literatura en toda América, debida a la gran dama. 


Pues bien, esto me ha hecho rememorar, una vez más, la talla gigantesca de Pereira. Vayan aquí estas palabras para su genio y figura (rescatadas de la revista La Curuja, que tengo a bien coordinar).




Antonio Pereira, Toñín, como le decían los más cercanos, era (sigue siendo en la eternidad) uno de los mejores narradores orales que haya conocido. Una divinidad de la palabra, tanta escrita como proferida. Y es que el maestro Pereira tenía el don de la palabra, que manejaba con fino sentido del humor, aderezado por una hechizante sensualidad, y podía dejar al auditorio boquiabierto y arrasar literalmente a sus homólogos cuando lo veíamos/escuchábamos en aquellos filandones organizados por nuestro estimado Justo Fernández Oblanca (ya desaparecido, por desgracia), quien fuera Decano de la Facultad de Educación de la Universidad de León.

Pereira era el maestro del Filandón, como queda reflejado también en aquella película memorable de Chema Sarmiento.

A Pereira lo vi en varias ocasiones, y siempre que nos veíamos se acordaba de mí, y sobre todo de La fragua de Furil, porque Antonio, además de un escritor enorme, era una gran persona, y con una memoria prodigiosa. Tengo dedicados algunos de sus libros, de lo que me siento muy orgulloso. Quienes aún no se hayan acercado a su obra, va siendo hora de que lo hagan, porque en el 2009, coincidiendo con la feria del libro de abril, el villafranquino universal, viajero al fondo de los tiempos, nos dijo adiós. Y para sentir su alma, necesitamos entregarnos a la lectura de sus cuentos, algunos extraordinarios, como Cuentos del noroeste mágico o Cuentos de la Cábila, entre otros.

“Antonio andará por ahí con Borges, urdiendo tramas en el interior de algún laberinto. ¡Vaya dos!”, escribe Fermín López Costero.

Vayan aquí algunos fragmentos de sus cuentos y este poema, que leí con morriña, en la Plaza de Fernando Miranda de Ponferrada, el día de su muerte:

En Reggio de Calabria/a las cinco de la tarde/es algo triste/se levanta aire y remolinos/de plástico y papeles./Si es lunes/y no llega el giro telegráfico/puede uno morirse de tristeza/en un bar de Reggio de Calabria/palabra (Escrito lejos)

En mi ciudad había chicas guapas, las había en mi propio barrio, pero yo enloquecí por una de Cacabelos. Me atraía lo lejano (veinte kilómetros ida y vuelta), y, sobre todo, lo diferente. Las de allí eran menos esquivas y el pueblo mismo parecía estar siempre de fiesta. El día de San Miguel, en la chopera engalanada de Cacabelos conocí a mi amor (no diré su nombre, por ahí andará cargada de familia), bailamos y me salió mi mayor vicio, que era el de la mentira: me puse años, adelanté la marcha de mis estudios y un poco ennoblecí a mi familia. En los pueblos de la comarca creen que todos los de Villafranca somos marqueses (La orbea del coadjutor).

-Al personal, lo que le gusta es comer. Al personal, le gusta el botillo. Con el caldo de nabizas tomado al final en vez de al principio, las filloas de postre, el café de puchero. Y nuestro aguardiente de orujo, mira el libro de firmas, políticos, obispos, los humoristas de la radio.
-Lo que hay que mirar es la tendencia de los índices, padre. Las Bolsas del mundo, la marcha de las ventas de automóviles en Alemania, prepararse es ganar. En los tiempos que se avecinan sólo podrán
sobrevivir los que ahora tomen medidas canónicas, la situación es delicada pero es de libro, el avecé de los economistas (Los tiempos que vienen).

Mi padre no tenía preparación literaria, pero sí un gusto por las expresiones realzadas. Le atraían los calificativos “suntuosos”. Éste, precisamente: que en los programas de fiestas -él era de la comisión- se anunciara “la suntuosa procesión del Santísimo Cristo”. Los paisajes los quería “deleitosos”. Y todavía más: “ubérrimos”. Aprobaba mi inclinación hacia la literatura. que leyera. Le enorgullecía que su chico pudiera escribir lo que él acaso tendría escrito si le hubiesen dado los conocimientos. Pero pensaba que la escritura era una afición llevadera con el comercio y tenía el empeño de que us hijos estuviesen al tanto, acaso un día nuestra tienda fuese una firma almacenista para surtir a los ferreteros de la región (El toque de Obispo, Cuentos de la Cábila).

La criada de la señora que me tenía de pupilo se llamaba Benigna, estaba buena para mis primarias necesidades de entonces y me consentía tocamientos por encima de la ropa. Pero sobre este tema de la pensión no quiero extenderme… Benigna se arreglaba mal con la escritura, yo le hacía los sobres para su novio, pero no las cartas. El no vio venía a verla de tarde en tarde, cuando juntaba para el viaje a fuerza de ahorrar y de horas extraordinarias. Un día coincidí con Benigna en la ventanilla de telégrafos y el funcionario estaba agobiado y exigía que se le diera completo el impreso. La chica miraba angustiada a su alrededor y al verme se puso colorada y pareció como si titubeara, pero me alargó el papel para que se lo cubriera. Los telegramas eran baratos y aun así se limitaban a casos de mucha desgracia. Con letra clara escribí el dictado desgarrador: No vengas estoy con el mes (Seis palabras 4 pesetas, La divisa en la torre).

