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jueves, 31 de diciembre de 2015

Año 2015, de enero a junio

Quiero festejar el fin de año, como fiesta pagana, haciendo un breve recorrido o balance (vaya palabro que me ha salido ahora) de lo que ha dado de sí este año 2015 que se nos escurre entre las manos. El tiempo vuela, se esfuma. Y a medida que uno va cumpliendo años, el tiempo corre aún más veloz, como un caballo desbocado. La herida del tiempo sigue sangrando, y la sangre inunda el mundo: las praderas y los montes, los ríos y los lagos, los mares y el presente-pasado-futuro. El 2015 se descorchó con atentados en París, contra el semanario Charlie Hebdo, contra la libertad de expresión, a manos de integristas y fanáticos de una religión, el Islam, que causa estragos a través de sus terroristas, con la cabeza hecha cisco, de tanta ceniza y malababa como atesoran, de tanto lavado de cerebro e irracionalidad. Las religiones, que en principio no tendrían por qué ser dañinas, acaban volviendo majareta a la población, con sus dogmas, su fe desmedida, salvaje, con sus arengas y sermones propios de la Edad Media, de un oscurantismo peligroso, devastador en tiempos modernos/ tiempos bárbaros. Es el tiempo de los asesinos, como aquel título de Miller, aunque Henry, que viviera la época dorada de la capital francesa, se lo dedica al gran poeta Rimbaud, que también estuviera una temporada en el infierno.


En enero viajé a Madrid y me di una vuelta, entre otros espacios, por el San Ginés tras las huellas de Valle Inclán y Galdós (además del asunto, acaso prosaico, de tomar chocolate con churros, todo hay que decirlo), y por el emblemático café Gijón, que sigue conservando al menos los retratos de gente como Umbral, Cela o el actor Manuel Alexandre, al que viera en alguna ocasión sentado contemplando, a través de una ventana, la calle, conversando otras veces con el decorador o director artístico Chinín Burmann, que alguna vez también estuvo en la Escuela de Cine de Ponferrada y me contó cosas harto interesantes de la cinematografía, de Almodóvar y de Berlanga. Sobre este asunto llegué a escribir para algún medio pero no lo he colgado del blog.
También entrevisté a poetas como a la asturleonesa MJ Romero, autora del bello poemario 'Outsider' y compañera del alma de otro gran poeta, el omañés de Riello (Olleir) Luis Miguel Rabanal, o bien a Salvador Negro, que ahora anda por México, el país que me diera la vuelta a la cabeza en los años noventa, donde sintiera momentos inolvidables, el país surrealista por excelencia, tal y como lo vieran André Breton o el propio Artaud (quien viajara a la sierra Tarahumara en busca del dios peyotl y esa cultura ancestral de los Rarámuris) y por supuesto el lúcido Luis Buñuel, con sus películas de culto como 'Los olvidados', entre otras muchas e interesantes, que nos ayudan a entender México lindo y chingado, tan cerca de Gringolandia y tan lejos de Dios. Ojalá Salvador Negro disfrute de ese país a todas margaritas. 
En enero también nos dijo adiós José Luis Alvite, uno de los grandes de las letras de nuestro país de paisitos, a quien no logré ver en su Santiago natal, a pesar de que habíamos quedado en saludarnos. Dejé que pasara acaso mucho tiempo y éste se impone, una vez más, como una güadaña. Siempre me quedarán, no obstante, sus palabras de afecto, su lírica demoledora, su lucidez, su prosa original y atrevida. 
Y llegó febrerito el corto con su Botillo y su Carnaval. Y también con La Curuja, que cada año, por el mes de febrero y luego en el mes de julio, aparece tras las sebes dispuesta a escrutar con ojo avizor el entorno inmediato. Incluso fui invitado como mantenedor (pregonero) por la Asociación Cultural de Turienzo Castañero para disertar acerca del embutido rey de la gastronomía berciana. Algo que me entusiasmó. Y Bembibre celebró su botillo por todo lo alto, como viene siendo habitual, con la actuación de Carlos Núñez, un portento de la música folk. Un artista al que he tenido el gusto de ver/escuchar en varias ocasiones, entre otras en el legendario festival de Ortigueira, al que acudo cada año desce hace ya muchos. 

En este mes comenzaron las Tardes Literarias que organizo, a través del Ayuntamiento de Bembibre, en la villa del Benevívere. Unas tardes en las que intervinieron tres autores (Tomás Álvarez, Jovino Andina y Eduardo Keudell) y una autora, Ana Cristina Herreros, Ana Griott, que es una magnífica cuentacuentos, tanto es así que anda por el mundo adelante contando historias. Una leonesa con proyección internacional. 
El escritor y periodista argentino-berciano Eduardo Keudell, compañero de aventuras (como la atómica de la Escuela de cine en Ponferrada, qué tiempos aquellos) dio inicio a estas tardes dedicadas a las letras con una charla filosófica, a él que le apasiona la filosofía y el psiconálisis, además de la literatura hispano-americana.
Marzo fue el mes en que entrevistara a un hombre entrañable, Américo Vázquez Vuelta, originario del Bierzo, del Alto, aunque vive desde que era un mozo en la Argentina, donde ha desarrollado su carrera profesional como médico. Y en este mes falleció en Barcelona otro gallego ilustre, en este caso Paco Porrúa, el legendario editor de obras como Rayuela o Cien años de soledad, entre otras muchas, de gran calado. También en este mes, entre el frío invernal y la luz primaveral, fue la presentación de algún libro como Tierra de invierno y la charla del periodista y escritor cepedano Tomás Álvarez sobre el Camino de Santiago a su paso por La Cepeda, como variante del Camino Francés. 
http://www.guiarte.com/la_cepeda/lacomarca/camino-santiago-la-cepeda.html
Por su parte, el periodista y escritor berciano Valentín Carrera editó y presentó el Último viaje de Gil y Carrasco, en el que tuve la ocasión de colaborar con un artículo. 
http://www.bibliotecagilycarrasco.com/recursos/archivos/18-viaje-europa-cuenya.pdf 
 http://www.ileon.com/cultura/049866/valentin-carrera-reconstruye-el-gran-tour-europeo-de-gil-y-carrasco-en-ultimo-viaje-diario-madrid-paris-berlin

