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miércoles, 26 de noviembre de 2014

Peña Gistredo

La villa del ‘buen vivir’ se convierte, desde hace años, en la capital por excelencia de la alta montaña, con charlas y proyecciones harto interesantes, sobre todo para quienes sentimos devoción por los viajes y en cierto modo la aventura. 
Gracias a la labor de la Peña de Montañeros de Gistredo, que se merece todos los honores -incluido el que le ha otorgado recientemente el Instituto de Estudios Bercianos-, tenemos la ocasión de ver y escuchar a extraordinarios escaladores y escaladoras, capaces de treparse a las cumbres más altas y complicadas de toda la Tierra. Los viajes que nos cuentan, sus salidas a la montaña, nos entusiasman y nos religan una vez más con la aventura como algo estimulante. El viaje como emoción intensa, y la escalada como un modo de confrontarse con la vida en toda su dificultad, el riesgo llevado al límite, incluso más allá, porque donde menos te lo esperas, salta la liebre, pero cuando uno arriesga el pellejo, como estos intrépidos e intrépidas de la alta montaña, adentrándose por entre la nieve, el hielo, las bajísimas temperaturas, la falta de oxígeno, las posibles avalanchas, entre otras inclemencias e inconvenientes, la aventura está servida y el peligro, incluso mortal, está asegurado. No hay vuelta de hoja.

En todo caso, es un placer y un lujo escuchar a estos seres de hierro, y se alegra uno de que Bembibre, sobre todo a través de Eloy Gundín (el cual también se merece un homenaje como figura emblemática de la Peña de Gistredo), nos acerque las experiencias de gente capaz de enfrentarse a tamaños desafíos.
La Peña de Gistredo, que es el club en activo más antiguo de la provincia de León, comienza su andadura –nunca mejor dicho- en los años setenta, aunque unos años antes ya realizaban excursiones por los parajes de la zona, como las cuevas de Castropodame o el Pozo de las Ollas, subiendo por primera vez al mítico pico Catoute a finales de los sesenta. Es precisamente en la Navidad de 1970 cuando los de Gistredo (bello y sugerente nombre) tuvieron la maravillosa idea de colocar el primer Nacimiento o Belén en este mirador de ensueño, a 2117 metros de altitud, desde el que se contempla en todo su esplendor el Bierzo al completo.
Cerca ya del medio siglo de existencia, la Peña de Gistredo, que también ha editado varias revistas, ha realizado ascensiones a cumbres importantes por todo el planeta, desde Picos de Europa, Gredos o Sierra Nevada, pasando por el Mont Blanc hasta llegar al Himalaya o Aconcagua, entre algunos otros.
Larga vida a este club deportivo, que tan buenos momentos nos ha procurado.



martes, 25 de noviembre de 2014

La fragua literaria leonesa: Ricardo Chao

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La Fragua Literatia Leonesa

Ricardo Chao: "Un pueblo que no conoce su historia es imposible que tenga un futuro"

Manuel Cuenya | 25/11/2014

El novelista, historiador, investigador y divulgador Ricardo Chao, autor de 'El encargo del rey', tiene varios libros y proyectos pendientes, todos relacionados con la historia de León.

