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viernes, 27 de noviembre de 2020

A nuestra querida paisana berciano-porteña Isolina

El fallecimiento de nuestra querida paisana berciano-porteña Isolina. En mi pueblo siempre oí decirle I(r)solina. Con esa erre en medio le da como más sonoridad al nombre. Sea como fuere, Isolina se nos ha ido, acaso a tocar el arpa con el arcángel San Gabriel, que así dicen en México lindo y querido, pero ella se habrá ido a algún cielo argentino, al bonaerense, nomás, que allí/allá es donde vivía desde hace muchas décadas, tal vez más de sesenta años. 

El fallecimiento de nuestra vecina (casi familiar) de la calle de la Parada en Noceda del Bierzo coincide casi casi con la muerte del astro del fútbol, Diego Armando Maradona, al que todo el mundo quiere velar, darle un último adiós, antes de ser sepultado. Así que la Argentina está de riguroso luto por uno de los más grandes futbolistas de la historia, acaso el más grande, el pibe, el fenómeno que ganó el solito un Mundial de Fútbol. Y elevó al Nápoles italiano a las cotas más altas. Dejé de ser futbolero hace tiempo (el fútbol aporta entretenimiento, nada más, el opio del pueblo), pero reconozco que Maradona era una estrella en este deporte. Y siempre me han gustado ver los Mundiales, las Eurocopas, los grandes encuentros entre selecciones, incluso en la actualidad. Otra cosa, quede claro, es la vida privada de El Pelusa, que ahí ni entro ni salgo, porque, cada quien, vive como puede y le dejan. Que somos muy dados al cotilleo, a los chismes, a meternos donde nadie nos llama ni nos da bola, ni manija, ni siquiera vela de entierro. 

https://cuenya.blogspot.com/2009/11/argentina-un-sueno-de-infancia.html

Qué tristes, los entierros. Y qué pena, tanto la muerte de Maradona como la de nuestra paisana (casi familiar) Isolina, la hija de Marcelino y Teresa, y la hermana de Josefa, Sindo (ya fallecidos también) y Fines, que aún vive por fortuna en el útero de Gistredo. Mi gratitud a su sobrio carnal Javi por enviarme una fotina suya. 

La última última vez que Isolina visitó su pueblo natal de Noceda del Bierzo aún vivían Josefa y Sindo, incluido mi padre, hace ya varios años. No recuerdo exactamente cuántos. Espero, en todo caso, que se haya quedado con buen recuerdo de la tierra que la vio nacer. Isolina fue una de tantas emigrantes/migrantes que diera Noceda del Bierzo a las Américas. 

Siempre he sentido afecto por la Argentina, tal vez porque idealizaba, siendo un rapacín, aquel país lejano, al que iban a hacer las Américas los nocedenses. O al menos emigraban en busca de un futuro dorado que su tierra les negaba.  

El mítico Tortoni en Buenos Aires. Foto: Cuenya

En la Argentina -donde tuve la ocasión de viajar hace años-, aún siguen viviendo algunos descendientes de Noceda como es el caso de José Antonio González Rodríguez, quien además ha colaborado con la revista La Curuja. Y en la Argentina también vive Abel Cuenya -a quien tuve la ocasión de conocer en el Bierzo-, el gran Américo Vázquez Vuelta, entrañable persona, escritor, médico, que de guajín estuvo en casa del hacendado Felipe (Felipote) como criado. 

https://cuenya.blogspot.com/2015/03/la-fragua-literaria-leonesa-americo.html

Y en ese país exótico, donde los asados son una delicia gastronómica (asimismo se comen pizzas exquisitas, tan buenas o más que en Italia), también vivían los doctores Jorge Benozzi y Alejandro Vernero, a quienes se tragó el mar/la mar en una desafortunada travesía desde Buenos Aires a Río de Janeiro. Un recuerdo cariñoso para ellos, que me trataron con hospitalidad durante mi estancia allá. Del lado de allá. 

