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miércoles, 31 de diciembre de 2014

Ramón Carnicer, Tierras de Leon

Aunque con cierto retraso, sobre la fecha prevista, acaba de publicarse un homenaje a Ramón Carnicer en el centenario de su nacimiento (1912-2012). Un homenaje que le rendimos, en su día, al extraordinario escritor villafranquino en el monasterio de Santa María de Carracedo y que ahora la Diputación de León y el Instituto Leonés de Cultura publican en este número de su revista ‘Tierras de León’. 


Se me antoja fascinante este autor berciano, un hombre cosmopolita, que nos devolviera el gusto por el viaje y por la literatura. Un ser humano que tuvo la valentía de vivir y escribir como quiso, sin ataduras a ningún sistema, que incluso renunció a presentarse, a partir de mil novecientos sesenta y dos, a premios (ya sabemos cómo se otorgan éstos, al menos algunos), un creador tan a su aire, al que le gustaba sobre todo viajar, que llegó a ser silenciado por el poder –para más inri castellano-leonés–, por decir verdades como templos. Esencial es sobre todo su libro, ‘Donde las Hurdes se llaman Cabrera’, cuyo prólogo, en su reedición ilustrada con excelentes fotos, corresponde al genial Julio Llamazares, que lo califica como «hito en la literatura de viaje española y, para quienes con más o menos fortuna insistimos en su perpetuación, una referencia de primer orden». Un referente en la literatura de viajes, sobre todo para quienes sentimos devoción por este género. Una obra que retrata, con autenticidad y un sutil sentido del humor, paisajes y paisanajes como de otro espacio-tiempo. Pasajes inolvidables, grabados a fuego en la memoria olfativa, como el del ágape en compañía de Don Manuel, el cura de Odollo, conmovedores otros, como el de la maestra de Saceda, o el encuentro con el médico y aun esas historias que Ceferino le cuenta a Ramón Carnicer de los cabreireses (en concreto de los hombres de La Baña) que se iban todos los años a pie hasta Carmona (Sevilla) durante la campaña del aceite. Sólo por escribir este viaje a pie por La Cabrera ya se merece un homenaje este grandísimo escritor, que en su día tuvo serios problemas con algunas instituciones por atreverse a ejercer su libertad de expresión. Sólo por este libro, que tanto me hace recordar a ‘Las Hurdes, Tierra sin pan’, de Buñuel, Carnicer, uno de los mejores ensayistas y novelistas del siglo XX español, se merece todos los elogios, si bien escribió otras muchas obras interesantes como ‘Gracias y desgracias de Castilla La Vieja’. 

Un escritor comprometido con la realidad de su tiempo/espacio. Un ejemplo de humanismo y libertad. Y un maestro de la literatura de viajes.


http://www.lanuevacronica.com/ramon-carnicer-tierras-de-leon

martes, 30 de diciembre de 2014

La fragua literaria leonesa: Nicolás de la Carrera

cultura
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La Fragua Literatia Leonesa

Nicolás de la Carrera: "El Bierzo es un lugar único, especial... y muy desconocido"

Manuel Cuenya | 30/12/2014

El editor, diseñador y gestor cultural Nicolás de la Carrera, autor de una guía de Senegal y coautor de 'Molinaseca, Real y Peregrina', está ahora, en colaboración con el escritor Fermín López Costero, con un ambicioso proyecto: la edición especial de un libro que recogerá todo el Arte del Camino de Santiago en el Bierzo, concebido en principio como una sólida y amena guía artística y catálogo monumental del Camino Francés berciano.