Abril, que es un mes que suele gustarme, me llevó a Oporto, esa ciudad portuguesa que se abre al mar como un sueño. Una ciudad surcada por el Douro, río literario por el que discurren las palabras cargadas de lirismo. Oporto es una sitio al que uno vuelve, encantado, una y otra vez. Portugal es un país cercano, familiar, en el que uno se siente como en casa. Este fue el mes en que entrevisté al filósofo Pablo Huerga, discípulo del maestro Gustavo Bueno, que mantiene una gran lucidez con sus noventa y dos años. Me alegra haber contactado con Pablo (al que recuerdo en la Facultad en los años ochenta), que ahora ha publicado un extraordinario ensayo sobre el cine, La ventana indiscreta (como el título de la peli de Hitchcock) desde el materialismo filosófico.
También en abril el astur-berciano Jovino Andina disertó sobre El señor de Bembibre: 171 años de vida editorial, él que conserva cerca de cien ediciones sobre la obra cumbre de Gil y Carrasco, que ha podido exponer a lo largo de este año tanto en Bembibre como en Ponferrada, a resultas del Año Romántico, dedicado al bicentenario del nacimiento del ilustre e ilustrado villafranquino.
En este mes de las flores y los libros, el escritor Julio Llamazares vino a la feria del libro de Ponferrada. Y al día siguiente disfrutamos, en entrañable compañía, de una estupenda velada en casa de Teje y Yuma en El Espino. Abril también me llevó hasta Madrid porque la escritora y editora Raquel Viejobueno presentaba una revista en la que dejé impreso mi granito de arena.
El viaje a la capital del Reino lo aproveché para acercarme a Alcalá de Henares en busca del espíritu redivivo de Cervantes. Por allí estuve cervanteando, como le gusta a Juan Goytisolo, el reciente Premio Cervantes, que se desplazó desde su Marrakech querido para recibir este sustancioso galardón.
En mayo continué con mi labor de reportajes-entrevistas a autores y autoras de la provincia leonesa, entre ellos a Joaquín Alonso, Pablo López Carballo o Balboa de Paz, así como con mis artículos y publicaciones, mis clases (algunas sobre cultura Iberoamericana), mientras la narradora Ana Griott (mi invitada) cerró las tardes literarias con una estupenda intervención y el amigo poeta Abel Aparicio publicó su poemario Alboradas.
Mayo florido y fermoso me llevó a Toreno para reencontrame con Américo Vázquez Vuelta y algunos amigos y amigas, como Paco Vuelta y Juanma Colinas.  
También este mes me hizo conocer al narrador y cuentacuentos Fernando Crespo en Astorga, con motivo de la presentación de un libro del todoterreno Pablo Gonz, que se vino a España desde Chile, donde vive en la actualidad, para presentar su último libro.


Lo acompañamos varios conocidos y amigos (Manuel Ferrero, Ricardo Chao, Alberto Flecha...) incluso me atreví a leer un poema mientras recordaba la reciente muerte, a resultas de un maldito cáncer, de una chica, Ainoa, a la que conocía desde pequeñita, porque sus padres, que vivieran en tiempos en el País Vasco (aunque oriundos de la tierra maragata) son amigos de mi familia. Es más, ese día acababa de visitar a sus padres, Joaquín y Gloria, que conservan las cenizas de su hija en casa. Algo que me removió las entrañas, el ver a dos palmos las cenizas de una chica tan joven. 
A menudo uno desconoce lo que le queda más próximo, y un día de mayo, en buena compañía, hice parte de la ruta de los canteros, que sale de Ponferrada y llega, a orillas del río Boeza, hasta la localidad de San Miguel de las Dueñas.
Recuerdo junio como el mes del teatro.
Mi alumnado llevó a escena Una familia desequilibrada, que tuve el gusto de escribir y dirigir a lo largo del curso. Por su parte, Julio Moro expuso en Veguellina fotos sobre la minería, en la que participé con dos textos o relatos. Junio, que ya anuncia el verano e invita a viajar, me llevó, religado a la eternidad y un día, a Somiedo, tierra hermana, que sentí como propia, como si talmente fuera una prolongación del útero de Gistredo. Una belleza, la tierra astur de los osos y los lagos, las altas, verdes y frondosas montañas. Me encantó ese recorrido por el Alto de la Farrapona y los lagos de Saliencia, por las brañas de mis ensoñaciones.
De repente, asomado a un lago me pareció trasladarme a Escocia, a una highland, a Fort William, incluso me hizo recordar el País de Gales. Siempre viajando, aunque sea con la imaginación. Y para rematar este recorrido por las Asturies parque natural, nada mejor que acercarse a Villar de Vildas, el pueblo de mi tocayo y alumno, que me cautivó con su verdor, sus montañas, sus paneras o paneres, sus hórreos, incluso con su pote y su fabada. Como dato curioso, al menos para uno, señalar que un río llamado Pigüeña atraviesa Villar de Vildas.
Pigüeña me hace recordar de un modo inevitable a Igüeña, cuyo paisaje, con su valle de Bubín, se asemeja mucho al astur. Si es que el mundo es un pañuelo. Incluso existe una Noceda en Asturias. Y también la aldea de Cuenya, en el concejo de Nava, que visité hace años.
Cuenyeando anduvimos celebrando el cumple de mi madre y a la vez el sesenta aniversario de bodas de mis padres. El lugar elegido, La Alondra, en Toral de Merayo. Entrañable. 
Olvidaba, siempre se olvida uno de algo porque la memoria, por más que se quiera, nunca es del todo fiable (trastoca, retoca y reelabora la realidad), que en junio actuó Raimundo Amador en Bembibre. A Raimundo, un músico que hace vibrar, lo había visto ya actuar con B.B. King en la plaza de toros de León, lo cual me alegró porque fue la primera y la última vez que puede ver al maestro del blues, que nos ha dejado este año en el mes de mayo. 
Y el poeta Emilio Vega me invitó al Encuentro de poetas que se celebra en A Rúa (un encuentro ya clásico, que coordina la poeta Carmen Gago). Este era el segundo año consecutivo que acudía. Y allí nos dimos cita varios colegas, entre ellos los ya mencionados, Antonio Esteban González Alonso y otros varios.
A Rúa, aunque sea ya tierra galega, es como una prolongación de la comarca del Bierzo. En realidad, uno se siente berciano (leonés) pero también galego. Imposible ocultarlo. Siempre me dicen que tengo acento gallego. Pues vale, que así sea. Galego de dónde. Y cuando vivía en la France me decían que tenía un tout petit accent. Nos ha jodido. De Marsella... De México. Siempre con acento. Y cuando vivía en el país de los cuates y los aztecas me decían que tenía acento chilango (del Distrito Federal). Tanto se me pegó el acento -parezco una esponja-, que me camuflaba (al menos en lo lingüístico) con la fauna mexica. "Que soy gachupín", insistí en alguna ocasión estando, por ejemplo, en Tepoztlán, Estado de Morelos. "No me cotorrees, güey, que tú eres chilango". Pues lo dicho, berciano, gallego, mexicano del DF, francés de la Marsella arrabalesca... Aldeano de los mundos. 