Jorge en Buenos Aires y Alejandro en su estancia de la provincia de Entre Ríos. 

http://cuenya.blogspot.com/2014/12/naufragio.html

Jorge y Alejandro eran grandes amigos del amigo y colega Eduardo Keudell, periodista y escritor argentino, ya berciano, con quien tantas aventuras compartiera en la ex Escuela de cine de Ponferrada. 

El fallecimiento de nuestra querida paisana (casi familiar) Isolina me ha hecho rememorar tantas cosas. 

Da la impresión de que, a partir de una edad, ya todos fueran recuerdos. 

jueves, 26 de noviembre de 2020

La fragua literaria leonesa: Ángeles Basanta

 

LA FRAGUA LITERARIA LEONESA

Ángeles Basanta: "La poesía es de los pocos lugares íntimos que quedan donde la inteligencia puede aún manifestarse"

La periodista, filóloga y poeta bembibrense Ángeles Basanta, autora de poemarios como 'Tan solo un gesto' o 'Arde la zarza', está escribiendo ahora un libro de relatos de ficción y también en un poemario. 


Manuel Cuenya | 26/11/2020 - 13:31h.

Subiremos al monte de la mirra,
Llegaremos al monte de la mirra
y el incienso, plantaremos cedros
y acacias, olivos y mirtos,
En vez de ortigas, cortaremos
las malas hierbas, y recogeremos
casias, corandros, mandrágoras,
la flor del áloe, por el sendero.
Después de atravesar la encrucijada,
Vencido el basilisco y el erizo,
Lanzados los carbones
Sobre la cabeza del enemigo,
dulcificado el ajenjo de sus palabras,
el azufre y sus tormentos del Averno,
muerto el áspid, tomaremos el bedelio,
y nuestras almizcleñas manos
de sahumerios, incienso y mirra
rociarán las casas de los nuestros,
las casas de nuestros antepasados,
las siete letras de nuestros nombres...

(Ángeles Basanta, de su poemario 'Tan sólo un gesto')

Licenciada en Periodismo, Ángeles Basanta ha cursado también un doctorado en Filología Hispánica en la Universidad de León y ejerce como profesora impartiendo clases de Lengua y Literatura.

Es autora de varios libros de poesía, entre ellos 'Arde la zarza', que es una vuelta a sus raíces, en concreto a la capital del Bierzo Alto, donde nació y creció durante los primeros años de su vida, que sin duda configuran nuestro ser.

'Arde la zarza' es un poemario singular en el que podemos rastrear la huella del poeta T.S. Eliot, que es sin duda uno de los grandes referentes de Ángeles Basanta. Pero también están presentes los espíritus literarios de Emily Dickinson, Ginsberg o el propio Borges.

'Arde la zarza' es precisamente un libro que le dedica a su padre Santiago, ya fallecido, quien fuera alcalde de Bembibre entre los años de 1965 y 1970. Cabe destacar que tanto su padre como su tío Ediberto, que es un prestigioso científico, según ella, cuentan con sendas calles en la villa del Boeza.

"De Bembibre tengo unos recuerdos imborrables del colegio francés al que iba con mis dos hermanas mayores. Del Bierzo tengo grabados los colores del otoño, los cambios de estación y el olor a castañas asadas en invierno", rememora Ángeles, cuya infancia ha podido plasmar de alguna manera en algunos de sus poemas. De Bembibre recuerda también con cariño a su tía Maru, que regentaba la librería Cobos. La infancia es algo que, de un modo inevitable, nos marca. Y nos configura como personas. "En la infancia se vive, luego sólo se sobrevive", llegó a decirnos el poeta Leopoldo María Panero. Aunque por desgracia en el mundo, algunos niños, algunas niñas, ni siquiera pueden vivir la infancia como sería deseable.

Sin edad,/ el caballero,/ al crepúsculo damasceno dormía/ en un jardín de las tierras de Balmia./ Dedo índice aplastado en tinta/ eco humilde de un judío/ machacado en el mortero./ Tal vez, confiado,/ vivo al fin/ en alfa o beta./ De la letra a/ hasta la zeta/ arde la zarza.

