martes, 27 de febrero de 2018

La fragua literaria leonesa: Andrés Martínez Trapiello


LA FRAGUA LITERARIA LEONESA

Martínez Trapiello: "En varias ocasiones he manifestado el error de unos provincianos que educan hijos para la emigración" 


Manuel Cuenya | 26/02/2018 - 11:25h.

El polifacético Andrés Martínez Trapiello, perteneciente a la saga literaria de los Trapiello y autor de 'La saga de Trapi', tiene la intención en estos momentos de continuar con su blog con tranquilidad, sin la necesidad de escribir obligado. Y confiesa que se siente algo abrumado por calificativos que lo han acreditado de escritor, fotógrafo o actor.

 

Perteneciente a la estirpe literaria de los Trapiello ('La saga', como escribiera el gran Crémer en 'Diario de León' en 2005), Andrés Martínez Trapìello es el autor de 'La senda de Trapi', un libro "para leer a sorbos... perfecto para quienes la vida se nos va haciendo memoria", compuesto por relatos de corte 'autobiográfico', aunque lo autobiográfico, en este caso, esté tamizado por la imaginación. Ilustrado por bellas imágenes, incluida su portada, que nos ofrece un León antiguo, en el que sobresale su catedral.
Como le gusta decir al propio Andrés: "En el libro hay autobiografía e imaginación para personajes y lugares que enriquecen una forma de vivir o de hacerles vivir. Y esas letras están 'condicionadas', en la mayor parte de las veces, por melodías que me crean un ambiente propicio para poner una letra tras otra. Normalmente me acompañan Haendel, Prokofiev, Tchaikovsky, Bach... Y  también The Beatles".
Unos relatos que nos hablan de un tiempo pasado, que algunos desconocen (como es el caso de los hijos del autor) y que otros recuerdan con nostalgia. La memoria como fuente literaria. Y el pasado, cargado de vivencias y recuerdos, como sustancia nutriente.
Un retrato del León de infancia de Martínez Trapiello, un "León pródigo en bellezas", que su creador nos enseña con fascinación, con alma, con el espíritu de un rapaz que estuviera descubriendo su universo.
"La senda de Trapi es –nos aclara su creador– producto de mi blog". Hasta que sus amigos escritores lo impulsaron a que editara un libro, que hiciera crecer las palabras para juntarlas en un volumen.
Cuenta que su afición por las letras comenzó en el Colegio de los Padres Dominicos de la Virgen del Camino con la redacción de sus diarios, "muchas páginas de muchos cuadernos que han desembocado en mis divertimentos", apostilla este literato y fotógrafo, que dice de sí mismo que ni es escritor, porque se limita a poner una letra tras otra para su satisfacción, como evasión o necesidad de continuar una costumbre adquirida en su Colegio de los  Dominicos, ni es fotógrafo, porque sólo hace fotos.
En todo caso, en estos momentos puede verse una exposición fotográfica suya en el Club Peñalba Casino de León, donde nos muestra quince imágenes sobre paisajes urbanos de la capital provincial, su "referencia de vida por nacencia y vivencia", tomadas en distintas épocas, años y momentos.
"Mantengo, como en lo literario, que yo no hago fotografía, que hay muy buenos fotógrafos por estos lares; yo solamente hago fotos, quizás como compensación al no saber pintar", sostiene este autor leonés, que se considera ciudadano del mundo, y cuyos lazos familiares lo unen al terruño,  aunque sus ancestros –recuerda– ya ocupen un lugar en cualquier cementerio de la Provincia.
"Mantengo, como en lo literario, que yo no hago fotografía, que hay muy buenos fotógrafos por estos lares; yo solamente hago fotos, quizás como compensación al no saber pintar"
El alma en el arte
Andrés Martínez Trapiello es consciente, como dijera su hijo, el fotoperiodista Andrés Martínez Casares, que "el secreto de una buena fotografía es el alma". Y es lo que intenta reflejar él cuando dispara su cámara o su móvil. O lo que hace cuando escribe, imprimir alma a las palabras y las imágenes. Ese es el secreto, sin duda. La clave reside en cómo se logra captar el alma de las cosas y las personas.
"Hay fotografías que me han provocado completarlas con letras; aunque las hay que ya hablan por ellas mismas", matiza Andrés, quien escribe y fotografía porque le gusta. Y lo hace con emoción. "Si a alguien más le llama la atención, le provoca alguna emoción, me siento doblemente feliz".
Me da la impresión de que la humildad es lo que nos ayuda a seguir creciendo, aprendiendo. Y Andrés, que es un hombre humilde e inquieto, siente devoción por el arte en general, porque otra de sus grandes pasiones, como ya habíamos adelantado, es la música, su alimento espiritual. "Para mí la música es fundamental en la vida desde que la formación en el Colegio de los Padres Dominicos de la Virgen del Camino nos desveló el complemento tan maravilloso que es para una vida lo más plena posible, los ratos de felicidad que puede proporcionar. Soy adicto a ella durante muchas horas al día, me acompaña".