martes, 29 de diciembre de 2015

La fragua literaria leonesa: Gabriel Ferreras Estrada

Cultura Cultura

La Fragua Literaria Leonesa

Gabriel Ferreras: "En lo literario ninguna ficción supera la realidad"

Manuel Cuenya | 29/12/2015 - 14:06h.

El narrador Gabriel Ferreras Estrada, autor de 'Son de canto rodado', sigue viajando y escribiendo, ahora un capítulo sobre Rusia, que no pudo incorporar en su libro de viajes. Y espera continuar con esta temática viajera antes de mudar de línea y de metodología.

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De padre leonés y madre asturiana, a Gabriel Ferreras Estrada lo nacieron en Asturias, si bien su familia se trasladó a Astorga, en época de posguerra, cuando él apenas contaba con seis meses de edad. Y allí, donde conociera al poeta y narrador berciano Antonio Esteban González Alonso, vivió su infancia y adolescencia hasta que se fuera a la costa mediterránea, a la ciudad de Murcia, donde ha desarrollado su labor como docente y funcionario hasta su jubilación. En todo caso, sigue apegado a su tierra leonesa. "No veo la distancia, soy leonés y estoy aquí, bueno, a lo mejor... no en todas las ocasiones", confiesa este viajero y narrador cuya lectura, más o menos reciente, de 'Roma contra Cántabros y Astures', de Eutimio Martino, le ha removido las entretelas, y lo ha devuelto a su época moza, aquella en la que recorriera, 'sacrílegamente', espacios como Cistierna, Riaño, San Glorio, Las Médulas, o Foncebadón...  "Sacrílegamente", puntualiza, porque entonces no era consciente de lo que en esos sitios había ocurrido.
Apasionado del 'Ulises' de Joyce, la prosa poética de Umbral, la magia de García Márquez y por supuesto la literatura de viajes, Gabriel acaba de publicar un "libro libre" de viajes, 'Son de canto rodado' (editado por united p.c. y reeditado en Amazon como e-book), que es un recorrido por diversos lugares de la geografía mundial, entre otros, China, Argentina, Brasil, Cuba, Turquía o Irlanda. Viajes, según su autor, que no son espectaculares, ni con cargo a  grandes medios ni proyectos, sino al alcance de cualquiera; incluidos los sitios que publicitan las agencias de turismo, "no son sitios cualesquiera aunque tantos hayan sido prostituidos;  he querido encontrar la razón  de por qué  es interesante ir,  he querido descubrir al viajero común  que el viaje gratifica, que merece la pena, sabiendo ver, enseñando a ver, desmontando la vulgaridad, la devaluación  en que han caído de tanto pisar y pasar  tanta gente por tantos lugares magníficos".
Para encontrar el título barajó más de siete opciones, y al final se decidió por lo de canto rodado en alusión al andariego rodar del viajero por los caminos, "que es lo que hacemos cuando vamos de tumbo en tumbo por ahí". Respecto al término 'son' aclara que es la música de ese andar, "porque el andar siempre te cuenta inesperadas cosas, distintas, es novedad, como un despertar. Insensiblemente subes de tono, y cuando te das cuenta circulas por otra dimensión.  Caminar es una lírica", apostilla Gabriel, que siempre  ha necesitado viajar como medio de rotura de la inercia, la rutina del trabajo, la esclerotización de los hábitos, la monotonía; "lo he necesitado como renovación  y como reencuentro del otro y de otra cosa porque, de rebote, es encuentro de mí mismo".

(Puedes seguir leyendo en este enlace):