(Ángeles Basanta, de su poemario 'Arde la zarza')

(Puedes seguir leyendo esta fragua en ileon.com, en este enlace:

https://www.ileon.com/cultura/113793/angeles-basanta-la-poesia-es-de-los-pocos-lugares-intimos-que-quedan-donde-la-inteligencia-puede-aun-manifestarse)






martes, 24 de noviembre de 2020

Colinas del Campo en el mapa de los sueños

Tras las colinas se intuye un mundo fabuloso, poblado por duendes y trasgos, sierpes y hechiceras capaces de leer el pasado como se leen los recuerdos en los posos de un café.  


Tras las colinas, perfiladas con la textura de la miel de brezo, se percibe un mapa pintado de sueños. 

En este mundo de fábula, los duendes y los trasgos, cual habilidosos artistas, pueden pintar los sueños con lápices de colores. Incluso pueden escribirlos con la tinta de la sangre. La sangre milenaria de los robles, los negrillos y los castaños. 


Tras las colinas, aromatizadas con la savia de los sauces, se avistan urogallos, que lucen vistosos prestos para una gala, como novios enamorados. 

Tras las colinas, con regusto a zumo de arándano, corre la sangre-vida por el río Boeza, que se abre como un acordeón en una danza sensual. Bailemos pues en este espacio tejido en la rueca de los afectos. 


Después de este baile-festín, nos dejamos arrullar por el agua, que discurre como un verbo bíblico por su cauce. De repente, sentimos el mundo bajo un firmamento tachonado de estrellas, cuyos guiños luminosos nos acarician la mirada. 

Trepamos las colinas en busca de la campa de Santiago de donde brota la lírica del río Boeza. La campa o campo de Santiago, con su ermita, nos hipnotiza, inyectándonos la historia en vena. En estos instantes, se despliega una panorámica glacial. Una belleza redonda. 


La sonoridad de Colinas del Campo de Martín Moro Toledano, un nombre con solera primigenia, nos lleva de la mano por entre un bosque tupido hacia un 
Bierzo alto, remoto, agreste, donde los osos también danzan a ritmo de flauta y tamboril como fantasmas de un tiempo que fue. 

Colinas, con sus casas antiguas, con sus tejados y chimeneas de pizarra, con sus calles empedradas, nos devuelve a una infancia de cuento. Y la belleza de su entorno nos eleva hasta el pico Catoute, que se revela como un singular balcón a la comarca del Bierzo.  


domingo, 22 de noviembre de 2020

Paisajes y bicicletas como símbolo de libertad

Ayer sábado, la artista Cristina Masa inauguró exposición en la Galería Alemi de la ciudad de León. Y en esta ocasión también he tenido el gusto de ponerle alguna palabra a sus cuadros, que siempre resultan inspiradores.


Y nos adentran en medio de la naturaleza, esa madre naturaleza que nos permite respirar aire puro, sobre todo en esta época vírica, que se nos ha cruzado en la senda de la vida para trastocarnos nuestros sueños e ilusiones. Por eso, merece la pena acercarse a esta expo, que nos devolverá el gusto por la belleza, por la libertad, por todo aquello que nos ayuda a seguir viviendo. 


Vaya aquí este breve texto, que le dedico con afecto a Cristina y a su obra. 


Paisajes que nos arropan con su verdor, viñedos que nos susurran nanas ancestrales, bicicletas como símbolo de libertad en nuestro viaje a través de los sueños, flores que nos acarician con su sonrisa primaveral y  nenúfares que nos sumergen en un aromático espacio uterino, bayas como nutrientes que nos ayudan a continuar en la senda de la vida.

En este caso, el arte de Cristina Masa nos adentra de lleno en la vida en su estado de pureza.

 


jueves, 19 de noviembre de 2020

La fragua literaria leonesa: Iñaki Lamadrid

 

LA FRAGUA LITERARIA LEONESA

Iñaki Lamadrid: "Cuando leí 'El río del olvido' era como estar en el Curueño con Julio Llamazares"

El narrador Iñaki A. Lamadrid, autor de '¿Sabes lo que hicimos el último verano?', tiene entre manos un proyecto consistente en una trilogía de fantasía medieval, que está en proceso de edición con Mariposa ediciones. 


Manuel Cuenya | 19/11/2020 - 10:22h.