miércoles, 21 de febrero de 2018

Mapas afectivos, por Álida Ares


Agradezco mucho que mi querida amiga Álida Ares me dedicara en su día estas palabras cariñosas, estimulantes y alentadoras, a resultas de mis Mapas afectivos. 
Creía que había publicado esta reseña en mi blog, pero he visto que no, con lo cual me apresto a publicarla. Gracias, Álida, por tomarte tu tiempo en la lectura y composición de este artículo. Con personas como tú da gusto seguir trabajando, viajando y escribiendo, que es, como bien sabes, un modo de estar en el mundo. Aprovecho para brindarle estas palabras al amigo Fermín López Costero, persona entrañable y gran escritor, que se nos fue hace pocos días. En su memoria. 


Los mapas afectivos del escritor berciano Manuel Cuenya

De Álida Ares (Universidad de Trento)


Manuel Cuenya (Noceda del Bierzo), profesor, escritor, viajero, editor de la revista cultural La Curuja, columnista y colaborador periódico de El Diario de León, La Nueva Crónica e  ileon.com, donde se ocupa de la sección semanal “La fragua literaria leonesa”,  acaba de publicar  Mapas afectivos (León, La Nueva Crónica, 2016, págs. 221).

No se trata de un libro de psicología como podría hacernos sospechar su título, sino de un libro de viajes, un libro que nace de la pasión del escritor por viajar. “Porque viajar”,  afirma Cuenya, “es una manera sin duda de entender mejor el mundo en que vivimos”.
Álida Ares en Trento. Foto: Jordi Canals

Mapas afectivos es un libro de viajes y de emociones, como lo define su autor, que nos lleva a diversos lugares  de España y otros países de Europa, a Norteamérica y al Norte de África. Pero no obstante la afición por conocer y viajar a otros lugares, es el Bierzo, la región donde vive, aquella a la que siempre regresa, la que considera su predilecto destino emocional. El Bierzo, admite, "es mi tierra, mi luz, mis sonidos, mis aromas, mis gustos y mis tactos, donde he encontrado la temperatura afectiva más favorable".  

En este libro se encuentran los espacios que han cautivado a Cuenya, "esos lugares –incluido el Bierzo− por los que siento afecto, en los que me he sentido a gusto... en los que he encontrado, de alguna forma, una temperatura afectiva adecuada".
Essaouira

En el prólogo del libro, Valentín Carrera nos advierte que estos “mapas afectivos”, al contrario que los geográficos o Gps, no sirven para guiarnos por un territorio determinado, sino para perdernos por  sus rutas de la mano del autor, el cual, a su vez, utiliza como brújula  su curiosidad, su sensibilidad y  sus pasiones: la música, el cine y la literatura.

Estas tres grandes pasiones son con frecuencia las que lo guían hacia un destino desconocido, un lugar donde rememora y evoca a los autores o cineastas favoritos, donde logra tocar y sentir las pasiones que  le suscitan la  literatura, la música, el cine y que luego va a transmitirnos. Para ello Cuenya se introduce por sendas literarias, como la que sigue los pasos de Valle-Inclán en Galicia, de Ángel González en León, de Miguel Torga o Julio Llamazares en Portugal, de Juan Goytisolo en Marruecos, u otras rutas más lejanas, como el México de Buñuel y Bretón, o el Texas de  Win Wenders. Otras veces es la música la que flota en la atmósfera, como en los viajes a Galicia y, en particular, al festival de Ortigueira, al que acude cada año.
Kasbah Itran

Al lector que emprenda esta aventura de vagabundeo por el mundo con Cuenya no le faltarán emociones, música y una compañía extraordinaria, y no solo disfrutará de los conocimientos, la imaginación y la sensibilidad del guía, sino que encontrará también por el camino a muchos otros viajeros y personajes interesantes que comparten su pasión por el viaje y la literatura.

Álida Ares, septiembre de 2016



martes, 20 de febrero de 2018

La fragua literaria leonesa: José María Fernández Chimeno


Fernández Chimeno: "Gaudí representa ante todo 'el genio' innato"


Manuel Cuenya | 19/02/2018 - 11:55h.

El narrador y poeta astorgano José María Fernández Chimeno, autor de 'Gaudí. Ruta por el noroeste de España', entre otros, prosigue con sus investigaciones sobre "los arquitectos leoneses" que conociera Gaudí. Y tiene finalizado un libro de poesía y una novela de intriga que se titulará: 'Gaudí. Las siete notas del palíndromo'.

Narrador, poeta, José María Fernández Chimeno se considera un "Humanista vocacional", pues lo mismo se involucra en un poemario que en relatos cortos o en novelas históricas. En cualquier caso, siempre se acaba imponiendo su pasión por el arte, según él, que ha escrito algunas obras dedicadas al artista Gaudí, como ocurre en su reciente libro, titulado precisamente 'Gaudí. Ruta por el noroeste de España' (Eolas, 2017), en el que su autor nos muestra la obra que nos legara extraordinario arquitecto catalán en Astorga y León, además de en Gijón o Comillas.


