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martes, 12 de abril de 2011

Abril berciano


                                              En homenaje a Umbral y su Mortal y rosa

Abril canta,/pisa, crece, toca un violín apagado,/se sube a todas las tapias,/descuelga cosas del cielo,/muerde una fruta verde/y se baña desnudo,/desnuda,/en la conrriente helada del pavor (Umbral).

            Abril es un verdor suave, tocado por el arpa de los deseos, bajo la sensación de una fragancia a hierbabuena. El abril berciano es la sonrisa hermosa de un árbol y la inclinación apacible que nos procura un paseo en bicicleta por Las Chanas. Un paseo por las nubes de la esperanza. Lentas nubes que dan sueño, y nos invitan a reposar nuestras fatigas. “As lentas nuvens fazem sono,/O céu azul faz bom dormir”, como aquellos versos de Fernando Pessoa, que José Luis Moreno-Ruiz toma como título de uno de sus libros.
            Abril es una tromba de lluvia en el momento más inesperado. Y a veces una pincelada de azul celeste en los ojos de nuestras ensoñaciones. Un cielo azul que nos ayuda a dormir como angelitos. Abril  es como un bebé que se meciera al runrún de una reguera, y una canción de cuna cantada por un coro de doncellas. Abril es pura doncella (valga la redundancia) y puro despertar a la nueva vida. Qué sensación de plenitud. De vida. Una entrada a la vida-vida. Una puesta de sol en el pantano de Bárcena. Abril es como un músico alegre que tocara la dulzaina  mientras el aire sopla con fuerza en el alto de la sierra de Gistredo. El viento soplando en tardes de resplandor.

Abril es una pandereteira tocando en la matria de mis sueños. Abril, charca encendida donde florecen los ánimos y los chiquillos y niñitas, anhelantes, correteando por el bosque en busca de un tesoro escondido, la isla del tesoro, ínsula oculta tras el velo mágico de una realidad surreal. Sí, el Bierzo es una isla en medio de un mar de ilusiones. Un mar de olas montañosas. Un acantilado de promesas. Abril es una composición de colores y aromas naturales. Una vuelta al caldo de cultivo, a una savia sabrosa y excitante. Un mundo de fantasía en el que las muchachitas entrelazan pasiones en la rueca que les obsequiara su bisabuela. Abril es un canto a la vida y una conmovedora mirada a la naturaleza. Abril es sentirse en paz con la campiña,  y reirse del crudo invierno, que aún ha dejado blancas huellas de blanco sabor a nieve en la Guiana. Linda. Blanco que te quiero nieve. Abril es como un supiro de placer en la gracia estrellada de las noches. Abril es también una banda de pajarillos bailando una muñeira encima de las ramas de un pino. En el Plantío. Abril, perfume bucólico de chaparrón, pasto crecido donde las vacas pacen su soledad de rumiantes tranquilos. Abril, primavera que sabe a almendro en esta república de los colores.

            Abril te invita, estimado berciano,  querida berciana, a tumbarte en el verde de los jardines en flor, y sentir el vergel, tu huerto voluptuoso. La primavera, que es una de mis estaciones preferidas, no ha hecho sino comenzar su florecimiento y su refinada perfumería.

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