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viernes, 21 de septiembre de 2012

Graffiti a la carta

Recupero este texto, con ligeros retoques, e ilustrado, eso sí, con algunas imágenes, porque una imagen a veces vale más que mil palabras, claro, depende de quién sean las imágenes y las palabras, porque si la palabra es de García Márquez, pongamos por caso, entonces una palabra suya a lo mejor equivale a mil imágenes de vaya usted a saber qué imaginólogo/a. Queda dicho. 



En Ponferrada
Incluso en la ciudad de Ponferrada podemos ver algunos graffitis. Los amantes del graffito cuentan con algunos espacios murales para expresarse, lo que no está nada mal. 

El término graffito (y en su plural lexicalizado graffiti) designa cualquier manifestación gráfica o icónica que se plasme de modo espontáneo en un lugar público. Su origen es tan antiguo como la propia comunicación humana, y está íntimamente ligado a la naturaleza del hombre-mujer, y esa su necesidad de comunicarse con el resto de humanos. 


El graffiti, más conocido como pintada mural, ha sido objeto de estudio desde hace algunos años. La bibliografía es abundante. Hay quienes aseguran que el graffiti es una marranada hecha por gamberros sin oficio ni beneficio. En cambio, hay quienes creen que este es un verdadero arte, el arte en su estado más puro, a saber, el arte que sale de las entretelas selváticas del buen hacedor. A uno le parece que el graffiti es una forma de expresión como cualquier otra, y como tal debe ser aceptada por parte del pueblo, mal que les pese a algunos mandatarios, que intentan castrar la libertad de los individuos, al precio que sea. 

En la Oranienburger Strasse-Berlín
Berlín


El graffiti, como todo lo que sea ha dado en llamar arte, puede ser algo hermoso o algo vomitivo. Ciudades como Viena o Berlín son conocidas, entre otras cosas, por el graffitti. El propio muro de Berlín, del que ya sólo quedan algunos vestigios dispersos, entre otros en la Niederkircherstrasse, era como un muro graffiteado, en el que los ciudadanos intentaban plasmar su desesperación, su grito expresionista de dolor e impotencia, su tristeza y su vejación. 

Hasta en ciudades como Coruña uno se puede encontrar con este tipo de expresionismo grafitero.


En Coruña



En el universo comunicacional graffitero son bien conocidas las pintadas que realizan a menudo los prisioneros en sus celdas, así como las pintadas que los estudiantes hacen en los pasillos, aulas y servicios de los colegios, institutos o facultades... 


Hay pintadas y frases ciertamente graciosas. Como una que viera en una pared hace años en Buenos Aires:  "Nos mean y la prensa dice que llueve". Qué chistosito. 


Los graffiteros suelen ser personas o colectivos que no siempre son escuchados, y que en muchas ocasiones están sometidos a un silencio forzado. Luego es natural que intenten utilizar determinados espacios como tribunas de libre expresión. 


La pintada mural urbana, que es propia de nuestra cultura de masas, tiene gran parecido y finalidad a los eslóganes políticos.

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