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martes, 12 de mayo de 2015

La fragua literaria leonesa: José Antonio Balboa de Paz

José Antonio Balboa de Paz: "La mejor forma de tener una visión profunda de las cosas es partir de lo concreto para llegar a lo general"

Manuel Cuenya | 12/05/2015
El historiador, profesor e investigador José Antonio Balboa de Paz, autor de 'Ferrerías Bercianas' y una guía del Bierzo, está trabajando actualmente en dos libros sobre la provincia de León.

Manuel Cuenya

Infatigable, el historiador, profesor e investigador José Antonio Balboa de Paz, autor de varias obras y miles de artículos, siempre está embarcado en algún libro o proyecto literario.

Nacido en Cacabelos, e hijo de maestro, creció en una familia numerosa (doce hermanos en total), al amparo de una biblioteca común, “que aumentaba cada año –señala– a medida que llegábamos a la Universidad, y decrecía luego cuando uno a uno íbamos abandonando el hogar, llevándonos nuestros propios libros”. Recuerda que su ambiente familiar, que favorecía las discusiones sobre literatura, historia o filosofía, fue muy enriquecedor, lo cual explica, a buen seguro, su forma polémica a la hora de encarar sus artículos de opinión, en los que es especialista, habida cuenta de los numerosos textos que ha escrito y publicado a lo largo de su vida. A este respecto, confiesa que para él, que tiende a ser ratón de biblioteca, el columnismo ha sido una terapia, porque le ha obligado a salir fuera, a estar en contacto con el mundo y con lo que sucede cada día, con la lectura de prensa diaria. No debemos olvidar que esa lectura, con sentido crítico, también en necesaria para escribir sobre historia –matiza–, porque ésta se escribe desde el presente, y muchas de las preguntas que hacemos al pasado dependen de las preocupaciones e intereses de dicho presente. En todo caso, el columnismo es, para él, un género literario que, como el cuento, resulta difícil por la limitación que supone someterse a una maqueta y, por tanto, a un número tasado de palabras. “Para mí el interés de la columna de opinión, al margen del aspecto literario, es la mirada fresca y crítica con la que se contempla la realidad. La opinión es una perspectiva, no una Verdad con mayúscula, sobre la realidad que, por ello, puede convivir con otras opiniones, siempre que éstas no caigan en la mentira; por desgracia, lo dice Jean-François Revel, la primera de las fuerzas que rigen el mundo es la mentira, especialmente, esto lo digo yo, en la prensa”, sintetiza este buen conocedor y enamorado de su comarca, quien por lo demás no cree en determinismo alguno, aunque sí es consciente de que la geografía que viviera en la adolescencia y juventud (“el río Cúa, las cuestas y terrazas tapizadas de viñedos, Castro Ventosa, los pueblos cercanos”) está presente en su imaginario. “La nostalgia, la morriña”. Reconoce que ha vivido el Bierzo con pasión desde muy joven, que lo ha recorrido, con la mochila a cuestas, cámara de fotos en ristre, durante años, que conoce prácticamente todos sus rincones, desde las villas más renombradas hasta los lugares más recónditos, que ha hablado con sus gentes, ha tomado nota de paisajes, costumbres y peculiaridades. Y, por tanto, se siente identificado con su 'matria', a la que ha dedicado casi toda su obra, en la que hallamos las ferrerías, el mundo monástico, las creencias, la historia local, “con alguna excepción notable, como mi tesis doctoral sobre la siderurgia tradicional en el noroeste de España, mi verdadera especialización”, puntualiza este distinguido historiador, que en modo alguno se siente chovinista, antes al contrario, repele, como queda constancia en sus artículos, todo nacionalismo identitario, todo localismo excluyente. “He viajado y he leído demasiado para caer en ello. Me siento patriota de mi patria chica, en primer lugar, y de España especialmente, sin renunciar a que nos movemos en otras coordenadas (la cultura occidental, la cristiandad, América) que han forjado lo que somos. Ahora bien, la mejor forma de tener una visión profunda de las cosas es partir de lo concreto para llegar a lo general. Quizá por eso, me ha interesado siempre investigar y escribir sobre el Bierzo, pero encuadrando la visión de su historia en marcos más amplios, sin las cuales no es posible entenderla”. En todo caso, cuando está lejos de su terruño, le vienen a la cabeza, con frecuencia, los versos de du Bellay: “cuando volveré a ver de mi pequeño pueblo humear las chimeneas”.