jueves, 24 de diciembre de 2015

Las mil y una

Desde que en junio de 2009 decidiera abrir este blog han sido muchas las entradas colgadas, tantas que ya superan las mil, las mil y un días, las mil y una noches como cuentos arábigos. Y esto quiero festejarlo de algún modo porque me apetece, porque creo que es una labor hecha, por supuesto, con sumo gusto. Y que espero continuar, aunque a menudo mucha gente, incluso que se dedica a las letras, crea o diga (esto es otra cosa) que no sirve de mucho un blog. Quizá tengan sus razones, mas estoy convencido de que un blog, como otrora un diario, es un buen termómetro o barómetro, un indicativo para tomar el pulso o la temperatura, incluso afectiva, a uno mismo, acaso a la realidad en la que vivimos, un modo, como otros muchos, de dar cuenta del mundo en que estamos parados. En todo caso, articular el pensamiento a través del lenguaje, mediante las palabras, es una forma de entenderse (y aun desentenderse), una manera de intentar comprenderse, y por ende comprender a los otros.  Cuán difícil es ponerse en lugar del Otro (Otra). De ahí que las guerras sean el pan nuestro de cada día, y la xenofobia funcione como arma poderosa: "Arrímate o arímate pallá", diría a buen seguro Pedro Trapiello, que conoce como nadie el carácter de la 'jambía' leonesa, esto es cazurra. "Arímate pallá", decimos también en el Bierzo leonés astur, porque si estoy yo no puedes ponerte tú, "que no vamos a desvestir a un santo para vestir a otro", recuerdo que me dijo el dire de un Diario. Esta es la realidad y lo demás se me hace cuento. 
La realidad es que vivimos en una Tierra antropófoga, donde la fraternidad, igualdad y libertad son devoradas por los caníbales reyes, ideas éstas que no son más que ilusiones trascendentales, metafísica al canto, al más puro estilo kantiano. Como las ideas de Dios, alma y mundo, que nos dijera el filósofo alemán. Un mundo en el que unos somos más iguales que otros (léase a Orwell).  Siempre ha habido clases, jerarquías, y siempre las habrá, el clasismo es una de las claves que define a las sociedades (no es igual un negro rico, con todos los respetos, que un negro piernas, ni siquiera es igual un blanco todopoderoso ante la ley que un blanco de a pie). Admitamos de una vez por todas esta terrible desigualdad. El clasismo, la ignoracia, el miedo seguirán sumiendo a la población mundial en la más cruel y perversa de las miserias. Un auténtico atentado contra la dignidad humana.Y así podría continuar reflexionando.
Escribir un diario es algo que siempre me ha apasionado, cientos de páginas tengo escritas, a modo de diario íntimo, que algún día quizá vean la luz. Me da tanta pereza 'picarlas' pues muchas están manuscritas. O bien recuperar aquellas otras muchas que, aun estando escritas en ordenatada, deberían ser revisadas, corregidas, vueltas del derecho o del revés. Diarios que se me antojan magníficos -ya lo he dicho en alguna ocasión-, son 'El oficio de vivir' de Pavese, 'El cuaderno gris' de Plá, los de Anaïs Nin, la musa inspiratriz de Miller, Henry, o bien el inmenso y sublime diario que compusiera Umbral a lo largo de su vida, sobre el que a menudo vuelvo, porque en él encuentro inspiración/transpiración para lograr aproximarme a la realidad/irrealidad/surrealidad. 
Ahora tenemos al leonés Avelino Fierro con sus diarios, ya lleva dos libros publicados, al que podemos seguir en Tam Tam Press.
Desde que escribiera mi primera entrada en este blog, con 'Un paseo por el Bierzo', que recojo asimismo en mi fragua de Furil, han transcurrido varios años y muchas vivencias. Y, aunque no encontraréis aquí todo lo que he escrito a lo largo de mi vida, sí os he ofrecido al menos una muestra. Más de mil entradas, la mil y una entradas, es una cifra considerable, creo. 
El reto de escribir una entrada cada día del año sigue en pie, aunque cada entrada fuera nomás (ni menos, casi nada) que un aforismo estilo Karl Kraus, una máxima, una greguería, un microrrelato, una reflexión o genuflexión de última hora. 
El  propio Sartre, a quien siempre recodaré por 'La náusea' (aparte de otros libros como 'A puerta cerrada') decía, precisamente en la Náusea, que hay que escribirlo todo, manuscribirlo todo, diría acaso el coloso de 'Mortal y rosa', dejar constancia de lo que uno vive y siente, de lo que uno analiza e interpreta. 
Hoy es Nochebuena  o Díabueno y también dicen que es motivo de festejo. Lo religioso, en todo caso, dejó de interesarme hace lustros, desde que descubriera el materialismo filosófico, acaso antes, desde que dejara de creer en un dios con barba, desde que leyera a Sade, el marqués, incluso desde que leyera a Nietzsche o a Larra. Y a tantos otros, ateo gracias a dios, llegó a decirnos Buñuel, cuyo pensamiento, cuya obra cinematográfica sigue pareciéndome de alto voltaje. Es conveniente seguir desmontando mitos, aclarando la realidad, empleando el logos, arrojando luz sobre las sombras, empleando la dialéctica, continuar viviendo de claridades y lo más despiertos posible en un mundo falsario, engañatolos, puesto al servicio de los adinerados y todopoderosos, donde todo lo sigue mandando el dinero, aunque éstos no hayan leído ninguna filosofía, ninguna suerte de literatura. Así nos luce la sesera. El mundo en manos de tarados y descerebradas con poder y dinero, faltos de escrúpulos, infames, abusados, despóticos, avasalladores. Una pena. La involución de la especie humana.

Ciudad de León, 24 de dicembre de 2015.

martes, 22 de diciembre de 2015

La fragua literaria leonesa: Mercedes Ridocci





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La Fragua Literaria Leonesa

Mercedes Ridocci: "Mi obra poética es un viaje entre la plenitud y el vacío, la cima y el abismo"

Manuel Cuenya | 22/12/2015 - 11:15h.

La poeta y especialista en Artes Escénicas Mercedes Ridocci, autora de 'Lava del Alma', está trabajando sobre la experiencia de la muerte como proceso vital, con nuevo poemario en preparación, 'Arrugas de silencio'.

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Agua que fluyes
nítida y serena
reposa el lodo en el fondo de tu rumbo
Segura, sin miedo,
ajena al légamo
que silencioso se alza hacia ti.
Alguna piedra, alguna roca
macula tu transparencia
y tambalea tu cadencia sosegada.
Otra piedra, otra roca,
otra y otra,
te golpean
Tu ritmo se acelera.
De las heridas mana tu sangre parda,
te abraza, te ahoga.
Te sacudes con fuerza
contra los escollos que estrechan tu camino.
Ciega, muda, sorda;
paralizada en el vertiginoso movimiento de tu ser,
el abismo se dibuja ante ti
Turbulencias del alma
('Turbulencias', poema perteneciente a 'Lava del alma')

