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miércoles, 29 de abril de 2026

Ávila mística, un universo entero

Plaza de Santa Teresa

 De San Juan a San Juan por la senda mística española, en este caso de Segovia a Ávila, porque el gran poeta y místico San Juan de la Cruz, el autor de Cántico espiritual, estuvo vinculado no sólo con Segovia o Salamanca, sino con Ávila, tanto por su nacimiento en la provincia (en concreto en la localidad de Fontiveros en el siglo XVI), como por su relación con Santa Teresa de Jesús.

En la ciudad amurallada de Ávila, centro de la espiritualidad teresiana,  pasó largas temporadas junto a Santa Teresa, en especial en el Convento de la Encarnación -un lugar clave para entender su vida espiritual y su obra-, donde ejerció como confesor.



Santa Teresa de Jesús o de Ávila, junto a San Juan de la Cruz, están considerados como los grandes de la mística española del siglo XVI, que elevaron la poesía y la prosa espiritual a cumbres universales. Tanto la obra de San Juan como la de Santa Teresa presentan paralelismos destacables con la mística islámica o sufismo, compartiendo metáforas y simbología de unión amorosa con la divinidad. Tanto el misticismo español como el sufismo comparten una mística basada en la vía purgativa, iluminativa y unitiva. Con lo cual no somos tan diferentes, como nos quieren hacer creer, unos de otros.
Puerta del Alcázar

Me fascina la figura y la obra -lo que he podido leer-, de esta santa Teresa cuya espiritualidad se me antoja humana, que tuvo experiencias intensas como visiones, arrobamientos y hasta un episodio de transverberación, donde un ángel corpóreo le atravesó el corazón hasta las entrañas con un dardo de oro con fuego en la punta, algo que inmortalizó Bernini en la obra Éxtasis de Santa Teresa, una magnífica obra del Barroco, donde el autor representa el trance religioso alcanzado por Santa Teresa, componiendo una escena teatral que nos resulta conmovedora, invitándonos a un estado casi místico, como el que tuvo la santa representada.
San Juan de la Cruz


Al parecer Santa Teresa era de origen judío aunque ella ocultó su origen, y es que Ávila, como en otras muchas ciudades medievales españolas, convivieron judíos, mudéjares y cristianos, y todos dejaron su huella, su legado cultural. A través de documentos se conoce la ubicación de sus sinagogas, cementerio, el barrio en que vivían, que eran propietarios de buena parte de las viviendas que se hallaban entre el Mercado Grande (o de Santa Teresa, junto a la muralla) y el Chico (centro histórico/ayuntamiento).
Resulta de interés la lectura de la autobiografía titulada el Libro de la vida, de esta extraordinaria santa. Y también el visionado de Teresa: el cuerpo de Cristo, dirigida por Ray Loriga y protagonizada por la actriz Paz Vega. El sabor de Santa Teresa en sus yemas de huevo.
Se cuenta que los judíos, cuando fueron expulsados, salieron por la puerta de la Malaventura. Y lo hicieron por el angosto arco, ya que esta puerta no permitía sacar carros ni enseres. Ubicado frente a la Puerta de la Malaventura, la cual daba acceso a la judería hace siglos, se encuentra el jardín de Moshé de León, que refleja la estructura de un jardín místico y representa la espiritualidad de este sabio hebreo, 
que vivió en el siglo XIII en Ávila y escribió el Libro del esplendor, uno de los grandes libros místicos de la humanidad. 


Otro lugar de interés para el viajero -al que le fascinan las palabras (y las cosas), por decirlo a lo Michel Foucault-, es el monumento al Camino de la Lengua Castellana, una escultura de bronce situada en el Paseo del Rastro, frente a la Puerta del Rastro, un paseo que discurre junto a la muralla (Patrimonio de la Humanidad) y que ofrece al visitante bellas panorámicas a la sierra de Gredos. 
También en este Paseo del Rastro, en los jardines que hay frente a la salida del arco del Rastro, hay un busto de Rubén Darío, porque mantuvo un romance con una mujer campesina de la sierra de Gredos llamada Francisca Sánchez del Pozo, que es hacia donde mira el busto del poeta, periodista y diplomático nicaragüense. 
Rubén Darío


El monumento al Camino de la Lengua muestra una pluma que reposa sobre un pergamino, el logotipo de la Fundación del Camino de la Lengua Castellana, un tintero que menciona las localidades de la ruta
 y una frase de Las moradas, de Santa Teresa. Es parte de una serie de esculturas similares repartidas por una ruta cultural que recorre lugares emblemáticos desde su nacimiento y desarrollo de la Lengua Castellana, su nacimiento simbólico en San Millán de la Cogolla (La Rioja), conocido como la cuna de la lengua española porque allí, en el monasterio, aparecieron las glosas emilianenses, unas anotaciones escritas por monjes entre los siglos X y XI en los márgenes de textos en latín.