Apasionado de la naturaleza, de la montaña, y de la literatura de viajes, además de un entusiasta de la literatura fantástica medieval, Iñaki A. Lamadrid es autor de libros como 'Odas y poemas de dragones y princesas', 'Camino de leyenda, tras los pasos del viajero' o '¿Sabes lo que hicimos el último verano?'.

Cuenta que su devoción por la literatura comenzó por casualidad cuando una amiga suya le recomendó leer 'Harry Potter', lo que le cambió la vida, asegura, abriéndosele un mundo mágico, con el que ha disfrutado y sigue disfrutando. Desde entonces, es un gran aficionado a la lectura.

Esencial la lectura, sobre todo para quienes desean escribir de un modo creativo, que en su caso surgió como una necesidad, ya que en el año de 2010 sufrió un accidente en una cueva en la que se rompió una pierna. Y durante su recuperación se le ocurrió escribir sus vivencias, lo que le ayudaría el hecho de poder plasmar por escrito sus propios sentimientos y emociones. Se aficionó hasta el punto de aprender lo necesario para seguir escribiendo, "persiguiendo el sueño de ser escritor", apostilla él, que en la actualidad  cursa estudios de Filología Hispánica en la Universidad de León, lo que le enseña a emplear de un modo correcto el lenguaje.

"En asignaturas de lingüística y comunicación oral y escrita he consolidado muchos conocimientos que no tenía del todo claros desde el instituto, y me ha ayudado a adaptar el lenguaje a cada situación y contexto, tanto a la hora de escribir como de hablar en público", apunta. "Por otro lado, la parte de literatura me ha abierto mucho los ojos con respecto a los cánones de lo que está bien escrito y lo que no, independientemente de que te gusten las lecturas obligatorias", explica este creador enamorado de su tierra leonesa, que, como provincia, tiene, en su opinión, muchos parajes mágicos.

"León es mi hogar, nunca he tenido intención de irme de aquí. Como ciudad es pequeña y tranquila, algo que valoro mucho... ¿cómo querría alguien irse de aquí?", señala, convencido de que escribir, tanto narrativa de viajes como libros de fantasía, toma su inspiración en la montaña central leonesa, con sus picos, ríos y bosques. En este sentido se muestra sorprendido ante la cantidad de personas que escriben narrativa y poesía en León. Con alguna de esa gente él ha tenido el gusto de colaborar en algunos proyectos.

(Puedes seguir leyendo esta fragua en ileon.com, en este enlace:

https://www.ileon.com/cultura/113580/inaki-lamadrid-cuando-lei-el-rio-del-olvidoera-como-estar-en-el-curueno-con-julio-llamazares)

jueves, 12 de noviembre de 2020

Viajar como asignatura obligatoria

Me hace ilusión encontrarme con este blog, La nuestra tierra, en el que se hace referencia a mi persona como escritor de viajes. Sea como fuere

https://lanuestratierra.blog/2014/01/17/la-joya-del-noroeste/

Sea como fuere, a uno le entusiasma componer con la palabra. Y en concreto me gusta adentrarme en el terreno de los viajes, habida cuenta de que en el viaje está el movimiento (motion) y la emoción (emotion). Dos en uno. Acción/emoción. Aprendizaje real. Porque en el viaje a uno se le queda grabado a fuego lo que vive. 


Viajar, la aventura de viajar, debería ser una asignatura obligatoria. Y la gente, sobre todo joven, sería conveniente no sólo que viajara, que es cuando uno tiene más energía, sin duda, sino que viviera en otros lugares, además de en su sitio de nacimiento. 

Recientemente, se nos ha muerto un gran escritor viajero, Javier Raverte, al que no he leído mucho, más bien poco, lo confieso. Pero al que espero leer. Ahí están sus viajes por África. O bien su Corazón de Ulises, un viaje por el Mediterráneo oriental: Grecia, Turquía, Egipto. 

El escritor y periodista Javier Reverte tenía una especial querencia por el mar o la mar y la tierra astur, donde llegó a tener una casa. 