Poeta, pedagoga, actriz y coreógrafa especializada en Movimiento Orgánico y Expresión Corporal Artística y Escénica, Mercedes Ridocci es autora del libro de poemas 'Lava del Alma', editado en ebook por la editorial Playa de Ákaba (Barcelona, 2014) y artesanalmente por ella misma. Se trata de una obra en la que el amor-volcán eructa lava de pasión (Eros) y muerte (Thánatos), de luz y oscuridad, de fuego y ceniza al mismo tiempo: "vaciarse en tu eterna belleza./ Morir en ti". Un poemario que nos muestra, según su prologuista Ramón Alcaraz, un contraste entre lo intenso y lo sutil, lo físico y lo etéreo, "un título tan llamativo como armonioso, que técnicamente juega con la aliteración". La poesía (la palabra) y la interpretación (la expresión del movimiento) como partes de una misma esencia, incluso de una poética similar. La diferencia reside –según ella– en el lenguaje empleado, en las herramientas que se utilizan para su construcción. "Respecto a la expresión –y poética– del movimiento, a través de las percepciones corporales (kinestésicas, auditivas, táctiles...) se llega a las capas profundas de 'un yo' que vive en la médula de nuestras células. Mediante la sintaxis y la gramática del lenguaje del movimiento, se va adquiriendo la forma que se transmuta en 'metáfora'. En esencia es el mismo proceso que se da en la poesía escrita. El mundo que subyace dentro 'del yo', toma 'cuerpo', se torna metáfora, mediante el empleo de la sintaxis y la gramática de la palabra". En su caso, la poesía aspira a conmover, emocionar, tocar nuestras tripas. El arte, en general, debe conmovernos, ayudarnos a reflexionar porque de lo contrario se queda en puro artificio, acaso en virtuosismo, como señala esta artista, que escribe porque tiene la necesidad de hacerlo con el fin de ahondar en la complejidad de las emociones y los sentimientos, para poder iluminarlos y reconocerlos. "Me identifico absolutamente con esta cita del pintor ecuatoriano Guayasamín, y con la que doy fin a mi libro 'Expresión Corporal–Arte del Movimiento'–: "Cuando pinto una mano, una boca, unos dientes, unos ojos, / éstos no son solo una forma plástica. / Yo quiero expresar en esto más que la plástica misma./ Quiero expresar este ojo que está llorando, / esos dientes que están mordiendo, / o estas manos, angustiadas, vibrando".
Aparte de su poemario 'Lava del Alma', la mayor parte de su obra poética –"un viaje entre la plenitud y el vacío, la cima y el abismo"– figura en su blog, 'Páginas escritas' y está incluida en diversas obras colectivas, revistas y antologías como 'Vilapoética', coordinada por Micaela Serrano, 'Poetas siglo XXI', editada por Fernando Sabido o 'Poesía de mujeres', editada por Ana Muela Sopeña. Y algunos de sus poemas han sido traducidos al catalán por el profesor y poeta Pere Bessó, al rumano por el poeta Andrei Langa, y al portugués por la poeta Tania Alegría. Asimismo, en el 2013 publicó una plaquette, 'Los mortales hijos de la tierra' dentro del proyecto Carmina in re, promovido por el editor y traductor Albert Lázaro Tinaut.
"Cuando pinto una mano, una boca, unos dientes, unos ojos, / éstos no son solo una forma plástica. / Yo quiero expresar en esto más que la plástica misma./ Quiero expresar este ojo que está llorando, / esos dientes que están mordiendo, / o estas manos, angustiadas, vibrando".
Mercedes comenzó su andadura artística en su ciudad natal, León, donde, en la década del 70, formó parte del grupo de teatro 'Grutélipo', dirigido por Enrique Fernández (Kike), donde conociera, a través de un miembro del antiguo TEI, el método Grotowski, su teatro pobre, sin medios técnicos ni artificios, en el que el cuerpo del actor es la única herramienta. A partir de entonces, cuenta que se identificó con 'esa mirada' y fue una de las razones que la conducirían hacia la "Expresión a través del movimiento".  Aunque en aquel tiempo sólo había hecho algunos pinitos en el mundo de la escritura, con la prosa poética, se 'empapaba' de poetas y dramaturgos como Miguel Hernández, Blas de Otero, César Vallejo, Gabriel Celaya, Jerzy Grotowski, Bertolt Brecht o Antonin Artaud, entre otros. Además de estos autores, Mercedes reconoce su devoción por creadores como Gamoneda y Leopoldo María Panero (en el ámbito poético), o bien José Donoso, Sábato, Kundera, Süskind y Saramago, entre otros (en la narrativa).
La poética del movimiento
En la actualidad, Mercedes es Directora de la formación en Expresión Corporal–Danza Creativa en Alfa Institut de Madrid. Y dirige el grupo 'Artesanato' (investigación en el lenguaje del movimiento y la composición escénica). Tanto en sus performances y montajes escénicos con el grupo Artesanato como en solitario, dice desarrollarse como creadora 'directa', porque es donde queda 'impresa' (al igual que en su poesía) su forma de sentir, en ese buceo en las emociones del ser humano, en la indagación de las sombras y la luz –asegura ella–, en la dualidad de la naturaleza humana, en su tensión. Autora de dos libros sobre las artes escénicas, 'Creatividad Corporal' (Ñaque, 2005), en el que expone el proceso de siete coreografías, surgidas de la investigación en el lenguaje de la Expresión Corporal Artística y Escénica que realizara con el grupo 'Aldanz', y 'Expresión Corporal–Arte del Movimiento' (Biblioteca Nueva 2009), donde aborda las herramientas necesarias para llegar a la Expresión y la Creatividad Corporal. Cabe señalar que varias de sus composiciones escénicas están inspiradas en algunos de sus poemas y viceversa.

(Puedes seguir leyendo esta fragua en este enlace):

http://www.ileon.com/cultura/058012/mercedes-ridocci-mi-obra-poetica-es-un-viaje-entre-la-plenitud-y-el-vacio-la-cima-y-el-abismo

domingo, 20 de diciembre de 2015

Música y poesía en Trabadelo

La localidad berciana de Trabadelo se ha convertido este fin de semana en un espacio de música y poesía, en el que se han dado cita músicos y poetas tanto de la provincia como de fuera, con la presencia de artistas de la talla de Ángel Petisme y Luis Farnox, además de Abel Aparicio, Carlos Attadía, Javier Morán o El Solito Trovador, que ha sido el impulsor de estos conciertos y recitales en el mesón As Calellas, cuyo dueño, Eduardo, también ha contribuido, como es obvio, con este evento cultural, que me entusiasmó. Y me gustó encontrarme con Monteserín, el que fuera alcalde de Balboa durante treinta años hasta hace poco.Un paisano que tanto ha hecho por recuperar e impulsar la vida de los pueblos, porque la tierra es lo más real que existe, diría él con gran razón.