"Gaudí representa ante todo 'el genio' innato que se sobrepone a cuantas limitaciones propias y ajenas le impone la vida", asegura Chimeno. Y nos recuerda que este genial arquitecto de Reus depositó su confianza en sus colaboradores: "el contratista Policarpo Arias en el Palacio Episcopal, el maestro de obras Claudi Alsina en la Casa Botines y en la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús de Gijón, y los arquitectos Joan Rubiò i Bellver en Gijón, y Cristóbal Cascante en El Capricho de Comillas, sin la cual jamás hubieran podido llevarse a buen puerto estas obras".
Lo cual nos lleva a la siguiente reflexión, hay que rodearse, en la medida de lo posible, de gente grande y buena y sensible e inteligente, si uno desea hacer una obra interesante. Como le ocurriera, por poner otro ejemplo, al mago Hitchcock en el cine. El cine que es sobre todo un trabajo en equipo. O simplemente si uno desea vivir en medio de un clima favorable, afectuoso incluso.
"Hoy en día practico una mezcla de estilos y épocas, desde Platón y Aristóteles a Umberto Eco, Paul Auster o T. S. Eliot"
Como buen astorgano, Chimeno siente fijación por Gaudí desde que era un niño. Y señala que es una de sus fuentes de inspiración. Como queda constancia en algunas de sus obras, véase o léase su trilogía al respecto: 'La herencia del 'lenguaje gaudinista' en la Arquitectura contemporánea española', 'Gaudí. La forja de un genio' y su última obra hasta ahora. Asimismo, cree que Astorga ha dado grandes escritores a lo largo de su historia como Marcelo Macías y poetas como Leopoldo Panero, "que han sido un referente para los que como Alejandro M. Gallo o yo mismo seguimos manteniendo la llama encendida con más o menos acierto", apostilla este investigador, que cree en la investigación a la hora de escribir novelas históricas, como es su caso, y confiesa, ya desde la juventud, su inclinación por la novela histórica y la poesía, "leyendo mucho, tanto a los clásicos como a los escritores contemporáneos. Más adelante mi pasión por el arte y en particular por la arquitectura, se ha ido imponiendo día a día", aclara este creador, que leyera en una primera etapa vital y con devoción a Charles Dickens, Alan Poe. Y luego a Borges, Lorca y Neruda. Reconoce también la influencia que han tenido en su formación clásicos como Cervantes, Lope de Vega o Shakespeare. "Hoy en día practico una mezcla de estilos y épocas, desde Platón y Aristóteles a Umberto Eco, Paul Auster o T. S. Eliot", precisa el autor de la trilogía novelas históricas dedicadas al Reino de León, a saber, 'El maestro de la luz', 'Pedro de Dios (el geómetra)' o 'Mateo, el arquitecto del rey'.

jueves, 15 de febrero de 2018

A mi querido amigo Fermín López Costero

Querido amigo Fermín: 

Desde aquel día, en que me dijeras que estabas en tu última etapa, no he dejado de pensar en ti, de pensar en lo breve y efímera que resulta la vida, esta vida en la que tanto nos complicamos, a veces por tonterías (en verdad hay muy pocas cosas importantes, una de ellas, la más importante, la salud, nuestra salud, pues sin salud no somos nadie), mirando siempre (o casi siempre) hacia otro lado, entreteniéndonos (en el mejor de los casos) en hacer lo que nos gusta (la escritura y la lectura, como era tu caso). 
https://cuenya.blogspot.com.es/2018/01/es-cuestion-de-tiempo.html
La vida, sí, es algo que pasa mientras estamos haciendo otra cosa, mirando para otro lado, para el pasado (lo que suele procurarnos depresión o bajo estado anímico) o para el futuro, siempre incierto y me atrevería a decir inexistente (lo que nos lleva a la ansiedad, que muchas veces se transforma en estrés y hasta en infarto). 