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Nicolás de la Carrera. Foto: Manuel Cuenya
Editor, diseñador gráfico, gestor cultural, creador del Festival de Villar de los Mundos, productor ejecutivo de algunas películas españolas rodadas en Senegal, coautor de "Los Barrios, tres pueblos de Leyenda" y "Molinaseca, Real y Peregrina", Nicolás de la Carrera es autor de una guía sobre Senegal.
Aunque nacido en Madrid, Nicolás (Nico) es un berciano de Villar de Los Barrios, cosmopolita que ha podido desarrollar su vena artística en África, continente que descubriera gracias a sus viajes por diferentes países, entre ellos Senegal, en el que ha vivido durante años y de donde es originaria su mujer. "Observar el mundo desde África es muy diferente a hacerlo desde Europa –precisa Nico-. África me ha enseñado a vivir el día a día y valorar muchas cosas que tenemos en Occidente, pero sobre todo a conocer mejor al hombre, el esencial, desprogramado, auténtico, íntegro, sencillo. Posiblemente allí he conocido a las mejores personas que he encontrado en mi camino. Allí es todo real, sin anestesias... para lo bueno y para lo malo. En la distancia, lejos de la familia y de la tierra, uno se siente más vulnerable, pero aprende más y mejor sobre uno mismo...".
"África me ha enseñado a vivir el día a día y valorar muchas cosas que tenemos en Occidente, pero sobre todo a conocer mejor al hombre, el esencial, desprogramado, auténtico, íntegro, sencillo... Allí es todo real, sin anestesias... para lo bueno y para lo malo. En la distancia, lejos de la familia y de la tierra, uno se siente más vulnerable, pero aprende más y mejor sobre uno mismo...".
Seducido por su arte, "el más ancestral y ritual. Un arte vivo lleno de simbolismos y que sigue de alguna manera utilizado en muchas comunidades...", Nico viajó a África en busca de máscaras, estatuas, bronces, joyería..., y de este modo fue descubriendo Senegal y otros países de África Occidental hasta que decidió montar una agencia de viajes que le permitiera dar a conocer sus hallazgos: aldeas, playas, mercados y sobre todo gente. "Seres humanos que tienen mucho que enseñar al turista y al viajero por su sabiduría y entereza. África sigue siendo una reserva espiritual, de armonía, de tolerancia, de hospitalidad..., aunque la imagen que se tiene desde Occidente a través de los medios sea otra tan diferente...".
Fruto de su estancia en Senegal, Nico ha ejercido como productor ejecutivo de algunas películas españolas rodadas en ese país africano, como 'Más allá del Jardín', de Pedro Olea, y también de algunos documentales. "En Dakar,  empujado siempre por la pasión al cine, he organizado varios talleres de formación y capacitación para jóvenes  en colaboración con la Escuela de Cine de Barcelona, entre otros...". Y también, a resultas de su residencia en Senegal, surgió su guía de viajes, un encargo que le hiciera la editorial Anaya en un momento en el que Senegal se convirtió en un importante destino turístico para los españoles. "Durante todo el tiempo que viví en este país estuve muy relacionado con el turismo, organizando, desde mi agencia de viajes, circuitos y excursiones para miles de españoles. Conozco muy bien el terreno y la cultura africana y sé cómo enseñárselo a otros", y a través de esta guía Nico pudo aportar muchas cosas personales y darle un toque novedoso, enfocando la información al perfil del viajero español, muy diferente, por ejemplo, al del norteamericano o francés.
En cuanto a su faceta cinematográfica, ha tenido la ocasión de colaborar, en el Bierzo, con Javier carpintero y los alumnos del IES Europa en 'Regreso'. Y en la actualidad está iniciando un nuevo proyecto audiovisual, un documental sobre el siglo XX en Los Barrios a partir del testimonio de los más ancianos de Villar, Salas y Lombillo, que sería como un complemento al libro 'Los Barrios, tres pueblos de Leyenda', cuya edición de 600 ejemplares en 2013 se vendió con rapidez, lo que dio lugar al lanzamiento de una Colección Editorial llamada 'Bierzo Vivo' que pretende editar varias obras de calidad sobre el Bierzo. Así surgió 'Molinaseca, Real y Peregrina', una segunda publicación impresa en 2014 con el patrocinio del Ayuntamiento y la colaboración de una veintena de fotógrafos y con textos del historiador y escritor Hernán Alonso. "Un libro del que hemos editado 1000 ejemplares hace unos meses y que aún se está distribuyendo en Molina y en diferentes librerías y comercios del Bierzo".