Salvo a Abel Aparicio, a quien conozco desde hace tiempo y con el que he compartido incluso algunos saraos poéticos, y a El Solito Trovador, al que acabo de entrevistar para la fragua literaria leonesa, después de verlo actuar en el Bergidum, al resto de artistas no los había visto en vivo y en directo.Y todos ellos me aportaron energía. 
Al cantautor argentino Carlos Attadía, que vive en el Bierzo desde hace ya años, lo conocí en el bar Alantre a través de Carlos Huerta, El Solito Trovador. Y, apartir de ahora, espero tener la ocasión de volver a verlo actuar. 

Javier Morán es un joven astorgano con fuerza, al que le deseo mucho éxito. A Luis Farnox no lo tenía registrado, aunque sea un músico conocido desde la época de la movida madrileña. Si es que uno también tiene sus lagunas. Es imposibe conocerlo todo. Lo lamento. Y a la vez me alegra haber podido verlo, escucharlo, porque se trata de un artista magnífico, con gran talento, que encima canta muy bien, con espíritu flamenco y de rhythm and blues, aunque también le da a la rumba y a la zambra. Y sobre Ángel Petisme decir que sabía de su existencia y quehacer musical y poético. Recuerdo su colaboración en Esto no rima, la antología sobre el 15M que coordinara el poeta Abel Aparicio. 
Petisme, apadrinado por los fenómenos Labordeta y Aute, como él mismo recordara el pasado viernes en As Calellas, es un tipo alegre, con mucha chispa e ingenio, un auténtico hombre espectáculo, que nos invita a reflexionar acerca del mundo en que vivimos con sus versos cargados de futuro, con su poesía social y combativa, incluso arriesgada, lo que me parece fundamental en esta época convulsa. El dúo Petisme-Farnox –El Mecánico del Swing– con su libro-disco Barrio andante resulta atómico. El tranvía verde o Y además nos votaréis son canciones con mucha fuerza. Incluso el dúo tocó Los olvidados, en homenaje a la película-obra de arte del gran cineasta Buñuel. A partir de ahora seguiré más de cerca a estos artistas.



miércoles, 16 de diciembre de 2015

Gustavo Bueno en León

Hoy podría haber sido una ocasión única para ver y escuchar al maestro Gustavo Bueno en León, pero otros quehaceres me lo impedirán. Y eso me da rabia, la verdad, porque asistir a una charla o conferencia suya es algo inolvidable, como aquellas clases que impartiera en Oviedo, para enmarcarlas, o bien aquella conferencia que diera hace algunos años en la Uned de Ponferrada, a la que sí pude asistir, por fortuna. Incluso aquella visita que hiciera a su Fundación en la capital astur, en la que me recibiera su hijo Gustavo y el propio maestro Bueno, el cual sigue manteniendo, con más de noventa años, una lucidez envidiable, capaz como es de sostener, enérgico y crítico (polémico, también) una conferencia de más de dos horas sin despeinarse, de pie, con un verbo fluido y dialéctico, con un ir y venir de ideas, pensamientos, que, desde principio a fin, logra meter en el bolsillo,  como un gran orador y filósofo, que lo es, a todo un auditorio  Quienes viváis en León, no os lo perdáis, porque no os dejará indiferentes, antes al contrario, os hará pensar mucho y bien. Hace poco leía una entrevista suya para el periódico El Mundo en la que arremetía contra nuestra España, diciendo que el problema más grave de nuestro país es la estupidez, y acaso no le falte razón, porque estamos abotargados como un rebaño o manada. Algo que ya intuía el filósofo Nietzsche acerca de la Humanidad. "La corrupción más peligrosa que padece España no es política, financiera o fiscal, sino cultural. La falta de ideas claras, la confusión, el todo vale", recordaba el filósofo que ideara el materialismo gnoseológico, tan deudor, entre otros muchos, de la filosofía platónica o la antropología materialista de Marvin  Harris.

En realidad, la estupidez no sólo afecta a nuestro país de paisitos, que se las trae sin duda, sino a todo o casi todo el orbe, rendido al Gran Sistema Telepantalla, que nos vigila y esclaviza, procurándonos buenas dosis de soma, chutes psicodélicos en todo el ADN del cuerpo-alma (hasta desalmados andamos). Una realidad que vive y sufre todo el Planeta... de los Simios parlantes y poco o nada pensantes. Nada nuevo que desvelar ni revelar bajo este firmamento. Pensar, pensar lo que se dice con con cierto criterio y alguna capacidad analítica, no está al alcance de todo el mundo, por desgracia para la mayoría, porque ni tiempo ni espacio nos dejan para pensar, para procesar  la realidad/irrealidad, para entender y comprender el mundo en que estamos parados (en el mundo que nos han parado). La esclavitud a la modernidad y al supuesto bienestar (hablo por supuesto sólo del llamado Primer Mundo) nos impide ver el horizonte con cierta claridad. Vivir de claridades y lo más despiertos posible, decía otro gran filósofo, en este caso Ortega. Pero vivimos enfangados, enmierdados (telebasura, trabajo basura, comida basura, política basura, sociedad basura...) hasta el cogote y sumidos en la oscuridad más absoluta, como en una Edad Media posmoderna, en la que se impone cual una apisonadora la corrupción, la injusticia, la falta de cultura, la falta de educación, la falta de todo o casi todo. Y ahí que nos luce la cabellera. Eso con respecto a nuestra llamada sociedad de bienestar occidental, porque el resto del mundo está hecho un asquito, y no hay ni por donde cogerlo, donde la ignorancia y el miedo ancestral les sirven a los mandatarios, a los peces gordos y vomitivos, para campar a sus anchas por el mundo "alante". Una pena. 