Vivimos de prestado y cuatro días, a veces mal contados, entrañable amigo Fermín, que te nos has ido, ya para siempre, aunque tu espíritu seguirá en mi corazón, en mi alma, al menos mientras me quedé un soplo de vida. 
Me hubiera gustado haber vuelto a hablar contigo, decirte algunas cosas, incluso verte, pero yo tampoco tuve ya la fuerza para ir a verte al hospital, porque sabía, sé, que me desmoronaría. Y eso a ti no te haría bien. 
Quería y quiero conservar tu imagen apuesta, elegante, tu figura de fino sentido del humor, del buen talante literario. 
Tú eras y seguirás siendo un excelente escritor, un microrrelatista de lujo, al que espero rendir homenaje en las próximas clases de literatura que imparta en el Campus de Ponferrada. Tú mismo ibas a impartir algunas clases. ¿Te acuerdas? Claro que te acuerdas porque cuando me llamaste para decirme que habías empeorado, que no te sentías bien (eso fue en diciembre, yo estaba dando clases en León), se me paralizó el reloj. 
Todo se truncó al verte ya tocado y hasta estocado por la maldita, la puta enfermedad de mierda que es el cáncer, esa lacra que nos está matando a todos poco a poco, que va minando nuestro carácter y sentido de la vida. 
En estos momentos, de profunda tristeza, me resulta complicado poner un punto de humor a la vida, como tú siempre has querido, con tus cuentos, con tus escritos breves y no tan breves, con tus libros, que quedarán para siempre, incluso dedicados por ti. Mil gracias, amigo Fermín. 
Fue un enorme placer el haberte conocido y compartido contigo tantas aventuras literarias, tantos y tan buenos momentos, encuentros... 
Recuerdo, como si fuera hoy mismo, cuando nos conocimos. Yo acababa casi casi de aterrizar en el Bierzo, después de haber estado durante años fuera de España. 
Comenzaba a colaborar con el Diario de León, allá por el año de 1999. Y un buen día me llamaste por teléfono a Noceda, a mi útero. Entonces, yo no andaba con móvil. Era otra época. Te respondió mi madre. Me dijo que me había llamado un tal Fermín. Hasta que descubrí quién eras tú. Y al final nos pusimos en contacto. 
Me contactaste porque te gustaba mucho aquello que escribiera para ese medio. Qué bueno. Me alegra. Y me descubriste el Bierzo literario. Eso siempre te lo agradeceré, porque yo estaba alejado (en el espacio literario) de mi tierra, de nuestra comarca del Bierzo, por la que tanta devoción sentimos. Y descubrí tu forma de escribir, tu estilo, tu arte, tu humor mortuorio también (con esos muertos que se nos aparecen, muy en el estilo del gran Rulfo), el arte de la brevedad, de la síntesis/concisión, de la precisión lingüística, de la economía narrativa (que nuestro maestro Antonio Pereira tan bien ponía en práctica). Y me encantó. 
En realidad, no quiero despedirme de ti, sólo enviarte un entrañable abrazo, un cálido y fraterno cariño a esa otra dimensión, que algún día también conoceré. 
Con la mirada perdida y emocionada, te arropo con mi afecto. Y me quedó con tu espíritu, que siempre llevaré en el mío, en mi corazón. 

miércoles, 14 de febrero de 2018

Hay que seguir cantando, de Carlos Huerta el Solito Trovador

Será un placer acompañar mañana jueves día 15 de febrero a Carlos Huerta, El Solito Trovador, como él mismo se autodefine, en la presentación de su nuevo disco en el Museo de la Radio de Ponferrada a las 19 horas.

Hay que seguir cantando es su segundo disco.
Un disco que ya nos anunciaba en aquella entrevista que le hiciera en ileon.com, en la sección de La fragua literaria leonesa, dedica a autores y autoras de la provincia leonesa. Hay que seguir cantando es su segundo trabajo discográfico. Y cuenta, además, con la colaboración de excelentes poetas y músicos como Aute, Juan Carlos Mestre o Ángel Petisme, entre algún otro.
Enhorabuena, Carlos. Me alegro mucho. Me alegra que te hayan arropado estos grandes artistas. Mestre y Petisme son además buenos amigos.
Nunca olvidaré el recital musical poético que dieras tú con Petisme en Bembibre no hace tanto tiempo. Bueno, luego del fallecimiento de mi padre, en 2016.
Lo recuerdo como si fuera hoy mismo porque Ángel Petisme (para ti un modelo a seguir en la vida y en el arte) le dedicó, precisamente a mi padre, su emocionante canción, La vía láctea. Y posteriormente me acompañó en la Casa Leonesa en Madrid para presentar mis Mapas afectivos.
También recuerdo con afecto a tu padre, Fernando, buen tipo y colega en aquella etapa en la Escuela de Cine de Ponferrada. ¿Quién me diría que, transcurridos algunos años, te conociera a ti? A través, cómo no, de otro buen amigo (cuñado tuyo, para más señas) como es el poeta y narrador Abel Aparicio.
Trovador, poeta, músico, Carlos Huerta es un enamorado de la música francesa, Y un devoto del París bohemio y artístico, "Del lado de allá", de esa ciudad de la luz que aparece en Rayuela de Cortázar. Volveremos a releer esta obra, en orden o desorden. No importa.
Como bien sabes, la poesía, tan emparentada con la música, si no tiene ritmo tampoco tiene alma. Y tu música tiene alma. Me gustan esas composiciones tuyas, con ese toque a lo Tiersen, que nos devuelven a aquella Belle Époque parisina, de finales del siglo XIX y principios del XX, en el barrio de Montmartre, con sus artistas, entre ellos Picasso o Lautrec viviendo con pasión la vida/arte en sus calles y sus cabarets como el archifamoso Moulin Rouge.

martes, 13 de febrero de 2018

La fragua literaria leonesa: Alejandro Álvarez López


 cultura
LA FRAGUA LITERARIA LEONESA

Alejandro Álvarez: "Mi ligazón afectiva con Fornela me ha empujado a escribir sobre aspectos de este territorio"

Manuel Cuenya | 13/02/2018 - 12:51h.