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Ricardo Chao. Foto: Manuel Cuenya
El novelista, historiador, investigador y divulgador, Ricardo Chao, nos acerca la historia medieval del Reino de León, el estado cristiano más importante de la Hispania de este período histórico durante varios siglos, mediante sus publicaciones como 'Alfonso VI y su reino' o 'El encargo del rey: la crónica perdida del Reino de León'', así como a través de su espacio semanal en Radio León-Cadena Ser. Y de este modo nos ayuda a entender y conocer más y mejor nuestra provincia. Su labor, por tanto, resulta encomiable.
Su obra narrativa, compuesta por algunos relatos, dos novelas y algunos otros textos, se sitúa entre el ensayo y la novela histórica.
Entre sus narraciones, cabe mencionar su aportación al libro colectivo, 'Leyendas de León contadas por...' (Rimpego, 2013), con un relato sobre Bellido Dolfos, un héroe del Reino de León que hasta hace bien poco ha sido injustamente retratado como arquetipo de la traición. "Era la primera vez que me pedían un relato, y me sorprendí disfrutando mientras lo escribía. Además me apetecía mucho, porque es muy diferente lo que nos cuentan las crónicas de la época que la manoseada historieta que nos han vendido siempre".
Una buena parte de su obra ensayística figura en su estupendo blog "Corazón de León", que tiene un gran tirón. Pero Ricardo, que es un apasionado lector, no se queda sólo en su faceta investigadora (que no es poco) sino que se revela como un creador literario porque, tanto en sus relatos como en la parte de ficción de su novela "El Encargo del Rey", se ha empleado a fondo con su imaginación, plasmando sensaciones y situaciones inventadas, como la crónica del monje benedictino fray Martino del monasterio de San Salvador de Torío, aunque siempre intentando ser fiel a las circunstancias históricas.
"Difícilmente puede encontrarse una provincia tan diversamente hermosa como la leonesa".
Orgulloso de su tierra, Ricardo, aunque naciera en la ciudad de León, vive desde  hace unos años en Veguellina de Órbigo, donde disfruta del entorno y la tranquilidad de la Ribera. Un punto estratégico, muy bien situado –asegura él- para continuar explorando la provincia de León, porque en una hora puede llegar a La Cabrera, El Bierzo, Laciana, Maragatería... "Los leoneses somos unos privilegiados geográficamente hablando, porque difícilmente puede encontrarse una provincia tan diversamente hermosa como la nuestra".
También desde Veguellina se siente próximo a unas cuantas comarcas zamoranas y a su cada vez más querida Tierra de Miranda. En este sentido se siente marcado por los paisajes y por los paisanajes, sobre todo de la provincia de León y Cáceres; y en menor medida, Asturias, Zamora y Salamanca. Y le gusta imaginar estas zonas a la hora de buscar un marco geográfico y humano.
Como devoto de las tradiciones y la lengua leonesas, Ricardo, que pertenece a la Asociación Faceira, cree que contamos con un buen elenco de narradores, poetas o periodistas a resultas de que estamos muy marcados por la tradición oral. "En León nos gusta mucho contarnos cosas e historias entre nosotros, y el siguiente paso lógico es inventarlas y ponerlas por escrito". Sin embargo, es consciente de que, aunque nos sobra Historia, "y por lo general también nos sobra la ignorancia sobre nuestra propia historia", debería haber muchos más historiadores leoneses.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Antonio Agudelo


El poeta cordobés Antonio Agudelo, que escribe con su propia sangre, esto es con Luz, ritmo y espiritualidad, presentará su último poemario, ‘El mundo líquido’ (Ed. Celya), en el Ateneo Varillas de León el miércoles 26 de noviembre. No se lo pierdan. Será una ocasión estupenda para acercarse a uno de los grandes poetas del panorama nacional actual.
Agudelo, que siente admiración por algunos poetas leoneses como Gamoneda, Mestre, Colinas, Salvador Negro o Felipe J. Piñeiro, lleva en sus entrañas la poesía, una forma de decir esencial, que nos ilumina con su Luz, como manifestación de la pureza, tan necesaria en estos momentos de oscuridad. Asimismo, nos adentra en las profundidades del ser y nos revela los secretos del Eros/Tánatos, cara y cruz de una misma moneda. “Tal vez morir, si he de morir, no sea más/ que abrir los ojos en los brazos del Amor”, dice el poeta en ‘Madre’, uno de los significativos poemas que conforman ‘El mundo líquido’. En su caso poesía y vida están fundidas, como el amor y la muerte. Y sus poemas están vivos, son energía inconsumible y palabra en el tiempo.

