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viernes, 4 de agosto de 2017

El santo Grial, en Jerusalén... o en León

Ahora, que acabo de regresar de mi viaje a la Tierra Prometida, y en concreto a Jerusalén, olvidé de preguntar al paisanaje oriundo israelí si en verdad conservan el santo copón en esa ciudad. Ya sabéis, la copa que Jesucristo usara en la Última Cena.
Olivos en el Huerto de Gethsemaní


Nos cuentan que, después de la Última Cena, Jesús se encaminó al Huerto de los olivos, donde por lo demás acostumbraba a reunirse con sus discípulos a orar. Todo esto resulta fascinante, aunque no sea más que una leyenda, o un rebaño de leyendas bíblicas en torno a este asunto, las que forman parte también del Rey Arturo. Las leyendas, qué maravilla, algunas de Bécquer nos estremecen. 


El santo Grial, a mi entender, sería el cáliz, el caldero divino, que empleara José de Arimatea para recoger la sangre emanada de las heridas que le procuraran los centuriones a Cristo, cual si se tratara de un San Martino, en el que al cochino de marras (perdón) lo desangraran para hacer morcillas con su sangre. Y luego nosotros nos las tomamos de tapa en el barrio Húmedo de la capi. Si es que somos unos animalines. La barbarie siempre en boga. Vivimos en mundo canibalesco, es obvio, de caníbales y reyes, por decirlo al estilo de Marvin Harris. Toda nuestra historia está construida sobre fondos ferruginosos, salvajes. Y se desplaza sobre los raíles de la muerte, como la que vivieran nuestros mineros, que pudrieron su salud, sus pulmones, en chamizos de mierda. 
Gruta donde están las tumbas de los profetas en monte de Olivos
Cotorreando con una buena amiga sobre esto, nos planteábamos varias cuestiones. ¿Cuántos santos griales existen? ¿Y por dónde andan? ¿Existe en verdad este cáliz sagrado? Porque, durante mi viaje a la tierra prometida,  también podría haberle espetado a la gente de Jerusalén que el auténtico Santo Grial, el cáliz de Cristo, se conserva en la actualidad en la Colegiata-Basílica de San Isidoro de León, qué cosas. De este modo, quedaríamos hermanados la capital de León con la ciudad de Jerusalén.
Por cierto, que San Isidoro tenía posesiones en Noceda del Bierzo, mi útero (esto no es una ocurrencia, sino algo fundamentado, sobre lo que hay constancia y escritos, incluso publicados en la revista La Curuja, que editamos en Noceda a través del colectivo Cultural La Iguiada). 
Pero sobre el Santo Grial abunda la confusión. Y resulta difícil de creer que llegara a León, qué curioso, el copón que utilizara Cristo en su última cena, antes de su crucifixión, la última cena reproducida de un modo magistral, con sarcasmo, con humor, en una memorable secuencia de la película 'Viridiana', del genio Buñuel, que os recomiendo encarecidamente que veáis, si aún no lo habéis hecho.  
La Última cena de Leonardo da Vinci (otro genio) se halla en Milán. Alguna vez la llegué a ver in situ. Y mi vecina Ana, que vive en Cataluña y es medio italiana, me envió hace tiempo una fotica de este maravilloso cuadro. Gracias, Ana.
Un copón que también se relaciona con la piedra filosofal de los alquimistas. Algo que nos invita a soñar incluso despiertos. Algo que me flipaba cuando era un rapacín, el hecho de que, a través de una sustancia mágica, se lograra convertir los metales en oro. Recuerdo que leí cosas al respecto, siendo adolescente, y me entusiasmaba. La piedra filosofal, por tanto, está asociada al elixir de la vida, al rejuvenecimiento, a la inmortalidad. 
En el fondo, siempre estamos buscando sentirnos jóvenes y vigorosos, porque la vejez (suponiendo que la alcancemos, que es mucho suponer) ya sabemos lo que nos deparará. Habida cuenta de que somos mortales, en ocasiones mortales y rosa (por decirlo al modo umbraliano), la inmortalidad se nos escapa, es pura utopía. 
En León el santo Grial se conoce como el cáliz de Doña Urraca. Con lo cual, ¿es de Doña Urraca o de nuestro Mesías? Torres y Ortega del Río argumentan, en su estudio, 'Los Reyes del Grial, que el cáliz de Doña Urraca de San Isidoro es el cáliz de Cristo. Al parecer este cáliz le fue enviado al rey de León, Fernando el Grande, después de que saquearan la iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén, donde supuestamente había pervivido desde el siglo IV. 
En todo caso, esto nos ayuda a hacer volar la imaginación, imaginar sin cortapisas. Y eso siempre se agradece, en un mundo constreñido, sujeto a normas y leyes, atado y bien atado a la pata de la cama. También es verdad que nuestra vena fetichista (de los seres humanos en general) nos mete en todas estas veredas. 
Jerusalén intramuros