El narrador, investigador y profesor Alejandro Álvarez López, autor de 'El médico que no quería morir', está en estos momentos con la promoción de su novela sobre Lodario Gavela Yáñez. Y tiene en mente tres proyectos, que requerirán un largo proceso de documentación y elaboración. 

"...La maestra ya conocía la trayectoria del médico de Peranzanes y, aunque sólo habían coincidido dos veces, sabía que contaba con su simpatía, por lo que le parecía normal aquella confidencia. Luego él le preguntó por el hermano, al que le había traído de Oviedo, por consejo médico, para curarse de una tuberculosis en aquel clima más seco que le asturiano, y ella le dijo que estaba bastante débil, la mayor parte del día en casa, con sus libros de poemas...
...Lodario, que siempre había disfrutado de la poesía, terminó conectando bien con aquel joven poeta que, como él, se deleitaba con los versos de Machado. Pero tuvo que vencer cierta distancia con el joven, pues Ángel tenía con Lodario algunas reticencias debido a que el médico se trataba afablemente, según había observado en alguna ocasión, con el jefe de estación, un individuo al que el joven tenía ojeriza por el trato que les había dispensado a él y a su madre el día lluvioso que llegaron a Páramo...".
(Alejandro Álvarez López, 'El médico que no quería morir')
Autor del reciente libro 'El médico que no quería morir' (KRK ediciones, 2017), Alejandro Álvarez López es oriundo de Fornela, tierra a la que se siente unido, porque allí se crio y allí están sus raíces. "Vuelvo a ella muy frecuentemente", señala este profesor, ya jubilado, de Lengua y Literatura, cuya vida académica y profesional se ha desarrollado en la fronteriza Asturias, donde vive en la actualidad desde hace años.
"Mi ligazón afectiva con Fornela me ha empujado a escribir sobre aspectos de este territorio (lingüísticos, antropológicos, históricos) para que no cayeran en el olvido, ahora que las nuevas generaciones viven situaciones muy distintas a las que vivíamos cuando yo era niño. La voluntad de que nos veamos como el fruto de una continuidad histórica ha guiado mis pasos al abordar el estudio de algunos aspectos de la vida de esa tierra que conozco y aprecio", rememora Alejandro, que rescata del olvido el vocabulario que usaban los vendedores y albarderos ambulantes en su tierra natal. Se trata de 'el burón', "ese código secreto, nacido con voluntad críptica, ligado íntimamente a la profesión que ellos desempeñaban en situaciones en las que les convenía 'esconder' el mensaje para sus intercambios comerciales", aclara.
Aunque 'El burón' o habla de Fornela sea una modalidad lingüística con identidad propia, presenta, según Alejandro Álvarez, rasgos en general coincidentes con la lengua del área occidental asturiana, y también posee algunos otros que la emparentan con el gallego.
(Puedes continuar leyendo esta fragua en ileon.com 
http://www.ileon.com/cultura/082670/alejandro-alvarez-mi-ligazon-afectiva-con-fornela-me-ha-empujado-a-escribir-sobre-aspectos-de-este-territorio)

viernes, 9 de febrero de 2018

Relatos existencialistas de Pablo Ferreiro

Ayer noche, en el bar La Escandalera de Ponferrada, que regenta Abraham, nos dimos cita un buen puñado de parroquianos (y parroquianas, of course) para presentar la nueva obra del autor ponferradino Pablo Ferreiro, a quien tuve el placer de entrevistar hace un par de años para La fragua literaria leonesa en ileon.com
Siempre es motivo de alegría el poder arropar a un paisano con su libro bajo el brazo (es un decir esto de bajo el brazo), y sobre todo si este libro nos ayuda a reflexionar acerca del mundo en que vivimos, como es el caso de Relatos ahogados en entrañable cirrosis, cuyo título ya nos despierta la curiosidad por saber qué nos vamos a encontrar en su interior, en sus páginas, en esa colisión de palabras que supone una entrañable cirrosis
Patty, Pablo, Lolo, Ana

Una colisión al estilo del cineasta ruso Eisenstein. Aunque en su caso (en su cine) se tratara de una colisión de imágenes, de imágenes choque, en ese su montaje dialéctico. Como vemos en impactantes películas como El acorazado Potemkin o La Huelga
Cine y literatura se dan la mano, en verdad. El cine cuenta con imágenes, imágenes en movimiento, animadas, que pueden generar ideas, conceptos (incluso filosóficos) como bien sabe nuestro amigo filósofo Pablo Huerga. Y la literatura cuenta con palabras, con palabras escritas, que pueden generar imágenes, incluso poderosas, como hace la auténtica poesía (que es y debe ser y contener vida). Y como hace la buena literatura en general. Que también debe contener vida. 
A cirrosis no llegó la velada, o eso creo recordar. Entrañable sí resultó. Al menos para uno. 
El staff de La Escadalera (no sé por qué me ha salido un palabro 'anglo', disculpad), comandado por Abraham, en el que estaban Patty, Ana y Lolo, entre algún otro...  y algunos parroquianos amigos del autor, como el médico Javier,  y por supuesto los anfitriones Pablo y Mónika, hicieron que la noche fuera agradable. Al final (antes de irme para casa) hasta apareció mi paisano y también amigo Chente. Y Josefina (actriz en algunos cortometrajes filmados en la ex Escuela de Cine de Ponferrada), a quien hacía tiempo que no veía.

