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miércoles, 1 de junio de 2011

Trotamundos

El siguiente artículo se publicó el 7 de junio del 2009, en el periódico Milenio, Estado de México, en la sección cultural. Quiero agradecerle a su autora, Celeste Ramírez, su amistad y sus palabras de cariño.


Malas Compañías/
Cuenya, el trotamundos.
Por Celeste Ramírez. 


En la barra del Café de Gijón en Madrid hablamos de su mundo sin fronteras. Un mundo donde México tiene un lugar especial. Pero no el México que para un extranjero se resuelve con las playas de Cancún o con la vasta riqueza arqueológica de Teotihuacan, con o sin perforaciones.
El México del escritor Manuel Cuenya es otro. Es el mundo periférico a la gran ciudad: el Valle de México, ese que nunca duerme y desde donde a diario sus habitantes salen a engranar al Distrito Federal.
Hace algunos años, Cuenya habitó en ese monstruo mexicano. Parte de esas vivencias, que alguna vez las sacó a colación frente a un cortadito para aliviar el frío invernal, ahora las consolida en Trasmundo (2009), un libro recién editado por el Instituto de Estudios Bercianos, España.
Son siete relatos de ficción autobiográfica, donde el autor hace eco de la gran tradición española de la novela picaresca al estilo del Lazarillo de Tornes; el Guzmán de Alfarache, de Mateo Alemán, o La vida de Torres Villarroel.
El primer relato del libro es "Un mexicano en el Bierzo", trata de la búsqueda de identidad y nos evoca cierta inspiración en el Pedro Páramo, de Juan Rulfo. Con lo que el autor ofrece un homenaje a la literatura mexicana, a la que tanto es aficionado.
"Aventuras de Gerardín del Bierzo", por varios lugares del mundo, así como "Aventuras y desaguisados de Gerardín del Bierzo en el Imperio Azteca" y "Un mexicano en el Bierzo", nos habla de este personaje que hace pensar que es el alter ego de Manuel (o viceversa) y ahí nos cuenta sus andanzas, cuitas o avatares por las tierras nuestras.
En los dos relatos se deja sentir el folklore; algunos lugares específicos como Chalco. También el olor de tamalitos verdes y de dulce que Gerardín vende en el zócalo capitalino para obtener la calderilla diaria. Recurrencias al mezcal oaxaqueño para pasar las hambres y los desamores. O frases de canciones de José Alfredo Jiménez, que en nuestra sociedad se han convertido en recurrencias como "la vida no vale nada".
Y merecido decir que en su conjunto, el personaje principal de Trasmundo, es la primigenia del autor.  Ya nos lo refiere, "Hay un Bierzo colorido y a flor de piel; y un Bierzo subterráneo y entrañable".
Al leer a Manuel en Trasmundo, me digo: "¡qué buena pluma tiene el muy cabrón!".  Y lo consolido releyendo otro de sus libros, Viajes sin mapa (Universidad de León, España, 2008), periodismo literario y de entrañas sociales sobre el Cairo, Marruecos, Lisboa, Paris, Cracovia, Buenos Aires y la Habana.
En ambos títulos se trasluce sus lecturas, su talento y su disposición literaria. Son los dos el esfuerzo diario y la intensidad de vida. Además esa disciplina forjada en la prensa donde escribe cada semana una columna.
Manuel Cuenya (Noceda del Bierzo, 1967). Es periodista y escritor. Forma parte del claustro académico de la Universidad de León, España. Es un filósofo urbano, un cronista de mundos interiores en la diversidad cultural. Tiene como pasión los viajes, el cine y la literatura. Es un gran amigo, lo sé también.







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