Cabe recordar que el monasterio de San Millán está conformado por el monasterio de San Millán de Suso y de Yuso.
Ávila, que simboliza la dimensión espiritual y literaria de nuestra lengua, está vinculada, como ya he dicho, a la mística del siglo XVI y a dos grandes figuras literarias: Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz, los cuales ayudaron a consolidar el castellano como lengua capaz de expresar ideas filosóficas, emociones y ricas experiencias espirituales.
Catedral


Tomás Luis de Victoria

















El viajero, que no es la primera vez que pone los pies en esta ciudad -espera que no sea la última-, se siente dichoso contemplando la ciudad amurallada, con sus nueve puertas, que guarda a buen recaudo jardines escondidos, conventos, iglesias y palacios renacentistas, además de su catedral gótica, que semeja una fortaleza, adosada a la muralla; en su claustro reposan el presidente del Gobierno republicano en el exilio Claudio Sánchez-Albornoz, y Adolfo Suárez, presidente del Gobierno de España entre 1976 y 1981 y uno de los artífices de la Transición, quien también cuenta con una escultura en bronce a tamaño natural ubicada en la plaza que lleva su nombre, junto a la Puerta del Alcázar y la muralla. 
Respecto a la catedral de Ávila, cabe recordar que el abulense Tomás Luis de Victoria, el célebre compositor polifonista del Renacimiento español, uno de los más relevantes de su época, con un estilo innovador que anunció el Barroco, comenzó siendo un niño en la catedral y cuenta con una escultura frente a la iglesia de San Ignacio de Loyola. 
Adolfo Suárez


La muralla de Ávila es "un diamante de piedra berroqueña dorado por los soles de siglos”, como nos dijera Unamuno, una fortificación defensiva medieval, que mantiene erguidas cerca de cien torres y más de dos mil almenas en un estado de conservación estupendo, la mejor conservada de Europa de estilo medieval/románico, al decir de los entendidos en la materia, a este respecto, tampoco hemos de olvidarnos de la muralla de Lugo, que es la mejor conservada del mundo de origen romano. 

La muralla de Ávila, dorada por el sol de Poniente, atesora siglos de historia, de vidas. Dentro de esta ciudad amurallada cabe España entera, incluso el universo entero. Lo infinito contenido en lo finito, como a buen seguro intuyó Borges, como si esta ciudad pudiera ser espejo del cosmos, porque dentro de esta ciudad amurallada cabe una idea del mundo. La piedra como símbolo.

La imagen símbolo de la memoria, del tiempo, de una dimensión extraordinaria, porque toda ciudad contiene algo más que su extensión física. Y esta ciudad, en su interior, en su mística, contiene las voces que la habitan y la habitaron, también las que la habitarán, las voces de Ávila (como Las voces de Marrakech, de Canetti) que resuenan en este aire frío y luminoso, los pasos de éstas y otras gentes... el camino recorrido por este viajero en el aquí y ahora, en este instante que se abre a la eternidad, la eternidad y un día, como el sugerente título de la película de Angelopoulos.

La eternidad y un día dentro y fuera de esta capital amurallada, que le sirviera a Orson Welles para filmar las tomas finales de la película Campanadas a medianoche acerca del universo de Shakespeare, con una reinterpretación singular del personaje de Falstaff. 
La panorámica de la ciudad amurallada desde el puente romano sobre el río Adaja es fascinante. Y justifica un viaje a la patria/matria de Santa Teresa.
Espero que estas palabras acerca de esta capital, que por cierto tiene algo menos de población que Ponferrada, le gusten a mi alumna abulense de escritura Charo Moral, que, desde hace tiempo, vive en Berlín.

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