Tuve la ocasión de ver y escuchar a este fenómeno de las letras en el 2014 con motivo de un congreso castellano-leonés que se hiciera en León. Y hasta tomé notas de aquella su ponencia, que en verdad me resultó interesante. 

Lamentablemente, no logro saber en qué libreta quedaron plasmadas aquellas notas. Y eso que no suelo perder nada. Tal vez las encuentre. O no. De modo que, si las encontrara, podría componer algo al respecto. Al menos, conservo una foto suya, de su paso por la ciudad de León. 

La fragua literaria leonesa: Fernando Carlos Pérez

 

LA FRAGUA LITERARIA LEONESA

Fernando Carlos Pérez: “La escritura es comunicación, está dirigida a los demás”

El poeta y narrador Fernando C. Pérez, autor del poemario 'Entre bromas y veras', ha podido escribir durante este período de crisis vírica un buen número de poemas de pérdida, elegíacos, que le gustaría ver publicados con el título de 'Paréntesis'. 

Manuel Cuenya | 12/11/2020 - 09:14h.

La noche estaba fresquita,
cinco grados bajo cero,
Jonás, el sepulturero,
el de la pierna marchita,
recorría el cementerio.

¡Qué noche de Jueves Santo,
siempre me toca lo malo!
cruzaba aquel camposanto
sobre su pata de palo.

Un ruido se había oído,
una especie de clamor,
y al fondo como un resplandor,
tal vez de fuego encendido.

Una tumba relucía,
a ella se fue el cojitranco,
en su losa se leía:
"Yace aquí Genaro Blanco"

Temblando se aproximó,
Jonás no era un cobarde,
más la figura que vio
le puso el hielo en la sangre.

Un fantasma en mandilón,
en su cabeza una gorra,
de pana su pantalón,
y la mirada muy torva.

Con la napia colorada
y con manchas de carmín,
viniendo desde la nada,
se apareció Genarín.

¡Ay que te conozco, espectro!
tú eres San Genarín,
fuiste con el orujo muy diestro,
y hoy tu parroquia se extiende
desde León a Pekín...

(Fernando Carlos Pérez, versos de 'Revelación a la luz de la luna', incluido en su poemario 'Entre bromas y veras')

Admirador de 'El hombre en busca de sentido', del psiquiatra y el filósofo austríaco Viktor Fankl -quien sufriera la barbarie de los holocaustos nazis de Auschwitz y Dachau-, Fernando Carlos Pérez es un autor arraigado a su tierra, "me siento muy leonés; amo y me duele profundamente mi tierra", aunque esto no sea incompatible con que se considere ciudadano del mundo, porque en León conviven sin tensiones -aclara él-, el provincianismo y una actitud acusadamente cosmopolita.

"Claro, todo tiene ventajas e inconvenientes. Entre las primeras, nuestra tolerancia, y entre lo segundo, nuestro desapego", añade, convencido de que León era su destino, y de que le ha influido en su forma de escribir y hasta de estar en la vida. Asimismo, cree que le ha aportado un individualismo muy enraizado, habida cuenta de que en León las visiones colectivas tienen, a su juicio, poco tirón; "no se nos da bien agruparnos en ningún aspecto. Buen ejemplo son las reivindicaciones sociales mal planteadas, que explican nuestra secular decadencia, que se quedan en quejas nunca articuladas en soluciones. Deberíamos entonar un mea culpa y empezar por hacer nosotros los deberes, en lugar de atrincherarnos en que el profesor nos tiene manía", explica, convencido de que el individualismo feroz que caracteriza a la población leonesa "siempre será, es y ha sido, un excelente vivero de literatura", porque "alguien frente a una hoja en blanco es un individuo en soledad. La escritura, como hecho creativo, es un acto, más o menos afortunado, pero individual".

En este sentido, tiene la impresión de que la pléyade de escritores leoneses, reconocidos nacional e internacionalmente, es un fenómeno en calidad y cantidad que sorprende fuera del entorno. "Este hecho debe hacernos sentir orgullosos, pues es un valor más de nuestra tierra", reconoce.