De la mano del magnífico poeta leonés Felipe J. Piñeiro, el autor andaluz nos mostrara su ‘mundo líquido’, cuyo título podría haber sido ‘La vida líquida’ o ‘La rosa líquida’, como símbolo del fluir poético y existencial, ese que nos lleva por el río-barco de la vida hasta el fondo del mar-alma, con el agua como elemento vital, en cuya singladura podemos sumergirnos en nuestros sueños, explorar los misterios del universo (como señala su prologuista, Nelson Jiménez Vivero), a la vez que religarnos con nuestros ancestros, con lo sagrado, haciéndonos sentir también el viento, el fuego y la tierra, porque su poesía es vida, despojada de todo artificio, y un antídoto contra el dolor, el mal y la muerte.
Lezama Lima, Dante, Gelman, Valente, Keats o Ginsberg aparecen en ‘El mundo líquido’ a través de la voz de Agudelo, quien confiesa que escribe para no perderse y estar a salvo de la muerte, para luchar, como buen Quijote, contra los poderes injustos, contra el viejo fascismo, siempre en favor de la dignidad humana, por un mundo más sólido, donde no exista tanto sufrimiento y tanto caos.
Ojalá, estimado Antonio, los estudiantes y la clase obrera hagan girar, con sus bicicletas, el mundo, como en tu ‘Canción del visionario’. En todo caso, la fuerza de tus poemas, incluidos tus haikus, que son esencia de la vida y del lenguaje y de la muerte, nos ayudarán a entender más y mejor este mundo líquido en que vivimos. “Ciudad soñada/ Cuando un sueño nace,/ Cambia el Universo”. Seguiremos soñando.



martes, 18 de noviembre de 2014

La fragua literaria leonesa: Gabriel Oca Fidalgo

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La Fragua Literatia Leonesa

Gabriel Oca Fidalgo: "La literatura ha sido el encofrado de mi alma"

Manuel Cuenya | 18/11/2014

El narrador Gabriel Oca Fidalgo, autor de 'Ansiedad', está escribiendo una novela de ficción a la que espera darle carpetazo y verla publicada

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Gabriel Oca Fidalgo. Foto: Manuel Cuenya
Autor de las autobiográficas 'La carretera muerta' -en realidad una colección de relatos- y 'Ansiedad', basadas en su propia experiencia con las drogas y encuadradas dentro del llamado realismo sucio, Gabriel Oca Fidalgo dice estar marcado, más que por su tierra leonesa, por la nostalgia de lo vivido -aunque "la nostalgia puede llegar a ser peligrosa si se escarba demasiado en ella, si te regodeas demasiado con tiempos pasados que nunca volverán"-, que fue en León, pero "pudo haber sido allí", aclara este narrador que ha leído, aparte de a Julio Llamazares, a gente de su quinta, como Vicente Muñoz Álvarez, Xen Rabanal, "el otro Julio", en referencia a Julio César Álvarez, "pasa que estos no están en el circuito", señala Gabriel, que reconoce que la literatura es su vida, la cual le sirve como catarsis, como terapia.
Además de algunos autores leoneses, Gabriel se siente deudor de Dostoievski, que "es dios", y otros grandes de la literatura como Céline o Bernhard, aunque también Bukowski, Kerouac o Fante. Y por supuesto nuestros Cervantes y Quevedo. Asimismo, recuerda 'El Víbora' como una de sus fuentes de inspiración. Y muestra su descontento ante los Ken Follet por un lado y los Raúl Núñez por el otro. "Lo demás es enredar, encabronarse, quedarse con ganas de ligar la antorcha y montar una hoguera guapa, de esas que no se apagan".
La literatura ha sido –asegura- su enseñanza y el pilar de su cultura, "el encofrado de mi alma. Sin ella, la vida no tendría sentido, no sería lo mismo, no sé siquiera si estaría aquí". En este mismo sentido, está convencido de que la lectura es imprescindible para escribir de un modo literario, porque no cree que nadie se ponga a escribir sin haber leído antes, "y leído mucho... Creo que es imprescindible, que sientes primero esa pasión por la literatura y que llegado un momento hay algo que te empuja a escribir, tus vivencias, el simple hecho de experimentar.... Pero sin haber leído antes no lo veo factible".
http://www.ileon.com/cultura/045778/gabriel-oca-fidalgo-la-literatura-ha-sido-el-encofrado-de-mi-alma