A cirrosis no llegó la cosa, decía, aunque hoy haya sentido algo de resaquina (si es que uno no tiene hábito de tomar). Pero he de confesar (ante el confesionario papal, ahora que le han tocado bien las pelotas a un pobre rapaz sevillano por hacer un fotomontaje de Cristo) que unas buenas dosis de vinos si nos metimos en el cuerpo. Utilizo el llamado plural mayestático. Aunque en realidad me refiero al menda lerenda. Y es que el vino (ya sea berciano, de Ribera del Duero -de esto sabe el enólogo Lolo, que me dio una lección de vino-... y aun de otros pagos) entra de maravilla con un buen jamón, como fue el caso. Un maridaje, que se dice ahora, estupendo de la vida. O divino de la muerte. Como dicen los guays. Y sobre todo un maridaje magnífico con un buen libro, como el que Pablo nos ofreciera ayer mismo. Así que mi enhorabuena para su autor, que reconoce su deuda con el existencialismo, sobre todo con Camus (El extranjero) y Sartre (La Náusea), dos obras que me laten extraordinarias. 
Pablo, aparte de haber leído mucho y bien (entre otros a Bukowski o Poe), ha tenido la inquietud de viajar por el mundo (por ejemplo a Japón), incluso de haber vivido en una ciudad como Berlín, donde en tiempos, no tan lejanos, ejerciera como corresponsal de Televisión española mi paisano y amigo Miguel Ángel García  Y donde sigue morando el músico de origen bembibrense Luis Miguelez, que fuera compositor de gente como Alaska durante la movida madrileña.
Berlín, que es una ciudad harto cosmopolita, atrae mucho a los jóvenes de toda Europa (de todo el mundo) porque allí encuentran el espacio para desarrollar su creatividad. Una ciudad viva, en constante cambio y movimiento, en permanente ebullición, también cultural. 
Pues eso, que viajemos, volvamos a Berlín, leamos, escribamos y sintamos el mundo como si fuera la primera vez que lo descubriéramos con ojos de asombro. 
Seguiremos atentos a tus nuevas publicaciones, estimado Pablo. 

(Os dejo este prólogo, que compusiera para Relatos ahogados en entrañable cirrosis). 

Pablo L. Ferreiro nos ofrece estos Relatos ahogados en entrañable cirrosis, cuyo título ya nos avisa de que vamos a leer unos textos nada convencionales, incluso transgresores (que abogan por el libertinaje, el incesto, la infidelidad, la gula…), en los que podemos leer entre líneas el influjo de autores como Poe o Bukowski (a quienes llega a mencionar de un modo explícito) o bien Henry Miller (maestro de la Beat Generation y del autor de La senda del perdedor), el marqués de Sade (con su filosofía en el tocador), Stevenson (con su Jekyll y Míster Hyde), entre algunos otros.
Asimismo, a través de una cita de Cioran: “A veces uno quisiera ser caníbal, no tanto por el placer de devorar a fulano o a mengano como por el de vomitarlo”, Pablo Ferreiro nos adentra de lleno en este mundo en verdad antropófago, en el que los humanos, demasiado humanos, canibalizamos a nuestro prójimo. Y encima nos regodeamos en el festín. Ese festín, por decirlo en palabras de Rimbaud, en el que se abren todos los corazones, donde todos los vinos corren.
El espíritu de Rimbaud, poeta iluminado y aventurero, también sobrevuela estas páginas, que Ferreiro ha escrito con fuerza, con su sangre, porque parecen brotar, a veces con rabia, siempre con poesía, con emoción, también con reflexión, de sus entrañas.
Ferreiro escribe estos relatos, en realidad poemas y en su mayoría poemas en prosa, desde su yo más profundo, desde su subconsciente más atrevido, como si estuviera componiendo un diario íntimo, impregnado de existencialismo, en ocasiones nihilista (“No soy poeta, ni escritor, ni un genio. Solo soy nadie intentando vivir y creo que lo hago… o al menos lo intento”), aderezado con las bandas sonoras de Frank Zappa, Pearl Jam, Tom Waits, Billie Holliday, Leonard Cohen, los Smiths… en su universo cinematográfico, tan presente, abordando los grandes temas universales del sexo, el amor, la muerte, la belleza; la vida, en definitiva. “Vivir es atravesar un manicomio con la más bonita de las sonrisas”, escribe Ferreiro.