Puedes seguir leyendo esta fragua en ileon: https://ileon.eldiario.es/cultura/mejor-forma-vision-profunda-cosas-partir-concreto-llegar-general_1_9388180.html

miércoles, 6 de mayo de 2015

Cervantear

Casa museo de Cervantes-Alcalá


Hoy, en la Nueva Crónica, este artículo cervantino. 
Cervantear

Contaba el escritor Juan Goytisolo, en su breve, sustancioso e incendiario discurso como Premio Cervantes 2014 en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, que le gusta ‘cervantear’, esto es, aventurarse en el territorio incierto de lo desconocido, dudar de los dogmas y supuestas verdades como puños, que pretenden imponernos desde las altas esferas. En este sentido, su instintiva reserva a los nacionalismos de toda índole y sus identidades totémicas, religiosas o políticas, que sienten amenazados sus credos, le ha llevado a abrazarse como un salvavidas a la nacionalidad cervantina, que también reivindicara su amigo, el escritor mexicano Carlos Fuentes, porque volver a Cervantes y asumir la locura de su personaje Alonso Quijano, como una forma superior de cordura, es una auténtica lección. «Al hacerlo no nos evadimos de la realidad inicua que nos rodea. Asentamos al revés los pies en ella».
Universidad de Alcalá

La lección magistral de un loco cuerdo, El Quijote, cuya noble empresa era la de deshacer entuertos y socorrer y acudir a los miserables y desheredados de la sociedad, por ejemplo a los inmigrantes con instinto de vida y ansia de libertad, que intentan nomás cruzar las vallas de Ceuta y Melilla. Ese Quijote que acomete contra las injusticias: el paro, la corrupción, los desahucios, la precariedad, las crecientes desigualdades sociales, el exilio profesional de nuestros jóvenes, más de un 20% de niños y niñas por debajo del umbral de la pobreza en nuestra Marca España. En el fondo, esa debiera de ser la tarea de un escritor o «incurable aprendiz de escribidor», la de combatir la pobreza y el hambre en el mundo, luchar contra toda injusticia, en definitiva, habida cuenta de que vivimos en crisis económica, política, social, cultural. 


Con esta frase cervantina, ‘A la llana y sin rodeos’, tituló Goytisolo su discurso, dedicado a su maestro Francisco Márquez Villanueva y a los habitantes de la Medina de Marrakech, donde el autor de ‘Coto vedado’ vive con su familia marroquí. 
Patio interior casa Cervantes

Hace unos días, con el motivo de la presentación en la librería Lé de Madrid de la revista ‘Énfasis’ -en la que tuve el placer de colaborar-, viajé a Alcalá de Henares, acaso en busca de las huellas cervantinas, ya que se trata de una población impregnada por el espíritu redivivo de ‘El manco de Lepanto’. Me emocionó callejear por algunos lugares emblemáticos, visitar su casa-museo y por supuesto adentrarme en la Universidad de esta ciudad, Patrimonio de la Humanidad, a sabiendas de que el gran Goytisolo, a quien siempre recordaré con afecto en aquel encuentro que tuviera con él en el café de France de Marrakech, disertara en este espacio cervantino. Y me hizo reflexionar una vez más que, en vez de desenterrar los huesos de Cervantes como reclamo turístico, mejor deberíamos leer y aun releer su obra al completo, sobre todo su Quijote, cuya «fuerza genésica» sobrevivirá a su autor, porque las verdaderas obras de arte no son efímeras como las «exquisitas mierdas de gloria» de los literatos mediáticos sino que perviven a lo largo del tiempo.

Y el creador de las ‘Novelas ejemplares’, que quizá fuera un judío converso de origen leonés -como ha señalado Santiago Trancón-, logró una maravillosa obra literaria, vital, a pesar de vivir estrecheces y estar condenado al anonimato antes de la publicación de su ingeniosa novela, que nos muestra los paisajes y el paisanaje del Noroeste peninsular. Por su parte, el buen poeta José Antonio Llamas también dedica uno de sus libros a rescatar las montañas de León en el Quijote. Pues, continuemos ‘cervanteando’.
http://www.lanuevacronica.com/cervantear

martes, 5 de mayo de 2015

La fragua literaria leonesa: Aldo Sanz


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La Fragua Literatia Leonesa

Aldo Sanz: “Ildefonso Rodríguez es sutil y rotundo en la expresión"

Manuel Cuenya | 05/05/2015

El poeta Aldo Sanz, autor de 'La mano en el río', editado por el ILC, está ilusionado acabando de escribir un libro titulado 'Hay una calle' a la vez que ordena su obra ya publicada para próxima edición/reedición a través de Héctor Escobar.