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Asprona



Dedico este artículo, publicado hoy mismo en la Nueva Crónica, a Asprona y a mi amigo Jose Blanco, que vemos en esta foto tomada en Losada (el Bierzo), el día y año en que me invitaran a mantener/pregonar el Botillo de esta localidad leonesa. 
Asprona-León, que es una organización sin ánimo de lucro dedicada en cuerpo y alma a la discapacidad intelectual, cumple ahora medio siglo de existencia. Y se alegra uno de que durante todos estos años, gracias a su equipo de profesionales, haya podido desarrollar esta extraordinaria labor, avalada además por varios reconocimientos, entre otros el Legio de Oro Honorífico o el Premio al Desarrollo Social y los Valores Humanos. En realidad, se merece estos y muchos más galardones porque este tipo de asociaciones (ésta en concreto), contribuyen a que podamos vivir en un mundo mejor, a que todos aquellos y todas aquellas, que se encuentran en situación de dependencia o de exclusión social, con especial atención al colectivo de discapacidad intelectual y del desarrollo, tengan la posibilidad real de insertarse en la sociedad, en el mercado laboral y disfruten de una vida plena.  Algo que en otras épocas (y aún hoy en día en otros países, incluso desarrollados) resulta insólito. Por fortuna, en determinados lugares, como ocurre en León con esta asociación, los discapacitados y discapacitadas intelectuales cuentan con este apoyo. Confieso que siempre me he sentido cercano a quienes necesitan ayuda: los débiles, los sin techo, los desahuciados, los desheredados, a quienes no tienen voz, en definitiva, en un mundo selvático y caníbal que devora a los indefensos. Algo que forma parte de nuestra evolución/involución como especie humana, demasiado animal, por cierto. Por eso, me resulta encomiable que una Asociación como Asprona respalde a quienes lo necesitan de verdad, procurándoles lo imprescindible para poder vivir y aun sobrevivir como se merecen.
Aparte de mi implicación con estas nobles causas, que en verdad me lo parecen y mucho, conozco la existencia de esta asociación desde que era un rapaz porque José Blanco, su gerente, es amigo de mi familia, y por ende amigo mío, lo cual me enorgullece, que una persona como él, un luchador nato, con una potente vena humanitaria y una excelente formación, haya logrado que Asprona sea hoy lo que es.
Recién licenciado, estuve a punto de colaborar con esta Asociación, lo cual hubiera sido sin duda una buena experiencia, mas los hados me llevaron, siempre por iniciativa propia, hacia el país galo, donde acabaría -primero a través de una beca Erasmus y posteriormente mediante una beca Comett (Leonardo Da Vinci)-, poniendo en práctica mis conocimientos al servicio de gente con determinados trastornos psíquicos en el centro Bachelard de La Chartreuse en Dijon.



martes, 23 de diciembre de 2014

La fragua literaria leonesa: Manuel Ferrero

Cultura cultura
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La Fragua Literatia Leonesa

Manuel Ferrero: "Narrar es un acto de amor"

Manuel Cuenya | 23/12/2014

El contador de cuentos y narrador Manuel Ferrero, autor de la 'Hormiga Pasmina', colaborará en breve con un libro de cuentos sobre la solidaridad, una obra para la fundación Juan Soñador.

