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lunes, 22 de abril de 2013

El habla de Toreno





 
“Yo me iré y Toreno será depositario de esta mi pequeña obra. Permaneceré siempre callado, con vosotros leyéndome. Y, desde muy arriba y verticalizado, por el canalillo del amor y la memoria nos entenderemos con silencios” (Paco González, El habla de Toreno)

Mañana, Día del Libro y festividad en nuestra sacro-santísima Comunidad castellano/leonesa, será un placer volver a Toreno (que de un modo inevitable me hace pensar en la ciudad italiana de Torino, con conde incluido), aunque esta localidad -simbolizada con una picota medieval- se halle en el Alto Bierzo, en la zona del Sil, cuyo dominio lingüístico corresponde al astur-leonés, con ciertas influencias galaicas, claro está. “El gallego y el leonés se funden –escribe el autor- en torno a Toreno con ligeras influencias del bable asturiano –del “pachuezu”, para mejor decir, que es el bable más suroccidental”. Y en estas andamos porque mañana, día 23 de abril, me “allegaré” a Toreno, desde el útero de Gistredo/Sistredo (concedido en el siglo XII, dicho sea de corrido, al monasterio de San Isidoro de León), a presentar, junto a otros amigos y colegas (Paco Vuelta, Juanma Colinas y Ricardo Chao) la reedición de El habla de Toreno, del fallecido Francisco González, que en gloria esté, cuya padre era de Toreno y cuya madre era de Robledo de las Traviesas, o sea de Noceda del Bierzo (qué maravilla), porque este autor e ilustre berciano (o lacianiego, pues lo nacieron en esta comarca aledaña al Bierzo) hizo una gran labor, recuperando, entre otras nobles actividades, la llamada “cultura inmaterial” de esta tierra. ¿Qué es esto de la cultura inmaterial?, pensarán algunos (y algunas). A los materialistas culturales les parecerá pura fruslería verbal, esto de la “cultura o patrimonio inmaterial”. Pues “cultura inmaterial” es nomás ni menos aquello intangible como el cancionero (cantares, coplas, nanas, romances, dichos, cuentos, acertijos, ensalmos y conjuros, retahílas, juegos…), el refranero, los relatos… Todo esto y mucho más ha quedado recogido en esta edición revisada y ampliada de El habla de Toreno, que mañana presentaremos en Toreno. No olvidemos el Vocabulario toreniense, incluido en este singular libro y que tan familiar se me hace, pues uno también ha tenido el gusto de darle rueca y fuso al palabrero nocedense, tal como queda recopilado en el Vocabulario de Noceda, editado por el Colectivo Cultural La Iguiada.
 Gracias al autor, cuyo espíritu estará entre y con nosotros, y a Paco Vuelta, que es un agitador cultural y artífice de este acto (y de tantos otros) nos reuniremos, a partir de las 12h en la Casa de Cultura de Toreno, al amor sagrado de las palabras, en torno al fuego-filandero de los hablares y cantares, que nos alumbrarán en esta jornada que se me antoja feliz, aun antes de vivirla, porque me siento ilusionado con la presentación de esta obra, tan valiosa e importante para entender nuestra idiosincrasia, nuestro modo de hablar y sentir. Un libro imprescindible, bellamente ilustrado con imágenes y fotos realizadas por Paco González (que era un artista), sobre todo para aquellos y aquellas que nos sentimos identificados y aun religados con nuestro paisaje/ paisanaje, que es nuestra memoria afectiva, con nuestros antepasados, que han insuflado vida a las palabras, para que ahora nosotros podamos conocerlas, emplearlas, disfrutarlas. El propio Paco González, consciente de que vivimos en una encrucijada geográfica, con varios dominios lingüísticos, nos habla de varios dialectos bercianos. Incluso en pueblos vecinos se emplean vocablos diferentes para un mismo apero de labranza, etc.  Y, por supuesto, el autor de El habla leonesa es sabedor de todos los estudios lingüísticos y de investigación sobre los cancioneros (Amador Diéguez), la literatura oral (Alicia Fonteboa), etnografía y folclore (Alonso Ponga) llevados a cabo en la comarca, incluso en las zonas limítrofes. Como, por ejemplo, El gallego leonés de Ancares, de Dámaso Alonso y García Yebra, el Vocabulario de García Rey, El dialecto leonés de Menéndez Pidal, las Estampas de la vida de León,  debidas a Sánchez Albornoz, los estudios sobre el habla berciana de Gutiérrez Tuñón, los cuentos e historias de Poncelas, entre otros muchos.  
A título anecdótico, aunque esencial, cabe recordar que en el entorno de Toreno y márgenes del Sil, a saber, Villa-seca, Villa-blino, Villa-rino del Sil (†Escobio), Villa-Martín, (†Villa-rino) Alinos, Villar de las Traviesas yVilla-verde de Noceda, estarían, en los albores del siglo V, en el área lingüística de un latín vulgar y campesino, con reminiscencias “mozarabías” como leite, feito, fillo, muller, noite… Qué curioso, cuánto aprende uno. Y cuánto me hubiera gustado conocer a Paco González, con quien a buen seguro hubiera hecho buenas migas hablando, entre otros asuntos, de los farramacos o zarramacos, que así les dicen en mi pueblo a los carnavales.



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