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Aldo Sanz. Foto: Nino Cabero
Aunque nacido en la ciudad de Barcelona, Aldo Sanz es un poeta leonés con raíces en Salamanca, Valladolid y por supuesto León, donde vive desde que era un niño. Su abuela materna procedía –aclara él– de un pueblecito de Salamanca, lindando con Portugal, su madre nació en un pueblo vallisoletano, y la familia de su padre es toda de León. En cualquier caso, Aldo no cree en los regionalismos, es más, le horrorizan. Y si se siente seducido por la "marca mediterráneo" no es –apostilla– por que naciera y viviera en Barcelona durante algún tiempo, sino por haberse acercado a la obra de Eugenio Montale, o al paraíso-infierno de Lawrence Durrell. Por tanto, sus influencias en lo literario van más allá de las regiones, habida cuenta de que son influencias culturales. En este sentido, Aldo dice que se nutre sobre todo de lo que lee, reconociendo la influencia de los autores señalados y otros tantos como Paul Celan ("su concisión, su sorpresa, su dureza"), José Ángel Valente, T.S. Eliot, los poetas centroeuropeos de entreguerras o William Carlos Williams. "Creo que éstos son los principales, en una cosa fundamental. Son los que realmente me ordenan el magma poético que pueda tener. Pero no creo que sólo sean los poetas los que pueda reconocer como 'maestros'. También están los pintores", precisa Aldo, convencido de que  el recorrido de la pintura, desde principios del siglo XX, va parejo al de la escritura. Por eso, se encuentra muy bien "inyectándose en vena" imágenes de los trabajos de Willem de Kooning, Clyfford Still, Fernando Ampudia o Herminia de Lucas. "Me apropio de sus sugerencias al contemplar sus obras, renuevo cada día el pacto silencioso de amistad entre la pintura y mi poesía". Una poesía que él mismo se atreve a calificar como 'encriptada' en cuanto que no se atiene a un discurso homogéneo. Por tanto, no se trata la suya de una poesía discursiva, tampoco existencialista ni reivindicativa. En un inicio, "in illo tempore, que es como comienza la Secuencia Sancti Evangeli, en el ritual romano", Aldo se define como muy machadiano, y cree que todavía lo sigue siendo cuando se enfrenta a descripciones paisajísticas. "Pero a lo mejor no soy machadiano y la influencia me viene de los trabajos de la Escuela de Vallecas, que sí recogen a Machado", puntualiza, a la vez que recuerda cómo, en los años setenta, el poeta Ildefonso Rodríguez le incitó, entusiasta, a que leyera con atención a Ezra Pound y a T. S. Eliot. A partir de ese momento, a Aldo le dio una vuelta la cabeza produciéndose un giro de 360º en su modo de encarar la poesía. Ildefonso Rodríguez pasó a ser su maestro, su "miglior fabbro personal", confiesa Aldo, que ya había escrito fragmentariamente un libro ('RRa'), y la obra de Eliot y la de Pound le obligaron a profundizar en la fragmentaci de los textos.
"Renuevo cada día el pacto silencioso de amistad entre la pintura y mi poesía".
La influencia de Ildefonso Rodríguez
Aparte de su maestro Ildefonso Rodríguez, "sutil y rotundo en la expresión y dominador de un amplio abanico de técnicas literarias", al que considera gran innovador de la poesía, Aldo es consciente de que la tierra leonesa es pródiga en narradores y poetas. Y lo que le parece más significativo es que se están haciendo trabajos impresionantes desde puntos muy dispares de la lírica. Aparte de los escritores  reconocidos, con obra ya estudiada y difundida, como Gamoneda, Colinas, Mestre, o los llamados "leoneses de Chanverí", según Aldo, hay un número importante de poetas que están desarrollando una obra con mucho peso específico: "Tomás Sánchez Santiago o José Luis Puerto (que no son nacidos en León) excavan muy profundamente en una tradición de poética castellana. Víctor M. Díez, aparte de ser un activista cultural rodeado de focos y merecidos aplausos, enfoca su poesía por las sendas de la ciudad, de la polis. Quizás un estudio serio de sus trabajos, tendría que partir de Charles Baudelaire. Es muy interesante esa lírica que trabaja diluyendo el 'yo' personal en el 'nosotros' ciudadanos. Hay otra rama poética que es la reivindicativa y en esa rama está sin ninguna duda destacando Felipe Zapico. De los poetas algo más jóvenes no he leído lo suficiente como para poder emitir un juicio honrado", resalta Aldo, que se quedó sorprendido cuando hace un tiempo, en el transcurso de un acto poético en León, una señora que estaba a su lado le dijo a su compañera: "Santo cielo, últimamente salen poetas hasta debajo de los 'principia'".
(puedes seguir leyendo esta fragua en este enlace): 

http://www.ileon.com/cultura/051023/aldo-sanz-ildefonso-rodriguez-es-sutil-y-rotundo-en-la-expresion