Sí me sorprende que Gustavo Bueno, tan izquierdoso en tiempos, tan comprometido con la clase obrera y la minería astur (aunque, como él mismo diría, la izquierda es un mito), se haya convertido en un votante de la derecha, en este caso de Rajoy, que no creo que sea una mejor opción que la izquierda moderada o centro izquierda de Sánchez. Aunque esto requeriría, como todo, un análisis. En todo caso, me resulta difícil entender lo que dice el autor de 'El animal divino' a este respecto, por más que lo intente, aunque él tiene sus razones y nos da sus argumentos, sin duda. Lo cierto es que el capitalismo salvaje se ha impuesto, como una perversión, en esta sociedad de caníbales y reyes y parece que no hay marcha atrás y que nadie o casi nadie quiere apearse de la burra. Y el que sea tonto, pobre, ignorante e imbécil que se queje a algún dios islámico, católico... el que sea (que dudo sea escuchado y atendido). La corrupción más peligrosa es la cultural, que nos aniquila como seres humanos, pero también la corrupción dineraria. Aquí, y en el resto de universo conocido, todo lo manda el dinero (como ya nos dijera Valle-Inclán en su 'Luces de Bohemia'), poderoso caballero don dinero. En el fondo, el dinero es mierda, el significante que pudre cualquier significado. O lo que os haga felices, felices bajo el yugo de la ignorancia y el miedo. 

Al filósofo Gustavo Bueno y al profesor y psicólogo Marino Pérez (a quienes sigo recordando con mucho cariño, porque ellos algo o mucho me instruyeran en mis tiempos mozos, en la Vetusta clarinesca) estarán hoy en León acompañados por dos fenómenos de la cultura, Pedro Trapiello y Fulgencio Fernández. Trapiello y Ful serán los encargados de presentar a los catedráticos de la Universidad de Oviedo. 

El aullido del lobo



Este lunes en La Nueva Cónica


http://lector.kioskoymas.com/epaper/viewer.aspx?noredirect=true




Cuenta mi madre que el invierno nunca lo comió el lobo. Y, aunque el invierno como tal aún no ha llegado, ya empezamos a sentir los latigazos heladores, sobre todo en noches en las que podemos escuchar, con absoluta nitidez, con cercanía pasmosa, el aullido del lobo, el sonido más necesario para comprender la naturaleza salvaje, según el periodista y narrador berciano Toño Criado. El aullido me sobrecogió este verano, en una noche de agosto, ya fresca,  mientras estaba de cháchara con dos buenos amigos en el útero de Gistredo. No recuerdo, en toda mi vida, haber escuchado un sonido tan poderoso e hipnótico. Me quedé sin palabras, al igual que les ocurriera a Ana y Javi, que me miraron como si no dieran crédito a lo que acaban de escuchar. “Es el aullido de un lobo”, acerté a decirles. “Sí, lo es”, debieron responder ellos al unísono. Aquel bramido envolvente nos hizo darle vueltas a la cabeza. ¿Desde dónde lanzaría aquel sonido? ¿Estaría cerca de nosotros? Lo importante es que aquel aullido nos sacó de nuestra conversación. Nos trastocó. Y nos condujo por otros derroteros, acaso por los montes y los bosques de Noceda del Bierzo, donde otrora se contaran muchas historias de lobos, que mi amigo Javi se ha ocupado en relatar en algún número de la revista La Curuja. Y que Toño Criado recoge en un estupendo libro, ‘Lobos por el Bierzo’. El aullido del lobo me hizo recordar asimismo aquellos programas de ‘El Hombre y la Tierra’, que Félix Rodríguez de la Fuente nos obsequiara siendo un niño. El propio Rodríguez de la Fuente, en uno de sus programas dedicado al lobo, asegura que el aullido de este animal “es uno de los sonidos más impresionantes que ha producido criatura viviente alguna… el aullido del lobo debió dominar durante milenios en Euroasia y América… ponía el temor en el corazón de todas las presas… Hoy, apenas sí se escucha el canto del lobo. No se conoce la voz del lobo más que en algunas grabaciones”. 
Con lo cual me emociona aún más el haber tenido el privilegio de escucharlo, de escuchar ese grito doloroso que nos introduce en un mundo espectral. Como el creado por Bram Stoker en ‘Drácula’: “De pronto, todos los lobos comenzaron a aullar como si la luz de la luna produjera un efecto peculiar en ellos”. El aullido del lobo como expresión de la profunda tristeza del corazón de una especie que llegó a dominar el mundo y estuvo al borde de la extinción. Ahora por fortuna aún quedan ejemplares en la montaña leonesa y aun en otros lugares de la península ibérica, si bien los cazadores se quejan de que no hay caza porque las manadas de lobos ‘achagan’ los jabalíes y otros animales. 

martes, 15 de diciembre de 2015

La fragua literaria leonesa: Carlos Huerta, El Solito Trovador

Cultura Cultura


La Fragua Literaria Leonesa

Carlos Huerta: "La poesía, si no tiene ritmo, es una secuencia de palabras y frases encadenadas sin alma"

Manuel Cuenya | 15/12/2015 - 10:55h. 



El poeta y músico Carlos Huerta, conocido como El Solito Trovador, autor de ‘(Par (entes) is) Spleen e Ideal en París’, sigue escribiendo, componiendo y dando conciertos. Pronto verá la luz su segundo disco, ‘Hay que seguir cantando’.