También le llama la atención que ese carácter leonés "tan seco, tan frío como el clima, tan tópico quizá, con el que se nos asocia, sea compatible con una nómina tan concurrida de escritores. Esto no cuadra, que diría un bancario, puesto que la escritura refleja, en último término, una necesidad de comunicación con el mundo exterior. La introspección publicada, deja de serlo", explica el creador de 'Entre bromas y veras' (LápizCero Ediciones, 2019), volumen conformado por un conjunto de poemas que abarcan un periodo de unos veinte años, poemas que, en su opinión, fueron importantes en algún momento para él por motivos muy diversos. Escritos con humor, incluso con sarcasmo. No en vano, es uno de los ganadores del Certamen de Versos burlescos dedicados a Genarín.

Cuenta el todoterreno Ramiro Pinto, a propósito de 'Entre bromas y veras', que se trata de una poesía desenvuelta, ágil, que deja a un lado las florituras, pero no el sentimiento, en ocasiones convertido en sentimentalismo, pero que invita a la reflexión. "Pienso que a veces su mordacidad es una manera de esconder, o tal vez cobijar, una sensibilidad a flor de piel, que disimula", agrega Ramiro Pinto: https://www.ileon.com/cultura/040190/ramiro-pinto-leon-es-tierra-de-poesia-y-de-hogaza-chorizo-y-cecina

'Entre bromas y veras' es un libro prologado por el poeta y narrador Delfín Nava, aunque el prologuista nos diga que no se trata de un prólogo al uso, en el que nos dice que quien se aproxime por primera vez a la obra de Fernando Pérez, "un andariego, un hombre 'viajado'...  que aúlla a otras lunas",  va a tener a su alcance un vivo retrato de la persona a través de estos setenta poemas... "de persona desenmascarada que nos habla de lo más intestino del hombre", apostilla Delfín Nava, para quien este libro se configura en cierta medida como una especie de antología.

https://www.ileon.com/cultura/102086/delfin-nava-soy-hijo-y-nieto-de-pastores-y-eso-como-el-bautismo-la-confirmacion-o-el-orden-sacerdotal-infunde-caracter

Con este poemario, Fernando ha pretendido que el lector pueda percibir su evolución durante ese tiempo, aunque sus poemas no estén ordenados cronológicamente. "Los libros de poesía muchas veces se abren al azar, haciendo una lectura sucesiva, parcial y no consecutiva. Quien lea el libro tendrá un retrato íntimo y profundo de su autor", señala el autor, que se enorgullece de que bastantes lectores se hayan sentido identificados con algunos de esos poemas.

(Puedes leer esta fragua en su totalidad en este enlace de ileon.com: https://www.ileon.com/cultura/la_fragua_literaria_leonesa/113367/fernando-carlos-perez-la-escritura-es-comunicacion-esta-dirigida-a-los-demas)


miércoles, 11 de noviembre de 2020

Un parto, tu parto, por Alicia López Martínez

Concluimos esta serie de relatos que La Nueva Crónica ha publicado durante este verano, que corresponden a mi alumnado de escritura creativa, tanto en León como en el campus de Ponferrada, porque se trata de cursos de escritura de extensión universitaria, con créditos incluidos. Cursos orientados a la escritura de relatos más o menos breves, como podéis apreciar en la lectura de los mismos. 


Hoy rematamos la faena con la publicación de un 
relato de una alumna de León
, Alicia López Martínez, titulado Un parto, tu parto

https://www.lanuevacronica.com/un-parto-tu-parto

La autora compone este desgarrador monólogo sobre una mujer maltratada, que está a punto de parir. Momentos de dolor, de angustia, que se clavan como arponazos en nuestras entrañas. Un relato portentoso, que nos mantiene en vilo desde la primera a la última palabra

(Manuel Cuenya, curso de escritura de la ULE)  

martes, 10 de noviembre de 2020

Salentinos, Macondo del Bierzo

Viajemos, como esencia vital, habida cuenta de que la vida en sí misma es un viaje, casi siempre breve, como un suspiro. Me obsesiona el paso acelerado del tiempo, sobre todo en esta época coronavírica, en la que se nos han congelado las ilusiones. Y el tiempo pareciera que no da de sí.