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Manuel Ferrero. Foto: M. Cuenya
"Los niños y niñas entienden más de lo que creemos. Dosificarles verdades complicadas o ponérselas en metáforas suaves está bien, pero pintarles mundos de buenismo no les prepara. Creo en la bondad humana, eso les enseño, pero sé que también existe el horror. Les explico todo con humor, respeto, ternura y busco cómo mirarlo con sus ojos para entenderlo a su manera. Todo está bien si sabemos ser creativos".
Manuel Ferrero es un contador de cuentos y narrador leonés ("un modo como otro cualquiera de respirar con los pulmones llenos"), con raíces andaluzas, cuya vocación literaria es universal.
En todo caso, el paisaje leonés, en forma de río, nieve, montañas, riberas, bosques y gentes sencillas, conforma sus cuentos, porque el paisaje que pinta se inspira en sus vivencias. "León tiene bellos lugares. La gente leonesa me resulta leal, esforzada, valiente, algo quejica, un punto nostálgica, a veces con la sangre espesa difícil de calentar (pasiva en juntarse sin ponerle pegas a todo) y otras decidida y peleona (como en el caso de la Sama-velilla o de los mineros)", aclara este autor reivindicativo, a quien le "presta esgalla" usar palabras y giros leoneses dentro del castellano para dignificar y honrar la 'fala' de sus mayores. En este sentido, es deudor de la rica tradición oral de sus antepasados, quienes le impulsaron a escribir sus propias historias "para seguir la estela, fugaz o eterna, de los miles de soñadores (que a la luz del fuego o en la sombra de la noche de los tiempos), hicieron de la emoción y de la palabra un arte... La palabra como forma de belleza y reunión". Y León como una provincia de estupendos fabuladores porque "el calor del fuego en los filorios unía y generaba cercanía". Esa mezcla de sol, río, páramo, montaña y nieve, que configuran los paisajes leoneses, como responsables de lo explosivo de la imaginación. "Aunque ahora la nieve ya no es lo que era", precisa. León como tierra de tránsitos y encuentros porque "bebe de Asturias, Galicia y Castilla, eso sí, sin dejar de ser León, siempre puntilloso y esquivo al definirse", matiza este devoto de la narrativa oral, que se reconoce en escritores de la talla de Miguel Hernández, Antonio Machado, Gloria Fuertes, Andersen, los hermanos Grimm, Horacio Quiroga, entre otros.

Entrevista a Manuel Cuenya, por Miriam Alonso



Tú sí eres grande, Miriam Alonso, y una buena narradora y 
entrevistadora berciano-valenciana  (o valenciano-berciana). 
Agradezco mucho tu entrevista. Me hace muy feliz. 
Me gustó mucho entrevistarte para la Fragua literaria 
leonesa.  

ENTREVISTA A MANUEL CUENYA
Extraordinario obsequio de Lorenzo Gorostiaga
(aquí podéis leer toda la entrevista)

M.: He encontrado muchas referencias y enlace a tu trabajo por internet, 
aún así, si te parece, coméntanos un poco por encima quién eres y a qué te 
dedicas.
Nací (o me nacieron) en el útero de Gistredo, Noceda del Bierzo, donde 
las ninfas se arrullan en las aguas de esta bella población situada en el Bierzo 
Alto (provincia de León).
Podría decir que soy un forjador de palabras, un herrero o ferrón, viajero 
en busca de emociones, nómada tras esencias. Me dedico en cuerpo y alma 
a la escritura y a la enseñanza. En la actualidad, después de una intensa etapa 
como profesor y coordinador en la ex-Escuela de Cine del Campus de 
Ponferrada (Universidad de León), imparto clases de Artes Escénicas y 
Escritura creativa. Y colaboro con diversos 
medios de comunicación, entre otros, La Nueva Crónica y el periódico digital 
ileon.com, donde tengo una sección, La fragua literaria leonesa, dedicada a 
autores y autoras de la provincia leonesa. He escrito algunos libros como 
Viajes sin mapa, Trasmundo, Vocabulario de Noceda del Bierzo, Guía de 
Bembibre, El Bierzo y su gastronomía o La fragua de Furil. Figuro en una 
Antología de Relatos Originales y soy coautor de Las edades del Bierzo
Asimismo, edito, a través del Colectivo Cultural La Iguiada, 
una revista cultural, La Curuja: http://nocedadelbierzo.com/la-curuja/ y 
tengo un blog: http://cuenya.blogspot.com.es/ (Bierzo, aldea universal), que 
siempre procuro mantener actualizado.