Ríos literarios, de cine y de música existen en torno al Santo Grial, entre ellos, 'Indiana Jones y la última cruzada', de Spielberg o 'Los caballeros de la mesa cuadrada', de los ingeniosos Monty Python (que también nos obsequiaran con la desternillante 'La vida de Brian), en cine, 'El péndulo de Faucault' de Eco o 'El código De Vinci', de Brown, en la literatura, o una canción de El Mago de Oz, "El santo Grial', en música, que por cierto actuarán en las fiestas de Noceda del Bierzo, el viernes 11 de agosto a medianoche. A este respecto, os convidamos, desde el Colectivo Cultural La Iguiada, que edita la revista La Curuja, al VIII Encuentro Literario, que tendrá lugar, como viene siendo habitual, en las antiguas escuelas del barrio de Vega, a las 19h30. Queda dicho. 
De un modo cuasi inevitable el Santo Grial nos lleva hacia el arca de la Alianza, el arca de Yahveh, ese cofre sagrado, que contenía las Tablas de la Ley, en las que figuraban inscritos los Diez Mandamientos que Dios entregara a Moisés en el Monte Sinaí, un cofre que estaría en un inicio en el Templo de Salomón en Jerusalén, donde en la actualidad se alza el Domo de la Roca. Y que algunos investigadores sostienen que podría seguir, oculta, en esta misma zona de Jerusalén. También en el recinto del templo de Jerusalén, cabe recordarlo, se estableció la orden religioso-militar de los Templarios, los templarines, tan venerados en Ponferrada, a los que se les dedica toda una fiesta. Pues eso templemos (bueno, esto en Cuba significa otra cosa). O mejor dicho hagamos el templarín (monumento incluido). Y de este modo confraternizaremos pimenteros y habitantes de la la ciudad donde se halla la Torre de David o ciudadela, al lado de la puerta de Jaffa (Yafo).

Cuántas cosas sagradas contiene o contenía esta ciudad de ciudades, ese Trono del Señor, esa capital de la Eternidad. A este respecto recomiendo la aventurera peli de Spielberg cuyo título es 'En busca del perdida'. 
El cine como entretenimiento, como pasión, y en ocasiones como arte y hasta ciencia, tal y como nos dice el amigo filósofo Pablo Huerga. 
Cuántos tesoros se esconden y se muestran en Jerusalén, incluso el calabozo donde tuvieron preso a Jesús (en la Vía Dolorosa, creo recordar), ciudad que atrae a propios y extraños, en cuyo barrio judío podemos ver el candelabro (menorá) de siete brazos, un objeto litúrgico  convertido en símbolo del judaísmo y por supuesto del Estado israelí. El número siete como símbolo de la perfección, como día de descanso, que en su caso es el sábado, el Shabbat, un día en que es preferible quedarse a descansar en vez de emprender viaje (como hiciera este servidor), y si eres religioso, puedes rezar, con el rabinaje andante, provisto incluso con el consabido casquetín (kipá) en la chola, en el Muro de las Lamentaciones, que es un lugar espacioso, en el que puedes asimismo saciar tu sed -le pega duro el calor- en una fuente, en que los religiosos lavan sus manos. O bien en otras fuentes artificiales, con agua fresquita, que uno agradece mucho. 
Santo Sepulcro

En realidad, el shabbat comienza con las primeras estrellas del viernes  y se acaba con el anochecer del sábado. El resto de días representan los seis dedicados a la creación, algo que también figura en nuestra semana, con el Domingo como día de descanso. Si es que todo va por el mismo camino. Y luego el personal se atiza de lo lindo porque se cree diferente. 
El barrio judío, situado en el sudoeste de la ciudad intramuros, se corresponde con la antigua ciudad alta, es un barrio reconstruido, a resultas de los daños sufridos durante la guerra de 1948, o sea, ayer mismo, como nos ocurriera a nosotros con la guerra incivil, que se prolongó hasta principios de los 50, aunque eso no se diga muy abiertamente. Y luego la posguerra terrible hasta, cuando menos, el año en que naciera uno. 
Luce limpio, tranquilo, aseado, el barrio judío, sin el bullicio que muestra el barrio árabe. Esto es una constatación, creo que bastante objetiva. Y la mayoría de sus monumentos se encuentran enterrados bajo el nivel actual del terreno. Y que ahora, debido a las excavaciones y remodelaciones, están a la vista, al menos algunos. 
Barrio judío, monumento desenterrado

Qué fascinante la creación ex nihilo, propia de las religiones abrahámicas, la creación por generación espontánea, la creación a partir de la nada, qué cosas. Ahora, con las nuevas teorías acerca del universo, sabemos muchas cosas. 
El físico Hawking dice que el universo (en realidad múltiples universos) no ha necesitado de la ayuda de dios para estallar y comenzar su existencia. Y por tanto la teoría de la creación no se sostiene. 
Panorámica de Jerusalén intramuros

Jerusalén y tantos otros lugares santos también fueron visitados, en el siglo IV d. C., por la monja Egeria, que al decir de algunos era del Bierzo , un referente indiscutible en la literatura viajera. En todo caso, era originaria de la Gallaecia, perteneciente a la Hispania romana, acaso la primera viajera por los mundos de Dios, cuando en esa época resultaba tan difícil y costoso desplazarse por el planeta. Y más siendo una mujer, suponemos. Aunque ella debía de ser una señora de posibles, emparentada, se dice, con el emperador romano Teodosio, un fenómeno nacido en Hispania, que impuso el catolicismo como religión oficial y dividió el Imperio entre Oriente y Occidente. 
Tenemos constancia de Egeria por una carta que escribiera San Valerio a los monjes del Bierzo. Y también sabemos, a través de su diario, que viajó por la varios lugares de la Santidad: Palestina, Siria, Egipto... recalando por supuesto en Jerusalén, Jericó, Belén (ciudades cisjordanas), Nazaret y Cafarnaún. Pero esto daría para otro texto, que quizá podría elaborar. Se me afilan los dientes pensando en esta aventura. 

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