Como decía el genio Rulfo sólo hay tres temas básicos: el amor, la muerte y la vida, el Eros y Thánatos de la mitología griega que posteriormente el psicoanalista Freud retoma como instintos o pulsiones de vida y muerte.
Herr Ferreiro se mueve en estas pulsiones haciendo que su escritura, sus confesiones se conviertan en un medio de evasión, en una catarsis, y aun en algo terapéutico, me atrevería a señalar, porque, debemos reconocerlo, una de las funciones de la escritura creativa, aparte de ordenar nuestro mundo de caos y fantasmas, es ayudarnos a sobrevivir en este mundo de caníbales y reyes, por decirlo a la manera del antropólogo Marvin Harris.




miércoles, 7 de febrero de 2018

Relatos ahogados en entrañable cirrosis


Este jueves, a las 21 horas en el bar La Escandalera de Ponferrada, estaré encantado de acompañar a Pablo L. Ferreiro en la presentación de su nueva obra, escrita en prosa poética, realmente interesante.
http://www.ileon.com/cultura/052922/pablo-l-ferreiro-berlin-es-la-ciudad-con-mas-vida-de-europa
Nos os perdáis esta cita, sobre todo para quienes viváis en la capital del Bierzo. Además, habrá jamón, vino, cervezas... licores varios, porque no sólo de espíritu vivimos los seres humanos.

Una obra que nos muestra la belleza, el amor/sexo... y todos esos temas que a toda la Humanidad preocupan.
Un libro en el que suena la música y nos toca de lleno el cine.
'Relatos ahogados en entrañable cirrosis' es el título de este libro, en el que sobrevuela el espíritu de Bukowski, pero también de Sade, Henry Miller, o Lovecraft, entre otros autores.
Enhorabuena, Pablo. Me alegra haber leído tu libro. Y también haberte entrevistado, en su momento, para la fragua literaria leonesa.


martes, 6 de febrero de 2018

La fragua literaria leonesa: Mari Cruz García Rodera


LA FRAGUA LITERARIA LEONESA

Mari Cruz García: "Las personas que cultivan el arte de reír no son influenciables ni manejables"

Manuel Cuenya | 06/02/2018 - 13:33h.

Fundadora de la primera Escuela Profesional de Risoterapia internacional, Mari Cruz García Rodera es originaria de Folgoso de la Ribera, en el Bierzo Alto, y autora de los libros 'El Poder de la Risa', 'Cómo beneficiarse del Poder de la Risa' y 'Gran libro de la Risoterapia'. En la actualidad, está preparando una obra de leyendas titulada 'La hija de Neptuno y el Libro de la Vida' 


Mari Cruz García. Foto: Manuel Cuenya
"Doctora de la Felicidad" (como la nombrara la cadena de televisión Univisión, de Estados Unidos), Mari Cruz García Rodera es fundadora, en colaboración con el periodista e investigador Andreu Hervás, de la primera Escuela Profesional de Risoterapia, Dinámica de la Risa y Gelotología del Poder de la Risa en Barcelona, con reconocimiento internacional.
Si bien ha recorrido el mundo con la risa a flor de piel, "con salud inteligente", Folgoso de la Ribera (pueblo conocido en la provincia de León por su Belén artesanal) es su lugar de inspiración, donde transcurriera su infancia de cuento. No en vano, le apasionan los cuentos, las leyendas. Mundos milagrosos que, en su opinión, te ofrecen excelentes respuestas a tu universo interior. "Todo cobra vida: una mesa, una taza, un plato, un espejo... Maneja códigos misteriosos sobre las verdades manipuladas de una cultura, o las mismas verdades universales y esenciales de la vida del camino del Amor...".
La Naturaleza como medio de inspiración
"El medio de enseñanza y comunicación más grande de mi infancia era la naturaleza –detalla Mari Cruz–. En el ambiente de campos y bosques mantuve relaciones emocionales y sentimentales.... Unas experiencias llenas de riqueza y armonización, en espacios infinitos, con una sorpresa tras otra. Estaba en contacto con los árboles y las plantas mucho más que con los animales. Deseaba acariciar un árbol más que un perro o un gatito. Siempre he sentido esa gracia por el reino vegetal". También por la libertad. Se respeta más a nuestro prójimo, las cosas del vecino, cuando no se ponen trabas. Una filosofía de vida realmente interesante.
"El objetivo principal de la Risoterapia y la Gelotología es hacer libres a las personas, y potenciar todos los talentos...".
"Resulta más fácil dominar a los individuos a través del miedo (que nos paraliza) y la culpabilidad, que haciéndolos independientes y libres. Libres hasta de ellos mismos", precisa con lucidez Mari Cruz. "Por ese motivo las personas que cultivan el arte de reír no son influenciables ni manejables... El objetivo principal de la Risoterapia y la Gelotología es hacer libres a las personas, y potenciar todos los talentos... La Gelotología ayuda en la gestión de dos emociones primordiales: miedo y el amor".
Observadora, curiosa, era consciente, siendo una niña en su pueblo natal, de que la amargura o el entusiasmo tenían consecuencias físicas y emotivas en las personas. "La forma de vida de las personas perpetuamente malhumoradas y exigentes afectaba incluso a sus huertos. Las diferencias eran muy notables en relación a quienes cantaban, reían, mantenían una actitud dinámica, alegre y positiva. A mayor disposición hacia la alegría y el disfrute de la vida, mayor abundancia, más facilidad para generar dinero y hacerlo fluir".
En Folgoso de la Ribera se ha reencontrado, en la actualidad, con sus orígenes. Y se siente feliz en su entorno, en plena Naturaleza. "Ahora dispongo del entorno ideal con las fuentes de nutrición más importantes y las herramientas ideales para una vida profunda y enérgica".
Autora de libros como 'El Poder de la Risa' y 'Cómo beneficiarse del Poder de la Risa', Mari cruz ha publicado asimismo el 'Gran libro de la Risoterapia. Del poder de la risa y la Gelotología', que es un compendio de la Risoterapia, la Gelotología y el Poder de la Risa. "Un resumen de muchos años, muchos viajes, millones de personas de diferentes culturas, encuentros y reencuentros que han colmado mi existencia", asegura esta profesional, que nos invita a abrirnos a su visión de la existencia, a unirnos, a salir de la soledad y el aislamiento, y a aprender unos de otros sin temor, liberándonos de emociones negativas y de la sensación de separación.