M.: Escribes columnas pero no siguiendo el estilo periodístico clásico ni plano, 
tus artículos son casi relatos.
Escribo columnas semanalmente y desde hace ya muchos años. Comencé como 
columnista en Diario de León, llegando a hacer dos columnas semanales, y 
desde hace algo más de un año soy colaborador de La Nueva Crónica, un 
jovencísimo y dinámico periódico en el que me siento muy a gusto. ¿Te parece
 que mis artículos son casi relatos? Qué bueno, me encanta que me lo digas 
porque me gusta mucho el género de los relatos y los cuentos (inolvidables 
el genio Pereira o el gran Rulfo, entre otros), incluso de los microrrelatos 
(ahí está el maestro Tito Monterroso o mi amigo berciano, Fermín López 
Costero). Uno mismo ha escrito algunos relatos y/o cuentos. Trasmundo es un
 libro de relatos, ambientados casi todos en el Bierzo y reeditado por 
ebooksbierzo. Como curiosidad, debo decir que imparto cursos de composición 
de relatos tanto en la Universidad de León como en el Centro de Artes 
Escénicas de Ponferrada.
M.: La fragua de Furil reúne columnas varias publicadas en el Diario de León, 
pero ¿qué hay de Viajes sin mapas y tus otras obras?
La fragua de Furil, como bien dices, es un libro de artículos con el que 
me siento muy satisfecho, que fueron publicados en el Diario de León. Tuve l
ocasión de presentar La fragua, además de en Ponferrada, León, Madrid, 
Bilbao o Coruña, en el Instituto Cervantes de Marrakech, ciudad por la 
que siento devoción. Aprovecho para mandarle un saludo a su antiguo director 
Vicente Luis Mora, que por cierto es escritor. De La fragua de Furil me gustaría
 destacar el prólogo que me dedica el colega argentino-berciano Eduardo 
Keudell: “…en persona, o en texto, Manuel Cuenya tiene esos aires de acá y
 de allá, como de todos los caminos de horizontes fugitivos que Atahualpa 
Yupanqui poetizó tan bien. Uno se alegra de que se reúnan sus textos en 
un volumen, porque es como llamar al viajero a un poco de reposo para que 
nos cuente de los valles, las montañas, los mares y desiertos, de los hombres y
 mujeres que habitan esos mundos con la secreta esperanza de amar”.
Viajes sin mapa es un libro de viajes, como su título indica, que relata una 
serie de viajes por diferentes lugares del mundo, que los lectores y lectoras 
actuales reconocen y en los que se reconocen, porque los destinos no son 
especialmente rebuscados: Marruecos, El Cairo, Roma, Lisboa, París, la 
Europa del Este, Buenos Aires o La Habana, entre otros. Una visión, 
espero, personal y particularizada de estos espacios, algunos de los cuales 
le son familiares al autor por haber viajado en varias ocasiones a los mismos,
 incluso por haber vivido en ciudades como París.
Trasmundo es -según el escritor y periodista Valentín Carrera- Noceda, laderas 
de Gistredo y Catoute, Bierzo Alto, en estado puro. “Delicioso el monólogo 
interior de Chano Cabarcós, Duende leonés, y trágico el final presentido e 
inevitable de Gertrudis Fabero. Cáustico y divertido, Manuel Cuenya muestra 
poca compasión por sus personajes: no los salva, allá cuentas, amigos, es 
vuestra vida, condenados a limpiar las bacinillas de Rosaura y Veremundo. 
Demoledora la vida de Gurrispín en el colegio de Vega de Espinareda
Entre ánimas en pena, entre sotanosaurios de aliento fétido y pedagogía 
podrida, un guión para Almodóvar. ‘La vida no es cuento, aunque lo parezca’”.