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Carlos Huerta, conocido en el mundo artístico como 'El Solito Trovador', es un poeta y cantautor astorgano, que brotó como artista en París, esa ciudad donde en tiempos, acaso más felices que los actuales, vivieran grandes maestros de las artes y las letras, como Cortázar, por cuya novela 'Rayuela' Carlos siente auténtica devoción. Precisamente en la capital francesa, donde permaneciera durante una temporada trabajando en un bistró situado en la Place des Victoires, a cinco minutos del Louvre, surgió su primer libro, '(Par (entes) is) Spleen e Ideal en París', un poemario con un toque místico, que incluye también un cuento, 'Anhelia', con tinte mágico.
Cuenta que un día, después de salir del trabajo, ya de madrugada, se sintió solo en medio de la monumentalidad parisina, de un gran museo al aire libre, "en el corazón del mundo, solo (Solito), palpitando allí, helado de frío. No había coches, ni gente. No había más que silencio y piedra en la ciudad de las luces, pero me sentía bien. París me respondía a todas las preguntas con niebla y frío. Sin decir nada. Me daba lo que buscaba, como me había dicho un poeta asturiano. Ahí y así surgió  mi ópera prima, en la Place de Concorde. Cuando dialogué con el Spleen y con el Ideal de tú a tú, solo, en invierno, a la una de la madrugada, después de trabajar aquel día más de diez horas (cómo no, sin contrato)", rememora Carlos, quien también dice que el nombre de "El Solito Trovador" se le ocurrió después de escuchar en directo a un grupo francés, Arnold, en una sala de Montmartre. En una de sus canciones hablaban de "un solito trovador" (en realidad un trovador solitario). A veces las traducciones, que suelen ser traiciones, juegan malas pasadas pero, en otras ocasiones, procuran algunos hallazgos. Y este fue el caso de Carlos Huerta, al que además le hizo gracia lo de "El Solito Trovador", si bien a él, aunque le guste estar 'solito' (a veces) prefiere más sentirse 'trovador'. Un trovador que ha tenido la ocasión de viajar por diversos lugares tanto de la geografía española: León, Galicia,  Aragón, Castilla, Asturias, Cartagena... como de otros sitios de Europa: Grecia, Escocia, Eslovenia, Suiza, Italia... Un trovador al que le gusta adentrarse en la esencia de los pueblos y ciudades que visita. La provincia de León le sigue sorprendiendo como "un mundo mágico e infinito", que cada año recorre para tocar en pueblos y rincones desconocidos, caudales escondidos. "Coger el mapamundi de la provincia es adentrarse en una sinfonía de paisajes, nombres, comarcas, sub-comarcas, aldeas, costumbres, historias, leyendas... existen infinitas realidades en una provincia que es solo la mitad de grande que Galicia o Cataluña y que tiene dos veces más la superficie del País Vasco y tres veces la de Cantabria, por ejemplo. Es la bella desconocida. La anciana sabia", precisa este músico y poeta, para quien, tanto la poesía como la música son ritmo, porque "la poesía, si no tiene ritmo, es una secuencia de palabras y frases encadenadas sin alma; y la música se cimenta en el ritmo". En este mismo sentido considera que la música es un complemento fundamental para su poesía, porque su mundo, en todos sus matices, suena, se oye. Un complemento perfecto, en todo caso, porque a través de su música, que está llena de poesía, Carlos puede llegar a un público más amplio. "Al igual que un cineasta puede ver una película en cualquier relato o novela, yo veo canciones cuando leo poemas o cuando conozco historias que siento que tienen que ser difundidas. La mayoría de los músicos a los que conozco tenemos una banda sonora original sonando constantemente. No existe silencio ni en el silencio mismo".
"París me respondía a todas las preguntas con niebla y frío. Sin decir nada. Me daba lo que buscaba... Ahí y así surgió  mi ópera prima, en la Place de Concorde. Cuando dialogué con el Spleen y con el Ideal de tú a tú, solo, en invierno, a la una de la madrugada, después de trabajar aquel día más de diez horas (cómo no, sin contrato)"
Los sueños y el realismo mágico
Autor de 'En-Clave de Orión' -un libro experimental, onírico, que transcurre en el camino a Finisterre, el río Eria y la constelación de Orión, impregnado de realismo mágico, escrito en prosa poética-, Carlos se siente deudor de poetas varios como Antonio Machado, que fue su primer descubrimiento cuando era un rapaz, y al que llegó –apostilla– gracias a Joan Manuel Serrat. Pero también siente admiración por Villon, Baudelaire, Gibran, Kavafis, entre otros muchos. Respecto a los poetas leoneses, Carlos siente afecto por José Antonio Llamas, Ángel Fierro, Agustín Delgado, Abel Aparicio, Jorge Pascual, Felipe Zapico, Mestre o Vicente Muñoz Álvarez, "poeta maldito, sensible y brillante".
Llamas se le antoja imprescindible, incluso llegó a ponerle música a su poema 'No amanece',  haciéndole madurar en sus puestas en escena. Fierro le parece entrañable, con una sensibilidad muy especial a la hora de escribir de la que se siente muy cómplice; "Delgado es un poeta inmenso y eterno, lo que nos dejó escrito le hará inmortal; Aparicio es energía, pasión, compromiso y sinceridad, muchos de los valores que escasean en la sociedad actual los tiene en su pluma y en su persona; Zapico es el Poeta Grande, con mayúsculas. Auténtico y libre. Conecto con su mente insurgente como con pocos; Mestre es arte en sí mismo. La primera vez que le vi, recitando con un acordeón, supe que de mayor quería ser como él. Aún no había escrito un poema y todavía no cantaba". Asimismo, Carlos, que también colaborara con 'Esto no rima: Antología de poesía indignada', reivindica a otros poetas españoles como Ben Clarck, "el entrañable y peleón cartagenero Antonio Marín Albalate, el argentino de Compludo Carlos Attadía" o el zaragozano Ángel Petisme, al que considera un modelo a seguir en la vida y en el arte. "Además de admirarle como poeta y como cantautor, es de esas personas buenas y libres que hacen más esperanzador al mundo. Por algo es el Ministro de la Felicidad. Todos ellos son sin duda maestros, y tengo la suerte de que la mayoría forman parte de 'Hay que seguir cantando', un disco que saldrá pronto a la luz". Un disco íntimo y protestón –en opinión de su creador–, mucho más peleón, independiente y poético, más sincero, más desnudo, menos barroco, mucho más 'Solito Trovador' que su primer disco, 'Un velero a la deriva', que era un homenaje a 'Rayuela'. Su segundo disco, que cuenta  con las colaboraciones de Petisme o Mestre, entre otros (quizá también de Aute), es un canto a los ríos y sus historias que fluyen y un recuerdo a lo que se queda bajo los pantanos, una lucha contra las mordazas y las censuras; un homenaje, en definitiva, a nuestros grandes poetas.

 Foto de Carlos Huerta en el Teatro Bergidum: M. Cuenya

(Puedes seguir leyendo esta fragua en el enlace):