Que se hubiera estancado. O se hubiera, acaso, distorsionado como en una pesadilla. Así que sigamos viajando en la medida de nuestras posibilidades, y por supuesto viajemos a nuestro interior, como submarinistas que se adentraran en el magma del subconsciente, que es un caballo todopoderoso trotando por las praderas de un verde valle. O algo tal que así. 

Prosigamos viajando, aunque sea en un vagón de tercera, desplazándonos a través de los raíles de los sueños. El viaje, siempre el viaje, como estructura o andamiaje sobre el que construir y aun reconstruir nuestras vivencias.


Vivir para contarlas, como quisiera el Nobel Gabo, que nos legó una obra llena de vida, aunque estuviera teñida por la fantasía y ese realismo mágico que entronca, como ya he señalado, con la Galicia rural, honda y boscosa, en la que los vivos conviven y dialogan con los muertos con absoluta naturalidad, sin hacer aspavientos.  

Viajemos por nuestra tierra, que por estos lares sí nos lo permiten, al menos por ahora. Quizá de cara al próximo año se vayan despejando los nubarrones en el horizonte, con la esperanza que nos procurará esa vacuna o vacunas contra el virus, que nos sigue royendo el alma, agujereando nuestras entendederas.  


El Bierzo entero es un mapa de afectos que recorro con satisfacción. Con el placer inmenso de sentirme en una tierra familiar. Y el Bierzo Alto se me antoja cuasi cuasi un territorio ignoto, exótico, al que me gusta volver una y otra vez. 

Salentinos, situado en ese Bierzo agreste y profundo, despierta en mí la sensación de arribar a uno de esos espacios míticos que aparecen en el realismo mágico, quizá porque Salentinos es en sí mismo puro realismo mágico, un Macondo reinventado o re-interpretado, con sus veinte casas a orillas de un río de aguas diáfanas. Aguas cristalinas que se precipitan, como en el espacio legendario de García Márquez, por un lecho de piedras prehistóricas. Con la solera atrayente de la belleza primigenia. 

Vuelvo a Salentinos en este otoño que en sus bosques y montañas adquiere el colorido de un cuadro impresionista. Con el nítido recuerdo de un poeta, Ángel González, que viviera en Páramo del Sil, que es población que uno atraviesa antes de alcanzar este Macondo del Bierzo. 

Este Macondo Salentinos como uno de los puntos de partida hacia la cumbre del Catoute, emblemático pico que nos permite contemplar, extasiados, la olla/hoya berciana en su totalidad. 

En esta ocasión el Catoute, bajo la bruma, confiere al paisaje un aire de romanticismo que nos sumerge aún más en un mundo de ficción. Entre la fabulación y la realidad asoman esas casas de piedra, cubiertas de losa, con sus corredores de madera.  

Un aire de romanticismo o de saudade impregna el ambiente. Y el viajero o visitante (en entrañable compañía) se topa con algunos oriundos, entre ellos Alberto, que se muestra hospitalario, ofreciendo gustoso su casa para que podamos tomar algo, habida cuenta de que no existe ni siquiera un bar (tiempos gloriosos aquellos en los que, a través de Marta, era posible yantar un suculento jabalí guisado, o jabalí con patatas en su bar-restaurante). Y a decir verdad en esta época el bar está chapado, como se dice ahora, a resultas de la pandemia. En verdad, lleva ya cerrado hace años.

En realidad, existe un albergue o refugio, adonde imagino que van a parar quienes hacen la ruta al Catoute, o simplemente deciden alojarse en el pueblo. El tipo que regenta este albergue está nomás esperando a que lleguen sus huéspedes, con lo cual dice que no puede ofrecernos ni siquiera una cerveza, porque, con las personas que se alojan en su casa, ya no puede dar cabida a nadie más. 

Pero por fortuna aparece Alberto, quien, además de buen conocedor de la zona y aun de otros lugares del Bierzo, incluso de Asturias, se revela como un gran conversador. Su conversación, unas castañas asadas al tambor y unas cervezas resultan estimulantes. Y dan energía para continuar por las veredas de los sueños. 

Seguiremos soñando con viajar.