M.: Hay escritores como Salgari o Julio Verne que, sin viajar prácticamente, 
escribieron las grandes novelas de viajes. Me llama la atención que buena 
parte de tu obra, a pesar de haber visto tanto mundo, siga centrándose en lo 
propio, lo cercano, ¿qué opinas?
En primer lugar,  me entusiasman Salgari y Verne, a quienes leí bien pequeño 
en aquellas ‘Joyas literarias’, que tanta influencia ejercieran en mí. Los 
viajes y la literatura de viajes son mis pasiones. Me encanta viajar, a ser 
posible ligero de equipaje, mochila al hombro, y me entusiasma la llamada 
literatura de viajes y aun el periodismo de viajes. Por cierto, acabo de terminar
 un estudio introductorio dedicado a los ‘Diarios de viaje’ por Europa, una 
obra desconocida de Gil y Carrasco, el escritor romántico de Villafranca del 
Bierzo. Esta obra se reeditará, en el 2015, con motivo del bicentenario de 
su muerte. Y formará parte del gran proyecto conocido como 
la Biblioteca Gil y Carrasco: http://www.bibliotecagilycarrasco.com/ que, 
gracias al escritor-viajero Valentín Carrera, está ya en marcha.
Viajar siempre resulta estimulante e instructivo, y ayuda a dejar de 
mirarnos el ombligo y a quitarnos la caspa. Incluso nos enseña a situar 
los países en el mapa, y las ciudades en el lugar exacto. Si bien, reconozco que 
ha habido grandes escritores de viajes sin moverse prácticamente de su 
asiento, me encanta viajar desde que tengo uso de razón. 
A este respecto, te dejo este enlace: 
http://cuenya.blogspot.com.es/2009/11/literatura-de-viajes-tardes-de-autor-en.html 
En España contamos con estupendos escritores viajeros como Julio Llamazares, 
Ramón Carnicer, Juan Goytisolo o el Nobel Cela.
En cuanto a que buena parte de mi obra se centra en lo propio, lo cercano, 
me parece que tienes razón porque uno escribe sobre lo que conoce o cree 
conocer. Y la tierra, lo familiar, es algo que brota de un modo natural. 
No obstante, me gusta conocer otros mundos, otras culturas, acaso para 
confrontarme con la realidad más inmediata, el entorno más próximo y, 
por supuesto, para darme cuenta, una vez más, que nada de lo humano 
nos es ajeno. Y que un arriero maragato, pongamos por caso, tiene su 
equivalente u homólogo en un gaucho argentino o un nómada del Sáhara. 
A fin de cuentas, “lo universal es lo local sin paredes”, como nos dijera 
Miguel Torga, otro grande de las letras.