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Mapas afectivos por Manuela Bodas

Agradezco, querida amiga Manuela, que te hayas tomado la molestia de reseñar mis Mapas afectivos. Un gran placer. Y una gran alegría. Por fin (y después de tanta muerte) puedo reconciliarme con la vida, con instantes de belleza y felicidad, los que me procuran tus palabras cariñosas. 
Vivimos tiempos apresurados. Y que alguien dedique su tiempo a los demás me parece un gesto hermoso. Tus palabras me resultan entrañables. Me alientan para seguir en la senda de esta vida, en busca de tiempo, nuestra sangre, tras las dunas de la amistad y el amor, recorriendo la Tierra. 
Me alegra que te hayan dejado huella estos viajes por el mundo "alante". 
Seguiremos soñando. 



Rozan mis ojos, / las mágicas arenas de un libro. / Viajo por sus páginas, / a lomos de una sutil pluma. / (Pluma aquí, por bolígrafo o, / lo más seguro teclado). / Vuelo sobre el horizonte / de la amistad, del buen sabor, / que dejan las fibras / de los que acogen al viajero / como si fuera uno más, y lo es, / en la gran familia del universo. / Hay verdades en las líneas, / que dejan huella en el lector. / La amistad, los afectos, / van dando paso a párrafos / en los que el lector, vive / la calma y la sed de conocer / que tiene Manuel Cuenya, / autor de “Mapas afectivos”. / Mapas con ciudades y pueblos, / que dan cobijo con su historia / al hombre, al hombre y a la vida / que brota en la mirada del autor. / Al hombre y a la naturaleza, / que nos muestra Cuenya, / con la sensible pureza / del que ve por primera vez. / Mapas afectivos es como un árbol, / del que brotan sueños nuevos. / Es un sueño que hay que recorrer.

Quieren ser los versos precedentes un “gracias” a Manuel Cuenya, por este libro sereno y amigo. “Mapas afectivos” nos muestra un viajero sensible y abierto a saborear los rincones y las vibraciones que se sienten al caminar por lugares antes no vividos, o los ya vividos, pero en otras circunstancias y momentos, ya se sabe aquello del río, creo que lo dijo Heráclito, “nunca el agua es la misma”.
El libro de Manuel Cuenya, “Mapas afectivos”, ha sido una lectura preciosa para el fin de semana. El libro nos da alas para conocer los espacios y los tiempos en los que el autor nos muestra también, su fibra literaria y poética. Manuel viaja con los ojos puestos en las almas de las cosas y de las gentes, en las almas que la naturaleza va cincelando en sus  paisajes. Las almas  escondidas en las memorias de los que antes surcaron esas rutas.
Merzouga
Mordida existencial:         
Viajar nos transporta a dimensiones guardadas en las hélices de la genética, que ya en sí  es el viaje más extraordinario. Transporta a los caminos que el hombre dará cuando llegó a la calma. Si escribo al revés los tiempos verbales, porque creo que eso es viajar, ir y volver, venir a donde otros han sido por nosotros. Devolver a los que seremos, caminos llenos de vida. Como también viajar es agradecer a Manuel Cuenya, en este caso concreto, los lugares por donde he circulado este fin de semana. La verdad es que sin salir de casa, he vivido, comido y paseado por rincones tan distantes como Marruecos o Méjico, también he conocido secretos muy cercanos, a tiro de piedra se puede decir. En definitiva, que hoy lunes, cuando escribo estas líneas, les animo a viajar con “Mapas afectivos”.
Manuela Bodas Puente – Veguellina de Órbigo.