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jueves, 8 de octubre de 2015

Abel Aparicio y sus alboradas


Abel Aparicio González es un joven poeta comprometido con la sociedad de su tiempo, que cree en los grandes ideales y aspira a cambiar el mundo. Eso es lo que se percibe cuando uno lee sus poemas y se adentra en su blog, http://abelaparicio.blogspot.com, y sobre todo cuando se habla con él.

Conozco a Abel desde hace años y he compartido con él algunos encuentros, recitales y algún magosto/filandón, tanto en Noceda del Bierzo como en el valle de Bubín (Igüeña). En cualquier caso, Abel, siempre comprometido,  ha participado en diversos recitales poéticos en varias ciudades de la geografía española, entre ellas, en Madrid, capital en la que residió durante años, en León, y en la provincia de Toledo, donde vive en la actualidad.
El siempre inquieto y dinámico Aparicio ha colaborado, asimismo, en algunas interesantes revistas literarias como Es hora de embriagarse con poesía, Pro-vocación, Furmientu o La Curuja, aparte de sus participaciones en libros de poesía: Versos para derribar muros, Versos a Oliegos 2010 o Poesía de guerrilla, y aun en libros de fotografía, véase La luz de mi noche. Recuerda con especial cariño su participación en el recital Versos para derribar muros, que luego se convertiría en un libro con ese mismo y sugerente título, cuya edición corrió a cargo de Los libros de Umsaloua.
Su escritura se asienta sobre todo en la memoria (la recuperación de la Memoria Histórica), de todas aquellas personas que quedaran sepultadas en las cunetas y fosas comunes a resultas de la sangrienta Guerra Incivil, incluso de la inmediata posguerra. Asimismo, este autor, originario de san Román de la Vega, construye su poesía a partir de sus raíces, como podemos comprobar leyendo su ópera prima, Tintero de tierra, un poemario escrito con sangre y con alma, con la sangre de la tierra y el espíritu del compromiso con la realidad de nuestro tiempo y aun de otras épocas, esas que debemos rememorar, aunque nos duela, porque forman parte de nuestro pasado, incluso de nuestra historia horrible, para poder entender quiénes somos y hacia dónde caminamos. Un poemario esencial que aborda los grandes temas universales: la libertad, la amistad y el amor, todos ellos vistos a través de la memoria, que es fuente de placer y a veces de dolor.

«Muros y fronteras»
Desde la sobrecogedora belleza de sus versos libres, y cargados de futuro, nos invita a reflexionar sobre «un mundo lleno de muros y fronteras», «que dividen ilusiones, que dividen seres humanos», un mundo en que «las noticias están secuestradas por la opinión», donde «las empresas fabrican nuestra realidad».
«Mi percepción poética está en las trincheras, es la poesía que nos toca vivir, la poesía de guerrilla. Sólo nuestra dignidad nos dirá adónde vamos, nuestra capacidad de gritar a los cuatro vientos que no somos gilipollas y demostrarle al gobierno de turno que está equivocado».
Tintero de Tierra nos hace indagar en nuestras conciencias y aun subconsciencias e inconsciencias para devolvernos el amor, el amor por la poesía y la naturaleza, la amistad, la memoria y la libertad, porque estos son «los versos de un hombre libre», según escribe el periodista Emilio Gancedo en el epílogo de este libro, y un poeta con gran futuro. 
Da la impresión de que su poesía le brotara de las entrañas. «La poesía es lo que vives, lo que sientes y lo que ves —aclara el autor—. Vivo, siento y veo mis raíces en el legado de mis abuelas y abuelos y en las manos agrietadas de mis padres, la injusticia en las cunetas del olvido, el amor en los ojos de mi mujer y cada paso que nos lleva al precipicio en cada puño cerrado que lo reta».
Asimismo Abel es coautor y coordinador de una antología de poesía social, Esto no rima, en la que colaboraron grandes autores de la geografía española.
Y este viernes en la Casa de las Culturas De Bembibre, a las 20 horas, Abel presentará su obra más ‘revolucionaria’, la más guerrillera, cuyo título es Alboradas en los zurrones del pastor, compuesto como sólo él sabe hacerlo, mostrándose tal como es, con sinceridad, con verdad: «soy, lo que escribo», dice en su poema Mordaza. Poetiza, en definitiva, con el espíritu del compromiso con las tradiciones, con lo rural, con aquello que ha marcado su forma de sentir y estar en el mundo como queda reflejado en sus poemas Filandón, Magostu o Héroes. Un poemario conformado por sesenta y tres poemas, once de los cuales están en leonés, a modo de homenaje y recuperación de la lengua de nuestros antepasados, tanto es así que su creador nos introduce su libro con una cita del gran poeta y narrador Julio Llamazares: «Durante mucho tiempo mis antepasados cuidaron sus rebaños en la región donde se espesan el silencio y la retama. / Y no tuvieron otro dios que su existencia ni otra memoria que el olvido». Las raíces familiares, la memoria (la memoria histórica), como motores que impulsan la creatividad de Aparicio, cuya percepción poética está en las trincheras.
Cuenta que el germen de este volumen se encuentra en la lectura de un libro/viaje ancestral, el recorrido de la Vía de la Plata en bicicleta y la Trasterminancia por la comarca de La Cepeda. 
Se trata, por tanto, de un viaje trashumante, el que su propio autor realiza desde su lugar de nacimiento, San Román de la Vega, por el mundo adelante, en compañía de un pastor, El Ruso, paisano y amigo suyo, que figura en la portada de este libro, editado por Marciano Sonoro, un jovencísimo sello editorial, que dirigen los artistas Jesús Palmero y Cristina Pimentel. 
http://www.bembibredigital.com/index.php?option=com_content&view=article&id=8673:alboradas-en-los-zurrones-del-pastor&catid=37:culturayespectaculos&Itemid=150 

A través de este emocionante peregrinaje o viaje iniciático “por la cañada”, Abel nos religa con la Naturaleza, como fuente de sabiduría, porque “el dolor de esta tierra/es mi dolor” a la vez que nos hace tomar conciencia de la importancia de nuestros güelos, abuelos y abuelas, “heroínas tan cercanas… que tallan poesías/ con cada batalla ganada”. 


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