M.: La cantera leonesa es extensa, pero también destaca la berciana.
La cantera literaria leonesa (incluida la berciana) es extensa, fecunda, 
verdaderamente interesante. No en vano, vengo realizando, desde hace 
años (en un inicio en Diario de León y en la actualidad en ileon.com) una 
sección de reportajes-entrevistas, La fragua literaria leonesa, dedicada a 
çautores y autoras de la provincia de León. Y puedo asegurarte que hay 
una buena nómina, además de los consabidos y consagrados escritores 
leoneses como los académicos Mateo Díez y Merino, o bien Juan Pedro 
Aparicio, Julio Llamazares, Andrés Trapiello, Antonio Pereira, Juan 
Carlos Mestre, entre otros.
Hay una nueva generación de narradores y poetas con un excelente futuro, 
tanto en el Bierzo como en el resto de la provincia de León. Si comenzara 
a dar nombres ahora, me temo que se convertiría en una lista cuasi 
interminable. En tu tierra valenciana viven al menos dos buenos poetas y 
narradores originarios del Bierzo, Pilar Blanco y César Gavela.
M.: ¿Qué crees que ayudan más al escritor actual si pretende vender su obra,
 las redes sociales o el boca a boca?
Todo ayuda, siempre que se tengan muchos y buenos contactos. Pero 
salta a la vista, es innegable que las redes sociales, como el Facebook o el 
Twitter, contribuyen a dar a conocer a los autores y autoras como 
nunca antes se vio. Y son herramientas extraordinarias tanto para publicitar 
como para vender la obra.
M.: También eres docente, ¿qué enseñas?
En realidad, soy docente desde que era casi un jovencito porque comencé 
a impartir clases a niños y niñas, y aun adolescentes, durante los veranos,
 cuando comencé a estudiar en la universidad. Y fui lector/profesor de español 
en Francia durante mi etapa como Erasmus en la Universidad de Borgoña 
(Dijon), donde uno de mis maestros literarios, Henry Miller, impartiera clases 
de inglés, como figura en su Trópico de Cáncer. Bueno, Miller impartió clases
 en el Lycée Carnot de la ciudad de la mostaza. Y uno dio clases de español 
en el Lycée Les Arcades y también en Dijon Langues. A partir de estas 
experiencias, decidí que la docencia era otra de mis maneras de estar en el 
mundo, que no he dejado de cultivar, aunque a decir verdad prefiero 
aprender que enseñar, o aprender enseñando. También he enseñado en México 
y en España. Estuve durante casi una década como profesor en la ex Escuela 
de Cine de Ponferrada (una aventura que daría para una novela gorda, 
perdón gruesa) y ahora imparto clases en la Universidad de la Experiencia 
(Universidad de León), entre otras de teatro (materia práctica), con la 
consiguiente escritura y representación de una obra de teatro todos los cursos. 
Me apetece mencionar que en el 2010 nos seleccionaron para participar 
en el Primer Certamen Nacional de Teatro para Mayores convocado por 
la Universidad de Alicante, y allá que nos fuimos. Con notable éxito. Todo 
hay que decirlo.
Aparte del teatro, también imparto y he impartido otras materias como 
Medios de comunicación, Artes Escénicas (materia teórica), cultura
 Iberoamericana… además de talleres de escritura creativa, tanto para
 mayores como para jóvenes.
M.: Tengo una teoría sobre los bloggers y la muerte del periodismo. 
Dicen que ahora el oficio está en desuso, que las mismas redes 
sociales son las redacciones del futuro donde los rumores corren 
como pólvora y llegan a cada rincón del planeta sin necesidad de 
editores, ¿es el periodismo un oficio cuya cuenta atrás está en marcha?
El periodismo como tal nunca morirá mientras el poder 
(El Gran Hermano-Telepantalla) vigile y controle a las masas. 
Y el periodismo también está bajo control. Para qué vamos a 
engañarnos. Aunque siempre habrá periodistas intrépidos e intrépidas, 
capaces de luchar con uñas y dientes para ejercer su libertad de expresión 
por encima de todo. Es evidente que las redes sociales cumplen una 
función magnífica como “redacciones del presente/futuro… sin necesidad 
de editores” pero el periodismo seguirá existiendo.