viernes, 14 de noviembre de 2014

Premio Leteo

El Club Leteo, a través de su artífice y cabeza visible Rafa Saravia, lleva años concediendo este premio, que ha traído a la ciudad de León a algunos de los más grandes narradores y poetas, tanto del panorama nacional como internacional, desde el entrañable poeta brasileño Ledo Ivo, cuyo influjo en el Premio nacional de poesía Mestre ha sido notable, hasta Houellebecq, el chico terrible de la nueva literatura francesa, por citar tan sólo a unos pocos, que a uno le parecen de gran interés. Y este año el premio será para el escritor napolitano Erri de Luca, cuyos libros, al menos los últimos, han sido traducidos al castellano. No obstante, y pesar de tratarse de un escritor con una larga y exitosa trayectoria profesional, creo que su literatura no es muy conocida en nuestro país. Esa es mi impresión al respecto.

Reconozco que fue la berciana Álida Ares, que en estos momentos está en Irlanda -en concreto en condado de Galway, donde se rodara ‘El hombre tranquilo’ de Ford-, quien me habló de este intelectual, que dirigiera el movimiento de extrema izquierda en Roma, apasionado de la montaña, afición que comparte con su amigo Mauro Corona, escritor cuyos libros -léanse ‘Fantasmas de piedra’ o ‘El final del mundo equivocado’-, han sido  traducidos al castellano precisamente por Álida Ares, que imparte clases en la Universidad italiana de Trento.
          Cuenta el autor de ‘Los peces no cierran los ojos’, que comparte con Mauro Corona no sólo su gusto por el alpinismo, sino su forma de estar en el mundo (ambos tienen casa en Erto, en el valle de Vajont), su escritura, que para él es un modo de habitar de nuevo.
Comprometido con las causas humanitarias, como hiciera en los Balcanes como conductor voluntario de camiones, Erri de Luca cree en la revolución como una necesidad por la cual las personas estén dispuestas a arriesgar su propia vida, su libertad, para cambiar la realidad actual. Pero hoy, al menos en Europa, estamos aletargados. Y las manifestaciones de indignación, tanto en España como en Italia, no están por la labor de subvertir el poder político existente. Son movimientos leales con la democracia, el Estado y la autoridad, que no tienen ninguna posibilidad de ser escuchados ahora. En cambio,  está convencido de que el XX fue un siglo revolucionario en Rusia, China, India, aparte de algunas otras revoluciones en África y América Latina. Un siglo que derribó los imperios coloniales y las tiranías.
De Luca recogerá el Premio Leteo el 20 de noviembre en la ciudad de León y será una buena ocasión para acercarse a verlo, charlar con él y conocerlo un poco más.



miércoles, 12 de noviembre de 2014

La pianista, de Haneke

El viernes 14, a las 20h15, cita con La pianista en el Benevívere de Bembibre. Os esperamos.

‘La pianista’ (2001) es una película del realizador austriaco, nacido en Alemania, Michael Haneke, uno de los más grandes directores de cine de las últimas décadas. O esa es al menos mi impresión. Desde que viera por primera vez su ‘Funny Games’ (que luego he podido ver en varias ocasiones), me quedé flipado con su modo de hacer cine. Me interesa lo que cuenta y cómo lo cuenta. Resulta demoledor, una auténtica bomba de relojería.
Buen conocedor de la filosofía y la psicología, también de la música, Haneke sabe ahondar en la condición humana, en sus bajos fondos, en el subconsciente y por supuesto en una sociedad contemporánea enferma, amparada en la música clásica, de modo que nos muestra todo eso de un modo magistral a través de sus puestas en escena,  deudoras en gran parte del mejor Antonioni y el mejor Bergman, con tempos suspendidos, con la dilatación del tiempo, con ese modo pausado y reflexivo que nos invita a recrearnos en la violencia psicológica, a menudo sugerida, en los trastornos del ser humano. Haneke nos hace pensar y nos remueve las entrañas.

Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 2013, Haneke, que se ha convertido en un director de culto, consiguió el Óscar a la mejor película de habla no inglesa y la Palma de oro en Cannes en 2012 por 'Amor'. Aunque su gran éxito fue sin duda 'La pianista', con la que ganaría asimismo el prestigioso Gran Premio en el Festival de Cannes de 2001, cuyos protas Magimel (Walter) y Huppert (Erika) también se alzaron con los premios al mejor actor y mejor actriz.

‘La pianista’, que está rodada en francés aunque se ambiente en Viena, nos cuenta una historia terrible, un melodramón, impregnado de violencia psicológica y física y descargado de romanticismo, entre una pianista trastornada y su alumno, también desequilibrado, que se siente locamente enamorado de su profe. Un amor que se resuelve en pura locura, en violación. Y, como ocurriera con sus anteriores pelis, Haneke vuelve a hacernos pensar y  sacarnos de nuestro letargo con esta obra cuyos personajes resultan escalofriantes, sobre todo la actriz francesa Isabelle Huppert, que nos sobrecoge con su creíble y conmovedora interpretación, con su fría y turbadora imagen, con esas secuencias en las que la vemos por ejemplo cortándose con una cuchilla de afeitar, esnifando el semen impregnado en un moquero en la cabina de un sex shop y maltratando física y emocionalmente a sus alumnos. A este dúo interpretativo habría que añadir la actuación de la actriz Annie Girardot (conocida sobre todo por su interpretación en ‘Rocco y sus hermanos’, de Visconti), papel en principio pensado para otra diva del cine francés, Jeanne Moreau.
Girardot, en su rol de madre castradora de Huppert (Erika), a la vez que adicta al alcohol y la tele, también nos inquieta y nos provoca terror. Su relación con su hija es insana, enfermiza. Y nos sentimos asfixiados, oprimidos como espectadores cuando se nos muestra el espacio en que viven ambas, incluso duermen juntas, sin ningún tipo de privacidad.

       Basada en la novela homónima de Jelinek, que fuera Premio Nobel de Literatura en 2004, Haneke construye un guión brutal, en la que no deja títere con cabeza, en el que nos da cuenta de una sociedad hipócrita, fría y calculadora, que tras su educación formal y exquisita, incluso en el terreno musical (sobresale en la peli la música de Schubert, y Schumann), esconde un serio trastorno de personalidad, para más inri autodestructivo, que es lo que apunta sobre todo el personaje interpretado por la genial Huppert, ejemplo de esa escisión cuasi psicótica entre una violenta represión y un irreprimible deseo salvaje (con su voyeurismo, con su sado-masoquismo…), que nos muestra a través de su pose gélida alterada por sutiles parpadeos de nerviosismo, leves gestos que nos la muestran en toda su grandeza interpretativa.
La iluminación fría, acorde con los personajes, y el uso de claroscuros, que contrastan de un modo intenso con la acción de los protagonistas, es uno de los aspectos característicos de esta peli, en la que la música también cumple un papel decisivo a la hora de crear atmósferas. Pero lo que da fuerza a este drama psicológico, de corte sexual, son las interpretaciones de los personajes principales, incluida Girardot. Y por supuesto la dirección de actores a cargo del psicólogo y realizador Haneke.
Lo que resulta desesperanzador es que ni siquiera la música, la belleza y pureza de la música clásica, el arte sublime por excelencia, parece salvarnos de nuestras miserias y perversiones. 
Qué desolador. 

martes, 11 de noviembre de 2014

La fragua literaria leonesa: José Enrique Martínez



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La Fragua Literatia Leonesa

José Enrique Martínez: "Gamoneda y Colinas son dos grandes poetas, aunque sean muy diferentes"

Manuel Cuenya | 11/11/2014

El Catedrático de Literatura y crítico literario José Enrique Martínez, autor de 'Voces del Noroeste. Capítulos de Literatura berciana', está escribiendo algunos cuentos, que se publicarán en un libro en el que colaboran varios autores de León; y otros relatos en un librito semejante  en Galicia.