*Mención especial merecen tanto el Catálogo bibliográfico de Antonio Pereira, cuyo autor es López Costero, y está editado por el Instituto de Estudios Bercianos. Ponferrada, 2006, como Países poéticos de Antonio Pereira, editado por la Universidad de León, y cuya autora es Carmen Busmayor.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Los Montes y Wólfram

Prosigue el ciclo dedicado a cineastas bercianos que promueve el Ayuntamiento de Castropodame y que coordina uno mismo, o sea. 

La próxima proyección será este viernes 16 de marzo en la localidad de Viloria, al ladito del barrio de la estación y el Socuello de Bembibre. En este caso pasaremos, en una misma sesión, qué guay, Los Montes y Wólfram, ambos trabajos realizados por Chema Sarmiento. La cita será a las 19h30. Y la entrada es libre, naturalmente.


Los Montes es un espléndido trabajo fin de carrera, con el que fue nominado al César en la categoría de mejor Documental, en 1983. Casi nada, que un alumno del IDHEC -donde estudiaran grandes del cine, hoy conocida como la Escuela de Cine Femis-, y encima berciano, fuera nominado a estos premios equivalentes a nuestros Goya. Por otro lado, obtuvo varios premios en festivales como el de Bilbao, Belfort, Tours o Lille. 
Más que un documental al uso, se trata de un mediometraje entre la ficción y la realidad, filmado en un pueblo perdido, y casi abandonado, del Bierzo Alto, en los confines de la provincia de León. 
Los Montes de la Ermita
Un pueblo, Los  Montes, situado en la ladera del mítico pico Catoute que ha vuelto a renacer, sobre todo en romerías veraniegas, después de tantos años deshabitado. 

Lo que nos cuenta Chema Sarmiento en esta cinta es precisamente el velorio o velatorio de uno de sus escasos habitantes, un viejecito que se muere y es velado por seis mujeres, también entradas en años. Un velorio que, por lo demás, me hace recordar al esperpéntico y socarrón Valle-Inclán, tan emparentado con nuestra tierriña galaico-leonesa. 
Confiesa el director, nacido en Albares de la Ribera, que su propia experiencia "mortuoria", apenas nacido, le ha llevado a tener verdadera obsesión por la muerte desde guajín, algo que queda reflejado de un modo magistral en Los Montes. 
Esta obra tiene gran valor porque, además, Chema Sarmiento la hace con un reparto actoral no profesional. Aunque el guión estaba escrito -aclara el realizador- no les di el texto porque tenía miedo de que se lo aprendieran de memoria y luego sonara a lección recitada de carretilla. En los ensayos -añade  Sarmiento- los actores (mejor dicho, actrices) lograron decir el texto a su manera, señal de que el rodaje se podía comenzar. Pura magia.  
Los Montes (estrenada en 1981) se adentra en las esencias rurales de  esta aldea perdida en las estribaciones del Catoute. Algunas secuencias  me hacen recordar Las Hurdes (Tierra sin pan), de Buñuel, aunque su director confiesa que cuando hizo esta obra no había visto el documental del genio de Calanda.
En todo caso, esta peli tiene un aura como de realismo poético en su composición, que logra cautivarnos comos espectadores. 
Peña del Seo. Foto: Cuenya
Por su lado, Wólfram. La montaña negra (éste sí es un documental) data de 1992 y gira en torno a la fiebre de este preciado mineral en la Peña del Seo (el Bierzo), donde aflora por todos lados. Este documental sobre la importancia del wólfram en la Segunda Guerra Mundial fue posible gracias a la ayuda que le concedió el Centre National du Cinéma para la escritura y desarrollo del guión, lo que le permitió a Chema -que vive en París desde hace años- regresar a su Bierzo natal para buscar a los testigos directos de los hechos que pensaba contar. El valor de este trabajo se debe, según su director, a la aportación dada por quienes vivieron estos hechos en el contexto de la Segunda Guerra Mundial en el Bierzo, donde los alemanes extrajeron este mineral que, en aleación con el acero, les permitió fabricar municiones y armas, lo que les procuró una superioridad evidente sobre sus rivales. Por desgracia, algún testimonio de primera mano se murió antes de ser filmado, no obstante, Chema logró reconstruir con actores una parte de los hechos que le había contado el tal Jesús Campos. 
Wólfram se difundió a través del canal France 3. Y su versión española fue digitalizada en VideoMaster de Ponferrada con ocasión del Primer Festival de Cine de la ciudad, capital del Bierzo, incluyendo la voz en off del gran Pedro Trapiello. 
Trapiello y Sarmiento en Santa Marina de Torre en 2015. Foto Cuenya

Wólfram, por tanto, centra su interés en las repercusiones que ese momento histórico de los años 40 tuvo en el Bierzo, y en especial en la Peña del Seo (el Bierzo), montaña en que el wólfram afloraba por tierra, al menos durante los primeros años, lo que provocó cambios sustanciales en la vida de algunos. Resulta curioso y sorprendente que esta zona, junto a Ferradillo (la pequeña Rusia) sea, incluso en la actualidad, poco o nada conocida en el Bierzo.
No dejéis de ver estos trabajos de nuestro amigo y paisano Chema Sarmiento. Os encantarán.