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miércoles, 14 de febrero de 2018

Hay que seguir cantando, de Carlos Huerta el Solito Trovador

Será un placer acompañar mañana jueves día 15 de febrero a Carlos Huerta, El Solito Trovador, como él mismo se autodefine, en la presentación de su nuevo disco en el Museo de la Radio de Ponferrada a las 19 horas.
Hay que seguir cantando es su segundo disco.
Un disco que ya nos anunciaba en aquella entrevista que le hiciera en ileon.com, en la sección de La fragua literaria leonesa, dedica a autores y autoras de la provincia leonesa. Hay que seguir cantando es su segundo trabajo discográfico. Y cuenta, además, con la colaboración de excelentes poetas y músicos como Aute, Juan Carlos Mestre o Ángel Petisme, entre algún otro. Enhorabuena, Carlos. Me alegro mucho.
Y me alegra que te hayan arropado estos grandes artistas.
Mestre y Petisme son además buenos amigos.
Nunca olvidaré el recital musical poético que dieras tú con Petisme en Bembibre no hace tanto tiempo. Bueno, luego del fallecimiento de mi padre, en 2016.
Lo recuerdo como si fuera hoy mismo porque Ángel Petisme (para ti un modelo a seguir en la vida y en el arte) le dedicó, precisamente a mi padre, su emocionante canción, La vía láctea. Y posteriormente me acompañó en la Casa Leonesa en Madrid para presentar mis Mapas afectivos.
También recuerdo con afecto a tu padre, Fernando, buen tipo y colega en aquella etapa en la Escuela de Cine de Ponferrada. ¿Quién me diría que, transcurridos algunos años, te conociera a ti? A través, cómo no, de otro buen amigo (cuñado tuyo, para más señas) como es el poeta y narrador Abel Aparicio.
Trovador, poeta, músico, Carlos Huerta es un enamorado de la música francesa, Y un devoto del París bohemio y artístico, "Del lado de allá", de esa ciudad de la luz que aparece en Rayuela de Cortázar. Volveremos a releer esta obra, en orden o desorden. No importa.
Como bien sabes, la poesía, tan emparentada con la música, si no tiene ritmo tampoco tiene alma. Y tu música tiene alma. Me gustan esas composiciones tuyas, con ese toque a lo Tiersen, que nos devuelven a aquella Belle Époque parisina, de finales del siglo XIX y principios del XX, en el barrio de Montmartre, con sus artistas, entre ellos Picasso o Lautrec viviendo con pasión la vida/arte en sus calles y sus cabarets como el archifamoso Moulin Rouge.

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