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José Enrique Martínez. Foto: Manuel Cuenya
 Doctor en Filología Románica por la Universidad de Oviedo y Catedrático de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada de la Universidad de León, José Enrique Martínez es asimismo crítico literario, autor de dos poemarios, 'Al aire de tu vuelo' y 'Ciclos de amor y viento', y un estudioso de la literatura española, sobre todo de autores de origen o parentesco leonés, debido fundamentalmente a sus circunstancias vitales, entre las que cabe mencionar el hecho de que lleve casi treinta años haciendo crítica, reseñas de poesía, en el suplemento 'Filandón' del 'Diario de León'.
Y, en este sentido, José Enrique completa su labor como profesor de Literatura con la de crítico literario ofreciendo estímulos a su alumnado para la lectura, "para esa segunda vida que uno puede vivir leyendo 'Guerra y paz' de Tolstoi o 'Los enamoramientos', de Javier Marías". La lectura como base fundamental tanto para la docencia como para la crítica literaria, que exige, antes que otra cosa, "mucha lectura previa y una finalidad que destacó en su día Lázaro Carreter: el análisis de cualquier mensaje que recibimos, lo que supone ser exigente y lúcido para distinguir lo que es aparente, falso o simulado de lo que es verdadero".
"Ramón Carnicer era un hombre impecable e implacable y un escritor de una precisión y corrección extraordinarias; pero acaso lo que más haya admirado en él sea la autenticidad de lo que pensó y escribió".
"Muchas veces me viene el recuerdo de Crémer a la mente y no otra cosa siento cerca que su humanidad y su palabra recia y calurosa".
Si bien José Enrique ha hecho y sigue haciendo muchas críticas literarias sobre la literatura que se escribe en la provincia leonesa, lo que le importa es la excelencia narrativa o poética, ya se trate de un escritor leonés o murciano. "Ahora bien, si coincide que los escritores de la tierra sostienen esa alta calidad de que hablo, mejor que mejor", matiza el autor de 'Voces del Noroeste. Capítulos de Literatura berciana', cuyo último artículo publicado, en la revista 'Ínsula' hace un par de meses, es sobre la poesía de Andrés Trapiello. "Pero también he escrito artículos críticos sobre Cernuda, Pablo García Baena, Carvajal, Cuenca, Botas, etc.".
Hay tres autores leoneses en concreto con quienes José Enrique ha tenido mucha afinidad y a quienes les ha dedicado varios estudios. Uno era Crémer, sobre quien realizó su Tesis doctoral, a raíz de la cual pudo iniciar una amistad que le honra, "muchas veces me viene su recuerdo a la mente y no otra cosa siento cerca que su humanidad y su palabra recia y calurosa".
Crémer, según José Enrique, fue puente de unión con la poesía de anteguerra, con la poesía del otro continente y con la poesía en otras lenguas. "Fue mucho más, pero con eso basta en este momento".
Otro era Ramón Carnicer, a quien le ha dedicado muchos afanes críticos; y ahora mismo tiene un libro en imprenta sobre él, 'Carnicer, el viaje de la palabra', que no tardará en salir; "era un hombre impecable e implacable y un escritor de una precisión y corrección extraordinarias; pero acaso lo que más haya admirado en él sea la autenticidad de lo que pensó y escribió". Y el tercero es Antonio Colinas, con quien José Enrique mantiene una fervorosa amistad. "Puedo decir que es el poeta que mejor conozco, y al que he dedicado buena parte de mis afanes críticos en los últimos veinte años". No obstante, también siente devoción por otros escritores de la tierra como Panero padre, Antonio Pereira, "con su gracia y su finura", Gaspar Moisés Gómez, Mestre, entre otros, "y escritores de allí, como Antonio Carvajal, amigo y diestro y hondo poeta, por no seguir citando otros nombres".

http://www.ileon.com/cultura/045551/jose-enrique-martinez-gamoneda-y-colinas-son-dos-grandes-poetas-aunque-sean-muy-diferentes