M.: ¿Dónde se escriben las novelas, en despachos o en servilletas y sobrecitos 
de café?
Cada cual escribe donde puede y le dejan (o se deja a sí mismo, qué cosas). 
Y cada maestrillo o maestrilla tiene su librillo. Hay quienes prefieren la 
soledad de una habitación y otros (otras) que se sienten felices y satisfechos 
escribiendo en otros espacios menos íntimos. Como quiera que sea, lo 
importante es que el resultado sea aceptable, bueno o sobresaliente. Decía el 
Nobel Gabito que lo ideal para escribir sería una isla desierta en silencio por la 
mañana y una gran ciudad con mucha marcha, llena de alcohol, amigos y 
juerga, por la noche.
M.: ¿Dónde escribes tú?
A decir verdad, yo escribo en cualquier sitio, si tengo algo que contar en 
ese momento, pero suelo escribir en casa aunque también me encantan las 
bibliotecas para escribir porque es como si uno estuviera en contacto con 
todos los libros, que así es en realidad.
M.: ¿Qué opinas sobre la piratería y el tema de las publicaciones digitales?
La piratería es algo terrible, como su nombre indica, porque el escritor vive 
(qué ingenuidad) o debería vivir (esa es la aspiración) de su escritura. 
Es habitual -a mí me ha ocurrido, más a menudo de lo que quisiera-, que 
el personal (incluso algunos periódicos, lo que resulta ciertamente aberrante) 
te afane textos y sobre todo fotos como si fueran de su propiedad, sin pedirte
 permiso, con un rostro que se lo pisan (bueno, te lo pisan a ti, qué vaya cara 
de gili se te queda, cuando te enteras del marrón).
En cuanto a las publicaciones digitales, me parecen fundamentales en esta 
era digital, un modo de dar a conocer tu obra, aunque no te comas ni un 
rosco económico, que ya jode, pero que todo sea por que tu obra sea leída 
más allá de tu aldea, de tu entorno más inmediato. Y, por supuesto, lo digital 
se impone a marchas forzadas tanto en el periodismo como en la literatura, 
además de en la fotografía y en el cine. Los puristas hablan del papel, del 
celuloide… pero lo digital es el presente. Vivimos en un mundo virtual. 
Bueno, yo quiero seguir tocando y sintiendo, oliendo, saboreando la
 literatura/vida en su estado puro, me vale en estado real, con los 
cinco sentidos, y aún más. Escribir con sensorialidad. Qué maravilla.
M.: Un consejo a los nuevos escritores.
Más que consejos, me atrevería a decir que la escritura es una vocación, y como 
tal debe vivirse, un modo de ser y estar en el mundo, y cuando se cree de 
verdad en el poder de las palabras, pues se pueden mover montañas. O al menos 
se mueve y remueve el interior de uno mismo. Que cada cual debe tomar su 
camino, ya sea la poesía, la narrativa, el ensayo… incluso otros caminos, 
centrarse en lo que de verdad uno quiere y desea, escribir y escribir, lo mejor 
sería escribirlo todo, como quisiera Sartre en su Náusea. “Lo mejor sería 
escribir los acontecimientos cotidianamente. Llevar un diario para 
comprenderlos. No dejar escapar los matices, los hechos menudos, aunque 
parezcan fruslerías”. Escribir no sólo para intentar entender el mundo en 
qué vivimos, sino para entendernos a nosotros mismos en ese contexto. 
Para contar la verdad, aunque sea a través de la ficción, para hablar de lo 
bello/bueno, para revelar los misterios ocultos del subconsciente, para 
profundizar en el alma del ser humano. Algo así. 
M.: ¿Dónde podemos seguir tu trabajo?
Podéis seguirme en los medios que antes señalaba, como La Nueva 
Crónica:  http://www.lanuevacronica.com/ También en ileon.com o 
bembibredigital.com, entre otros, además de en mi blog: 
http://cuenya.blogspot.com.es/, o en esta web: http://nocedadelbierzo.com/ 
dedicada a Noceda del Bierzo y la revista La Curuja. 
Y, por supuesto, en redes sociales como Facebook y Twitter. 

M.: ¿Lo has pasado bien en la entrevista?
Me ha gustado contestar a estas preguntas. En realidad, me encanta escribir y 
responder, siempre que puedo, a lo que se me plantea, porque eso me ayuda a
 entenderme más y mejor. Y por ende espero que estas respuestas despierten
 la curiosidad a mis posibles lectores y lectoras.